¿Qué hace el cerebro para protegerse de los impactos?

La muerte del jugador de cricket australiano Phillip Hughes por un golpe al cuello en la base del cráneo, resalta la muchas maneras en que el cerebro está expuesto a lesiones serias.
¿Qué hace el cerebro para protegerse de los impactos?
Trauma al cráneo

El jugador de cricket australiano, Phillip Hughes, entró en coma después de que una pelota de cricket lo golpeara entre la parte superior del cuello y la base del cráneo.

El impacto causó la ruptura de una de las principales arterias que irrigan el cerebro y generó una hemorragia masiva.

El cerebro es un órgano muy delicado y vulnerable que está rodeado por el cráneo –una coraza de hueso- y un fluido amortiguador.

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Pero esto no es simplemente cuestión de los puntos débiles del cerebro.

“El cerebro está protegido por el cráneo pero la parte superior del cuello es vulnerable”, explicó a la BBC Peter Hutchinson, profesor de neurocirugía de la Universidad de Cambridge.

“Evolucionamos un cuello que permite mucho movimiento, pero con la consecuencia de riesgo de lesión a los vasos sanguíneos por movimiento excesivo o trauma directo”.

Las arterias vertebrales yacen a lado y lado del cuello y el impacto de la pelota fue el que ocasionó la disección de la arteria en el caso del deportista australiano.

Antonio Belli, profesor de neurocirugía de trauma de la Universidad de Birmingham dijo: “La arteria vertebral irriga el tallo de cerebro, que controla la respiración y el ritmo cardíaco, así que creo que esa es la razón por la que (Hughes) dejó de respirar de inmediato”.

Aunque la disección de la arteria vertebral es rara, hay dos tipos de lesiones cerebrales comunes conocidas como “focales” y “difusas”.

Las lesiones focales, o localizadas, tienden a ser causadas por una caída o una agresión física. Son el resultado de un daño hecho a una región del cerebro que producen un coágulo o hematoma.

Éste ocupa espacio y aumenta la presión intracraneal, cortando el oxígeno y produciendo la muerte de las células cerebrales. La manera de tratarlo es removiendo el coágulo.

Sin embargo, el daño podría no estar limitado al sitio del impacto –que se denomina “lesión de golpe”.

El cerebro flota dentro del cráneo y puede chocarse contra la pared opuesta al sitio del impacto, lo que se conoce como “lesión de contragolpe”.

El remero olímpico británico James Cracknell sufrió daño en el frente del cerebro cuando recibió un impacto en la parte posterior de la cabeza cuando hacía ciclismo.

El otro tipo de lesiones, las difusas, son en gran parte el resultado de accidentes de tránsito por alta velocidad.

Estas lesiones se difunden por el cerebro, que se inflama.

La presión aumenta en los límites más estrechos del cráneo y la circulación de la sangre puede ser impedida.

El tratamiento requiere bajar la presión intracraneal.

También es posible dañar el cerebro sin recibir un impacto directo a la cabeza.

El cerebro yace sobre un fluido dentro del cráneo pero puede sacudirse si se da la suficiente fuerza externa.

Con algo tan severo como el traumatismo de un latigazo cervical, el cerebro puede conmocionarse dentro del cráneo, aun cuando no recibe un impacto.

“Frecuentemente, lo que lesiona al cerebro no es un impacto directo sino las fuerzas rotacionales”, indicó Belli a la BBC.

“Se podría decir que, desde un punto de vista evolutivo, estamos bien diseñados para resistir un golpe directo pero no gozamos de la ingeniería que nos permite asimilar las fuerzas rotacionales que suceden en un accidente de tránsito”.

El cráneo en sí tiene partes más fuertes que otras.

Una región llamada el pterion, cerca de las orejas, es la parte más delgada del cráneo y la más vulnerable a la fractura.

No obstante, las relativamente reforzadas partes frontal y posterior del cráneo también pueden dañarse.

“Podrán ser las partes gruesas del cráneo, pero se pueden fracturar con la fuerza suficiente”, señaló el profesor Hutchinson.

“No hay un punto seguro o un punto débil, la manera como la fuerza se desplaza por la cabeza puede causar mucho daño”, agregó Belli.

El daño varía enormemente de una persona a otra; un paciente con lo que parecería una lesión severa puede mostrar una mejor recuperación que otro con lesiones que aparentan ser más leves.

El profesor Hutchinson dice que los daños permanentes dependen de dónde están localizados pues hay “áreas más críticas que otras”.

“La hemorragia en la corteza motor puede resultar en parálisis, mientras que una lesión en la corteza visual termina en ceguera”.

Advirtió que en el deporte no se estaba tomando en serio la gravedad de las lesiones a la cabeza, pero los cambios que se están efectuando en el fútbol americano están impulsando reformas.

“En términos de deportes, el más polémico es el boxeo porque es un acto deliberado, la equitación produce muchas lesiones serias y las del rugby van en aumento”.

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“Hay corredores de autos que sufren un accidente al comienzo de las prácticas, corren durante todo el fin de semana y no se acuerdan nada”, subrayó.

“La gente tiene que estar consciente de las lesiones cerebrales”.

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