Cuomo y De Blasio, una batalla entre dos tipos de demócratas

Después de la tormenta, parece que aún no llega la calma entre los funcionarios
Cuomo y De Blasio, una batalla entre dos tipos de demócratas
La tormenta Juno parece revivir las disputas entre De Blasio (en la foto) y Cuomo.
Foto: Archivo

NUEVA YORK – El dicho popular dice que después de la tormenta llega la calma. Pero en el caso de la tormenta de nieve Juno, aunque no causó grandes estragos como se anticipaba, sí parece haber revivido las riñas políticas entre el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill de Blasio.

El indicio del posible roce es la aparente descoordinación entre el gobernador y el alcalde cuando se anunció la suspensión del sistema de transporte público.

Después de decir en rueda de prensa que se estaba trabajando en conjunto con el estado, De Blasio reveló que supo sobre la suspensión-la primera en 110 años de historia del sistema de trenes por la nieve- unos 15 minutos antes de que el gobernador hiciera el anuncio.

Por lo general, los alcaldes y gobernadores tienen relaciones adversas por conflictos institucionales, pero la relación de De Blasio y Cuomo parece ir más allá.

Es cierto que Cuomo tiene la jurisdicción de la MTA, pero no es la primera vez que hace quedar mal a De Blasio. Lo mismo ocurrió durante la crisis de ébola en diciembre. En ese entonces Cuomo decretó un plan de cuarentena sin la colaboración de funcionarios municipales.

Aunque todavía no se han explicado claramente los motivos del gobernador, lo que sí se sabe es que ambos representan a dos tipos de demócratas. Cuomo es parte de la vieja guarda, liberal, pero conservador fiscal. De Blasio, por su parte, es parte de la nueva ola de demócratas progresistas, y es en esa diferencia es donde caen muchos de sus enfrentamientos.

Ambos han chocado en el pasado por la expansión de la educación preescolar, la subida del salario mínimo y las escuelas chárter, para luego aliarse durante la campaña de reelección de Cuomo. Ya reelecto, el gobernador dejó en claro durante su discurso sobre la situación del estado que impulsará la expansión de las escuelas chárter, además de declarar la guerra a los sindicatos apoyados por De Blasio, como en el caso de los sindicatos de maestros y las reformas a sus evaluaciones.