Dr. Monte Ezratty: 25 años residiendo en Parkchester

Sus abuelos fueron emigrantes judíos sefardíes de origen español que hablaban ladino
Dr. Monte Ezratty: 25 años residiendo en Parkchester
Su madre fue profesora de español y ahora él ayuda a la comunidad.
Foto: Víctor Matos

El Dr. Monte Ezratty (60) es oriundo de El Bronx. Sus abuelos fueron emigrantes judíos sefardíes de origen español que hablaban ladino, una lengua surgida del español en la Edad Media. Su madre fue profesora de español y ahora él usa el idioma para ayudar a la comunidad.

¿Cuándo empezó a trabajar acá y qué cambios ha visto?

—Estoy desde 1989. Los cambios que he visto son muy positivos después de que un grupo compró los edificios e invirtió $250 millones en arreglos. Éste ha sido un barrio de clase trabajadora. Al principio había blancos que eran profesores, empleados de transporte y policías. Ahora, los habitantes se ganan la vida en las mismas ocupaciones, pero con mucha mayor diversidad étnica: hispanos, afroamericanos, pakistaníes, etc.

—¿Cuál es el principal problema de salud aquí?

—La obesidad que lleva a la diabetes, hipertensión y alto colesterol. Es una epidemia. Cuando empecé, veía personas obesas mayores de 40 años, ahora veo a mayores de 25 diabéticos de tipo 2, relacionado con el sobrepeso. Cuando voy a la tienda y veo a mis pacientes comprar bebidas grandes los regaño. La gente criticaba al alcalde Bloomberg porque quería limitar su venta, pero él tenía la razón.

—¿Se come mejor o peor que hace 40 años?

—Se come peor pero no es culpa de la gente. Las raciones se han duplicado. La comida chatarra sigue siendo mala, pero ahora es del doble de tamaño. Mira sólo las porciones de arroz que se sirven en los restaurantes hispanos. Pero el asunto es cultural. Si veo a una persona con mucho sobrepeso y le digo que tiene que perder peso, me mira como si yo estuviera drogado.

—¿Alguna vez ha pensado en cambiar de lugar de trabajo?

—Nunca he querido un consultorio en Westchester donde vivo, ni en Park Avenue. Pertenezco a Parkchester. Hoy en día la gente no respeta a los médicos como antes. Mis pacientes me respetan y juego un papel importante en sus vidas.