Petróleo: cuando el poder cambia de manos

César Leo Marcus escribe sobre inmigración y otros temas de interés para la comunidad latina
Petróleo: cuando el poder cambia de manos
Un usuario de Twitter compartió la imagen de una gasolinera en Cathedral City.
Foto: Twitter @Tarp1969

El precio mundial del petróleo ha caído un 25% en menos de noventa días, de $110- a $ 83 por barril, o sea si tomamos en cuenta que el consumo mundial de petróleo es de 90 millones de barriles por día, significa que los países y empresas productoras de petróleo del mundo están recibiendo 2.430 millones de dólares menos cada día.

La buena noticia es que ese dinero queda en los bolsillos de los consumidores, desde quienes tenemos un automóvil hasta las compañías de transportes, autobuses y aviones. Las empresas de medición americanas, (que todo lo miden), estiman que la caída del precio del petróleo significa el ahorro de 600 dólares anuales de promedio para cada familia americana, ese monto se transformara en la inyección de 50.000 millones de dólares anuales a la economía americana, que acrecentara el consumo de alimentos, electrodomésticos y entretenimiento. Para los Estados Unidos la cuenta es sencilla, por cada dólar que cae el precio internacional del barril de petróleo, ingresaran más de 2.000 millones de dólares anuales al mercado consumidor americano, generando más consumo, más producción, más impuestos y fundamentalmente más fuentes de trabajo sustentables.

El balance del poder

Arabia Saudita y sus socios de la OPEP, fueron durante décadas los principales productores petroleros del mundo, las crisis energéticas de los años 1970 y 1980, así lo confirmaron, en el siglo XX el poder petrolero del mundo estaba en medio oriente, y cualquier guerra o revolución en esa conflictiva zona, era atribuida al poder del petróleo. Arabia Saudita y sus socios siempre regularon el precio del petróleo aumentando o disminuyendo la producción de sus pozos, pero el siglo XXI trae una nueva realidad, por ejemplo, las guerras en Afganistán e Irak, la primavera árabe en Egipto y Libia, el resurgimiento del conflicto Palestino en la Franja de Gaza y la aparición del terrorismo en gran escala, en manos del ejército asesino de ISIS, no logro influir en el precio mundial del petróleo, que se mantuvo relativamente estable durante los últimos cuatro años, con un promedio de $ 110 por barril, porque mientras Venezuela, Nigeria, Sudán, Siria, Yemen, Irak, Irán y Libia disminuían la producción por problemas internos, países como Estados Unidos y Canadá la aumentaban ayudando a satisfacer la creciente demanda mundial.

A mediados del presente año (2014) tres cambios importantes rompieron este delicado balance de poder, logrando la mayor caída en los precios internacionales de las últimas décadas…

– Algunos países africanos retomaron la producción, incrementando el stock.

– La extracción “barata” de petróleo, (por debajo de los $70 el barril) de los Estados Unidos, logro satisfacer su demanda interna, más el desarrollo de energías renovables, (hidráulica, eólica y solar).

– La desaceleración productiva de China, que es el principal importador de petróleo, ha bajado el consumo, sin contar que China comenzó a extraer su propio petróleo en diferentes zonas de su gigantesco territorio.

¿Energía barata para siempre?

Realmente el escenario energético del mundo ha cambiado, algunos sostienen que ya no hay vuelta atrás, y los más perjudicados serán Arabia Saudita, Venezuela, Rusia e Irán, que necesitan el precio del barril a $ 100- para equilibrar sus presupuestos de los próximos años. Los que están festejando son los países asiáticos que son netamente importadores, desde Japón a China, incluyendo a India, quienes tendrán ingresos no previstos al pagar menos por el mismo petróleo.

En este punto es importante aclarar que Estados Unidos no es miembro de la OPEP, y no debe respetar las decisiones que tome este organismo, esto cambia el poder energético del mundo, donde China pasa a ser el primer importador mundial de petróleo negociando precios muy inferiores a los actuales, bajando aún más el precio de producción de la gasolina.

Hasta la próxima