DeGrom, novato del año que alimenta la esperanza en Mets

El serpentinero se integra a un selecto grupo de peloteros que le han dado a los Asombrosos momentos de gloria

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DeGrom, novato del año que alimenta la esperanza en Mets
DeGrom fue nombrado dos veces novato del mes durante la campaña pasada.
Foto: Getty

Jacob deGrom se recuperaba en 2011 de la cirugía Tommy John, practicando y aprendiendo a controlar sus lanzamientos guiado por Johan Santana, el venezolano dos veces Cy Young.

El joven serpentinero se había perdido el año previo debido a la ruptura del ligamento en el codo de su brazo de lanzar y ahora debía ganarse un lugar en alguna de las sucursales en las menores del Mets, equipo que lo había seleccionado sin mucha pompa en la novena ronda del draft amateur de 2010.

Cuatro años después, el serpentinero derecho recibió el reconocimiento al Novato del Año en la Liga Nacional.

“Es un verdadero honor y estoy muy agradecido. Quiero agradecerle a los escritores de béisbol por votar por mí y al Mets por darme la oportunidad”, declaró el lanzador tras recibir el premio. “Ahora quiero ayudar al equipo a ganar una serie mundial y ser parte de este equipo por mucho tiempo”.

Para los que le conocían, deGrom no era más que un lanzador entre todos los que aspiran con subirse a un montículo de Grandes Ligas.

A los 26 años, y en medio de la temporada que vio lo sublime con Clayton Kershaw; que trajo al sensacional Masahiro Tanaka; que coronó al ‘Rey’ Félix Hernández, deGrom se presentó ante el mundo de la pelota para robarse algunos titulares.

DeGrom llegó al primer equipo a mediados de mayo y tuvo un primer mes de poca consistencia. Pero una vez que agarró vuelo, se vio por momentos casi magistral.

En sus últimas 15 aperturas, el novato del Mets permitió más de tres carreras en una sola ocasión con efectividad de 1.99 ERA. Sus números generales no espantan. Su marca fue de 9-6 con 2.69 ERA y 144 ponches en 140 entradas.

Su campaña también dio para un momento memorable. Mantuvo el sin hit hasta la séptima entrada ante el Gigantes de San Francisco en agosto y le ganó el duelo a Jake Peavy, quien lanzó seis ceros pero al final cayó.

Resucitando sueños

Como novato del año, deGrom se une al club de figuras del Mets que recibieron esta distinción: Tom Seaver, John Matlack, Darryl Strawberry y Dwight Gooden.

Gooden fue precisamente el último jugador de la franquicia en ganar el premio en 1984, en los umbrales de aquellos legendarios Mets que marcaron época en la década de 1980.

En su año debut, Gooden ganó 17 partidos contra nueve derrotas con 2.60 ERA y 276 ponches, marca para un novato en la Liga Nacional que aún permanece.

Junto a él, compartía casillero en el Shea Stadium con personajes como Ron Darling, Sid Fernández, Lenny Dykstra, Darryl Strawberry y Keith Hernández. Juntos ganaron la Serie Mundial en 1986.

El novato del año volverá la temporada entrada para sumarse al cuerpo de lanzadores con Matt Harvey, Zack Wheeler, Jon Niese, Jeurys Familia y Jenrry Familia, brazos que hacen a muchos revivir los viejos recuerdos de gloria.

Aperece un as

Pero deGrom no es Gooden. El último llegó a las mayores precedido de una legendaria carrera juvenil que ya lo destinaban al templo de los grandes. DeGrom, por su parte, apareció en el radar de la nada.

Muy pocos pensaban que un torpedero que se convirtió en lanzador y que debutó a los 26 años de edad primero fuera a ser considerado y a la postre ganara el premio de novato del año en la Liga Nacional.

Luego de otro año de frustración, el equipo de Flushing, Queens, parece haberle dado una buena propina a su cartero porque las buenas noticias no dejan de llegarles.

Se deleitaron la semana pasada cuando su jardinero central, el dominicano Juan Lagares, ganó el Guante de Oro como el mejor defensivo en su posición.

DeGrom, que subió al primer equipo sin mucho revuelo el 15 de mayo, se convirtió en la joya dentro de una rotación que hace pensar a muchos en que los Metropolitanos volverán a ser una piedra incómoda entre los que se dicen grandes en las Mayores.

En su campaña como novato, el serpentinero fue nombrado dos veces como novato del mes e igualó la marca de ponches consecutivos para iniciar un partido con ocho, marca que implantara el lanzador del Astros de Houston Jim Deshaies en 1986 ante el Dodgers de Los Ángeles.

Enfrentando al Marlins de Miami, el novato originario de Florida terminó ese partido con 13 ponches en siete entradas de labor, aunque salió sin decisión en una derrota al son de 6-5.

Su inicio

Pero el ponche no era lo suyo. Desde que era un niño en DeLeon Springs, Florida, su padre lo ayudaba a practicar su swing en una jaula de bateo que le construyó en el patio trasero de su casa.

También jugó baloncesto, pero los suyo siempre fue la pelota, destacándose en la escuela secundaria al grado de que la asociación de escritores deportivos de Florida lo nombró parte del segundo mejor equipo de todo el estado.

Sus habilidades lo pusieron en la mira de los Hatters de Stetson University, para quienes jugó sus primeras dos temporadas como torpedero. No obstante que presumía un buen guante y potente brazo, su leño no impresionaba.

Para su tercer año, deGrom había descubierto su destino. Regresó a Stetson para sumarse al bullpen como relevista y taponero ocasional. Rumbo a la mitad de la temporada, el diestro ya era parte de la rotación de abridores y además de la recta dominaba el cambio y el slider.

El reconocimiento a la campaña de deGrom solidifica los cimientos que la novena de Terry Collins necesita para finalmente volver a figurar en las Mayores y quizás codearse con aquellos Mets de antaño.