Dean Smith es recordado por el mundo del básquetbol

La figura y legado del descubridor de Michael Jordan, es alabada por todos
Dean Smith es recordado por el mundo del básquetbol
Una pareja de leyenda.
Foto: Getty Images

El fallecimiento del legendario entrenador Dean Smith, símbolo del baloncesto universitario del país, generó tristeza y consternación pero también una alabanza generalizada no sólo por su labor sino por la gran aportación que hizo como persona.

El legado de Smith como entrenador “ideal” y una persona comprometida con sus principios generó en el país todo tipo de manifestaciones que reconocen que su trayectoria causó un antes y un después en la manera de concebir el baloncesto universitario.

La lista de profesionales que muestran su pesar por la muerte de Smith, que falleció la noche del sábado a la edad de 83 años, acompañado de toda la familia, está encabezada por Michael Jordan, su discípulo más avanzado que cambió la historia de la NBA.

Jordan, actual dueño de los Hornets de Charlotte, reconoció el domingo en un comunicado oficial que después de sus padres, la persona que más influyó en su vida fue Smith, al que definió como uno de los mejores seres humanos que haya conocido.

“Además de mis padres, nadie ha tenido tanta influencia en mi vida como el entrenador Smith. Fue más que un entrenador para mí -fue mi mentor, mi maestro, mi segundo padre-. Siempre estuvo ahí cuando le necesitaba y por ello le amaba. Mientras me enseñaba a jugar al baloncesto, también lo hacía con mi vida. Mi corazón está con Linnea (esposa) y sus hijos. Hemos perdido a un gran hombre que tuvo un gran impacto con sus jugadores, su cuerpo técnico y toda la familia de la Universidad de Carolina del Norte“.

Junto a Jordan, otros jugadores que salieron del programa de baloncesto universitario que dirigió durante 36 años (1961-1997) con los Tar Heels de Carolina del Norte, como James Worthy, Sam Perkins, Bob McAdoo, Brad Daugherty, Jerry Stackhouse, Rasheed Wallace, Vince Carter o Antawn Jamison, lamentaron su deceso.

También formó discípulos destacados entre los entrenadores profesionales como Larry Brown y George Karl, que han aportado grandes conocimientos técnicos y ética profesional dentro y fuera del campo.

Pero si habido alguien que mejor lo conoció, fue el entrenador actual de los Tar Heels, Roy Williams, que pasó 10 años como su asistente principal y ya tiene dos títulos nacionales.

“Hemos perdido a uno de los grandes embajadores del baloncesto universitario por la manera en que debe llevarse un programa, pero sobre todo perdimos a un hombre de la más alta integridad que hizo tantas cosas fuera de la cancha para ayudar a transformar al mundo en un mejor lugar para vivir”, reiteró hoy Williams al valorar la figura de su maestro.

Al margen de las 879 victorias y dos títulos que consiguió con los Tar Heels, Smith siempre fue la referencia del entrenador universitario modelo y además dirigió al equipo de Estados Unidos con el que ganó oro en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976.

“Estableció un estándar de lealtad y preocupación por cada uno de sus jugadores, no solo en ganar o perder“, destacó Williams.

Smith fue pionero a la hora de tener un compromiso con la comunidad al hacer todo tipo de donaciones y ayuda a los más necesitados y fue uno de los primeros entrenadores en el país que ofreció una beca a un jugador de raza negra.

El presidente demócrata Barack Obama, en el 2013, le concedió la medalla de la libertad, distinción que recogió su esposa Linnea, ya que Smith desde el 2010 tenía problemas de pérdida de memoria.

Kobe Bryant, que nunca pasó por la universidad, también a través de su Twitter, definió a Smith como uno de los grandes maestros del baloncesto.

Todos coinciden en señalar, que al margen de haber sido un entrenador innovador y competitivo, su gran legado fue el aglutinar mejor que nadie la figura de un caballero, deportista y un hombre íntegro, algo que hasta sus propios rivales lo sabían y lo reconocían.