Mal clima no detuvo a compradores navideños de última hora

Las tiendas de la Gran Manzana se vieron abarrotadas a pesar de la intensa lluvia en la ciudad

Guía de Regalos

Nueva York — La lluvia de este miércoles ocasionó demoras en los aeropuertos y carreteras de la ciudad, pero no detuvo a los compradores de última hora, que hicieron gala de sus habilidades de malabarismo al equilibrar sus paraguas con bolsas de regalos en los alrededores de las grandes tiendas de la Gran Manzana.

“La temperatura es bastante buena, a diferencia del año pasado”, comentó el ecuatoriano José García (52), que se aceró desde Corona, en Queens, a Macy’s, en el centro de Manhattan, para aprovechar ofertas y descuentos de último momento. “No compré antes por trabajar horas extras, pero hoy puedo disfrutar mi dinero. La lluvia no es un problema”.

García, quien trabaja como cocinero en un restaurante coreano, contó que gastará unos $300 en obsequios para sus hijos y esposa en Quito, además de regalarse a sí mismo unas camisas.

“Todo el año ahorro y nada más en Navidad me doy algunos gustitos. No dejo de sentirme triste por estar lejos de mi familia, pero todo lo hago para darles lo mejor”.

La puertorriqueña Jenny Ramos (34) tampoco tuvo reparo en evadir la lluvia torrencial que cayó sobre la ciudad al mediodía. “Hay demasiada agua en las calles y los trenes están retrasados. Me demoré una hora en venir desde El Bronx”, indicó. “Hice las compras la semana pasada, pero me faltan algunos regalitos y cosas para la casa”.

Ramos, quetrabaja como enfermera en casa, prefirió viajar a Manhattan antes que hacer las compras en el Mall Bay Plaza de Co-op City, inaugurado en meses recientes. “Es más conveniente tomar el tren hasta la 34 que esperar el autobús en medio de la lluvia. El Mall de Co-op City es bien bonito, pero el clima no deja viajar a gusto”.

Los comerciantes de calle tampoco perdieron un día de venta por la lluvia. Protegidos bajo improvisados techados animaban a los peatones a comprar desde juguetes hasta ropa.

“La verdad, sí quisiera quedarme en casa celebrando, pero Papá Noel no pagará mi renta. Unos piensan en fiesta, mientras que otros están viendo la forma de ganarse unos billetes”, dijo un negociante que se identificó como Pedro, en la calle 116 de East Harlem. “Aunque hay lluvia, la venta está buena”.