¿Se debilita el terror de los Zetas?

Los Zetas tuvieron su origen en los grupos de élite del Ejército enviados a Tamaulipas para combatir al cártel del Golfo
¿Se debilita el terror de los Zetas?
La zona de Tamaulipas, Coahuila y Veracruz es la región de mayor influencia de los Zetas.
Foto: Archivo

MÉXICO.- La captura de Omar Treviño “Z-42”, líder de los Zetas, realizada este miércoles, genera bajas expectativas sobre el debilitamiento de este cartel y que ha impuesto un régimen del terror en diversos estados a través de la intimidación, la tortura y la muerte.

“Es una detención importante porque ahora la organización queda descabezada, pero la cimentación del cartel sigue firme”, observó en entrevista con este diario Ricardo Ravelo, analista de seguridad y autor del libro: Zetas, la franquicia criminal.

“Sigue firme su red financiera, su red de cómplices políticos y testaferros así como sus inversiones; el gobierno no dice nada de ello, no los golpea por ahí, donde tienen su cimiento para seguir con la violencia”, afirma.

De hecho, aún con la captura de los anteriores líderes como Heriberto Lazcano, en octubre de 2010, y tres años después la de Miguel Ángel Treviño “Z40” ―a quien el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio, calificó como uno de los criminales más sanguinarios― la escalada de ataques, asesinatos, secuestros y extorsiones sigue en pie.

“Los objetivos contra los líderes son precisos, pero no se acaba con el cartel”, señaló Emilio Vizarreta, académico y analista de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien ve la captura como un fruto de la coordinación que hay entre las autoridades fronterizas de México y Estados Unidos.

“Esperamos que se ponga el mismo énfasis en otros estados más al sur, en Guerrero y Michoacán. Para capturar a la Tuta tardaron años, aunque había muchas pistas”, dice.

La prensa de Tamaulipas, Coahuila y Veracruz, la región de mayor influencia de los Zetas, ha dado cuenta de un alto ritmo de asesinatos constantes como los 22 ocurridos en menos de dos semanas en febrero pasado.

Los periodistas locales han sido silenciados con ataques de coches bomba y balaceras dentro de las redacciones; con desapariciones de colegas y torturas hasta la muerte, con tablas forrados de clavos como las que narró Raquel S., una reportera exiliada a la socióloga Marta Durán.

Con similares estrategias de intimidación han sometido también a los inmigrantes, tal como documentó la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en 2010: “toman a un indocumentado al azar y lo matan a golpes delante de los otros para generar terror entre los otros” sea para extorsionarlos o convertirlos en sicarios.

“Los Zetas han logrado sacar dinero de lo que sea”, explica.

“Los Zetas son los depredadores de la libertad de expresión”, describió la organización Reporteros sin Fronteras para documentar sus prácticas de control de la información, con las que prácticamente se convierten en dueños de los medios.

Ellos deciden qué se publica y qué no, si el bautizo o la hazaña atlética de uno de ellos va a primera plana o en interiores, y si se habla o no de un político.

Los Zetas tuvieron su origen en los grupos de élite del Ejército enviados a Tamaulipas para combatir al cártel del Golfo bajo la dirección de Osiel Cárdenas Guillén, quien los convirtió en su brazo armado. Tras la aprehensión de éste, en 2003, se volvieron un cártel independiente con presencia en 20 estados y archirrivales de sus antiguos patrones.

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