Kingsbridge, recuerdos de un puente invisible

Un vecindario con mucha historia y diversidad donde se respira tranquilidad
Kingsbridge, recuerdos de un puente invisible
El grupo mayoritario hispano en Kingsbride es el dominicano.
Foto: Gerardo Romo / EDLP

@JoaquinBotero

NUEVA YORK – Kingsbridge, toma el nombre de un Puente del Rey que se construyó hace cuatro siglos y que ya no existe. Durante mucho tiempo, este vecindario de El Bronx acogió a una gran población de irlandeses. De eso ya apenas queda uno que otro bar, y abuelos sonrientes que evaden las preguntas.

Óscar de la Rosa, mitad boricua y mitad dominicano, ha vivido más de sesenta años en el barrio. “Recuerdo que esto era una comunidad de mayoría irlandesa. Había unos cuantos puertorriqueños, dominicanos y dos o tres morenos”, dice. “Ahora todos estamos balanceados y hay menos discriminación”.

Dice que le gusta el barrio “porque todo está cerca”. Por ‘todo’ se refiere a Manhattan, al otro lado del río, y el metro y el comercio sobre Broadway.

A su amigo Roberto Montalvo (45) le gusta la tranquilidad del sector. “De Broadway para arriba hay más ricos, y hacia acá menos ricos. Pero todos somos gente buena”, dice el puertorriqueño.

Broadway y la vía del tren 1 parten en dos este barrio al sureste de El Bronx, justo arriba de la punta norte de Manhattan. Forma un rectángulo entre las calles 230 y la 245. Al oriente lo delimita la autopista Major Deegan y al occidente la Waldo Avenue, que separa Kingsbridge de Riverdale. Como una metáfora del progreso, unas empinadas escaleras separan los dos barrios. También Broadway separa el sector más exclusivo y costoso al occidente del más popular y diverso al oriente.

El hondureño Rogelio Máximo (46) llegó en 1982 a los 14 años. El portero de profesión rebosa simpatía y se declara fanático de la sección CLICK NY de nuestra página web. “Yo siempre soy muy cariñoso y cuando llegué y vi los niños negritos en la calle los quería cargar, pero me di cuenta de que mis hermanos afroamericanos son distantes a menos que sean tus amigos”.

La población de alrededor de 11,000 personas está compuesta de 65% hispanos, 25% negros, 3% blancos, 3% asiáticos y el resto de dos razas.

María Hernández (45), puertorriqueña y madre de tres hijos, viene a trabajar como enfermera a domicilio cerca a Irwin Ave. “Me gusta la tranquilidad. No se oye merengue ni bachata duro”, dice.

El dominicano Omar Tejada (30) se mudó al área porque asiste al Manhattan College al que camina desde el estudio que arrienda. Antes vivía en Throgs Neck con sus padres. “Es tranquilito y calladito. No hay fiesta ni bulla. Hay muchas familias”. Tejada estudia mercadeo y trabaja para la AT&T. Compra todo lo que necesita en Broadway o si no camina a la nueva zona comercial en Marble Hill.

La dominicana Angie Villanueva (27) está casada con un venezolano, y junto al cuñado son dueños del restaurante de arepas venezolanas Q’Kachapa. La cachapa es la arepa de maíz dulce y amarillo, asada a la parrilla, que después envuelve lechuga, tomate y queso mozzarella, carne de pollo o res, entre otras posibilidades.

Tienen un buen sentido de la clientela y del barrio porque también venden sándwich cubano y otros bocados dominicanos y hasta hamburguesas. “No faltan los latinos por acá para comprar. La cachapa ha sido un éxito”, dice Villanueva.

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Historia

El Puente del Rey fue construido en 1693 por Frederick Philipse, un colonizador local fiel a la Corona Inglesa. Conectaba Westchester con Marble Hill. Pasaba sobre el arroyo Spuyten Duyvil donde ahora está la calle 230. Fue el primero que conectó Manhattan con el continente y fue construido en honor al rey William III. Había tarifas de peaje para las personas y el ganado que lo cruzaban.

Hasta el siglo 19, Kingsbridge y Riverdale formaban parte de Yonkers. En 1874, Nueva York anexó estos barrios a El Bronx. El vecindario tuvo una gran mayoría de población irlandesa que decayó en gran medida con la llegada de afroamericanos, hispanos, asiáticos, albaneses y griegos.

El director de cine Thomas MacNamara creció en el barrio e hizo un documental sobre sus experiencias llamado “The Boys of Kingsbridge”, que fue presentado en el décimo aniversario del 9/11.

El area de Kingsbridge es de apenas 0.75 millas cuadradas.

Cómo llegar

Ocho rutas locales y expresas de buses recorren el barrio. También están las estaciones 231 y 238 del tren 1.

Biblioteca Pública

Kingsbridge Library. 291 West 231 St. 718-548-5656

Oficina de correo

Kingsbridge USPS. 5517 Broadway. 718-549-6962

Estación de Policía

Cuartel 50. 3450 Kingsbridge Ave. (718) 543-5700

Un negocio

Restaurante Burrito Shop de comida tex-mex en Broadway.

El chef mexicano Luis Martínez dice que muchos de sus clientes son los estudiantes universitarios del Manhattan College, pero también los vecinos del barrio.

Bienes raíces

Para comprar

Un estudio $135,000

Un apartamento de dos habitaciones en un edificio cooperativo $260,000

Un apartamento de tres cuartos $600,000

Una casa multifamiliar entre $510,000 y $670,000

Para alquilar

Apartamentos de una habitación varían entre $1,100 y $1,300

Apartamentos de dos habitaciones entre $1,700 y $2,000

Apartamentos de tres habitaciones promedian $2,200

Casa de una familia $2,200

Otros datos

El grupo mayoritario hispano es el dominicano, que superó a los puertorriqueños y a los cubanos que habían llegado al barrio en 1970.

Las escaleras que conectan Kingsbridge con Riverdale tienen 160 peldaños. Los irlandeses decían con humor que Riverdale era el tío rico de Kingsbridge.

El gigante commercial BJ’s fue construido donde antes estaba la factoría de la compañía de galletas Stella D’Oro en la calle 237.

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Serip Phillip

31 años

Hijo de indios

Casado con colombiana

Serip Phillip (31) es un agente inmobiliario que conoce todas las calles y avenidas de Kingsbridge. Lleva 10 observando y vendiendo el barrio. Nacido y criado en El Bronx, hijo de emigrantes de India, creció en Bedford Park. Espera su primer hijo con su esposa Vanessa Barrientos de Medellín. En su oficina tiene varios empleados que saludan y extienden la mano a todo el que entra bien sea a conseguir vivienda o a hacer preguntas.

—¿Cómo era este barrio cuando usted llegó?

—Era muy distinto. Ahora hay mucha más actividad comercial. Compañías de cadena invirtiendo mucho dinero y además condominios costosos. El apartamento cuya renta hace 10 años valía $900, ahora cuesta $1,650. Los precios se dispararon como en casi todos los barrios de la ciudad. Hace 10 años había más negocios familiares, que ahora han sido empujados por los malls. Las ventas por internet han desplazado a los pequeños comerciantes. Hace 10 años había más bodegas y vendedores de autos. Ahora van llegando empresas impulsadas por la tecnología.

—¿Cómo describe el barrio?

—Al oeste de Broadway es más bonito, exclusivo y con residentes que envejecen. Al este es menos bonito, pero está mejorando. Además, la gente es más amable y conversadora. Con estos precios ya no llegan los habitantes del mismo condado, sino de Manhattan y Brooklyn. O de las afueras, de California o extranjeros europeos. La gente que no puede pagar el barrio son empujados a Yonkers, Nueva Jersey y Connecticut.

—¿Cuál es el aspecto bueno de su trabajo?

—Conozco a mucha gente interesante de todas las procedencias. Puedo ayudar a gente discapacitada maravillosa o a personas que buscan abrir sus negocios.

—¿Cuál es el aspecto malo?

—Es un trabajo muy duro porque en Nueva York no obtienes lo que quieres sino lo que puedes pagar.

—¿Qué hace este barrio especial?

—Estás cerca de la ciudad, tiene buenas escuelas, hay mucha naturaleza, hay una buena mezcla de gente, asiáticos, africanos, europeos. Me gusta El Malecón, el restaurante hispano en Broadway. Me han dicho que lleva acá toda la vida.

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