“Última joya” del metro deja boquiabiertos a los usuarios (fotos y video)

El nuevo Fulton Center provoca admiración entre los pasajeros del subway

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“Última joya” del metro deja boquiabiertos a los usuarios (fotos y video)
Una de las cosas que más impresiona es la imponente cúpula de cristal de más de 53 pies de diámetro.
Foto: Víctor Matos / Especial El Diario

Nueva York – El nuevo centro de tránsito de Fulton, en el Bajo Manhattan, despertó la admiración de los primeros curiosos y viajeros del metro que lo atravesaron a las pocas horas de su inauguración en la mañana del lunes. La mayoría no podía dejar de mirar hacia arriba y de hacer fotos a la imponente cúpula de cristal de más de 53 pies de diámetro que corona a lo que ya se ha catalogado como la “última joya” de la infraestructura del sistema de transporte neoyorquino.

“Es impresionante como entra la luz y lo ilumina todo”, dijo Patricia Hernández (31), residente en Brooklyn. “No sabía que se inauguraba hoy y me he llevado una gran sorpresa. Es precioso y me ha alegrado el lunes”.

El centro de tránsito fue abierto en la madrugada y su objetivo es simplificar las conexiones del sistema de transporte subterráneo para los cientos de miles de viajeros que atraviesan el Bajo Manhattan a diario. Sirve de punto de unión para las líneas del metro 2, 3, 4, 5, A, C, J, Z y R, y en un futuro próximo se extenderá para conectar también con el World Trade Center y las líneas 1 y E, así como con el sistema de trenes PATH que conectan Nueva York con Nueva Jersey.

El proyecto costó $1,400 millones y sus 27 puntos de entrada serán atravesados por aproximadamente 300,000 viajeros al día, según la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA). La estructura mide 110 pies de altura, y va ascendiendo en anillos concéntricos progresivos hasta llegar a la cúpula, que serán ocupados por tiendas y locales de comida a partir del año próximo.

Además de la cristalera, los aspectos que más llamaban la atención de los primeros usuarios del centro eran sus cientos de paneles electrónicos, que bombardeaban a los viajeros con estímulos visuales constantes, tanto de anuncios comerciales, asemejándose a Times Square, como con información del estado del sistema de metro y mapas.

“Me facilita mucho la vida conocer cómo están funcionando todas las líneas de metro antes de subirme al tren”, señaló el mexicano Daniel Martín (33), quien también alabó los ascensores que conectan todos los niveles del recinto. “Tengo que tomar tres trenes distintos para llegar a mi trabajo, y necesito información actualizada. Lo deberían ofrecer en todas las estaciones”.

A pesar de que las primeras impresiones son positivas, el proyecto no está exento de polémica. El centro comenzó a construirse en 2002, como parte de la revitalización del Bajo Manhattan tras los atentados del 11 de Septiembre del 2001, y se estimaba entonces que se completaría en 2007, con un coste de $750 millones. Finalmente se retrasó siete años, estuvo a punto de cancelarse por el efecto de la gran recesión económica del 2008 y acabó costando casi el doble.

“Es muy bonito, pero no me parece bien que se utilice tanto dinero para una sola estación cuando muchas otras estaciones de metro se encuentran en un estado lamentable” dijo Mauricio Jiménez (43), residente en Queens, al enterarse del coste del proyecto. “El dinero no sólo debe de ir a donde viven y trabajan los ricos”.