Hepatitis C, hágase la prueba

Esta enfermedad viral afecta más a los latinos en EEUU, pero muchos desconocen que están infectados

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Hepatitis C, hágase la prueba
Las personas que usan drogas intravenosas y se intercambian jeringuillas usadas, están en gran riesgo de contraer hepatitis C.
Foto: Archivo

Las autoridades federales de salud revelaron, en un estudio médico nacional, que las enfermedades crónicas del hígado y la cirrosis son la sexta causa de muerte más común entre los latinos que viven en Estados Unidos.

En muchos casos, estas enfermedades son causadas por la infección con hepatitis C, un virus que ha alcanzado proporciones epidémicas en el país y que afecta de manera desproporcionada a comunidades minoritarias como la hispana.

Lo más preocupante es que un gran número de los infectados no saben que tienen el virus porque nunca han presentado síntomas. Por ello, las autoridades de salud, así como activistas y grupos comunitarios, insisten en que las personas se hagan una prueba de sangre para detectar la infección y si la tienen, que busquen tratamiento cuanto antes.

“Hay más de 3 millones de personas viviendo con hepatitis C en EEUU y se estima que entre 18 al 20% pueden ser hispanos. Esta es la población a la que hay que hacerle más la prueba porque casi nadie sabe que vive con el virus”, aseguró Guillermo Chacón, presidente de la Comisión Latina sobre el Sida.

De acuerdo con la Fundación Americana del Hígado (ALF) y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), los hispanos representan un millón del total de 3.2 millones de personas infectadas crónicamente por el virus de hepatitis C en el país.

Personas en más riesgo

Según los CDC, los principales afectados son las personas entre los 45 y 65 años (la llamada generación “baby boomers”, que nacieron entre 1945 y 1965), debido a que en esos años no había control de la hepatitis en los bancos de sangre del país. También aquellos que se hicieron diálisis y los que recibieron una transfusión de sangre o donación de órganos antes de 1992 (cuando no se examinaban las donaciones y no existía el control que hay ahora). La hepatitis C se descubrió en 1989.

También están en gran riesgo los usuarios de drogas intravenosas, que se intercambian jeringuillas usadas y quienes usan cocaína de forma intranasal. Otros peligros son los tatuajes, la colocación de aretes en el cuerpo y se sabe de algunas personas que se han infectado haciéndose manicura y pedicura.

Aunque la transmisión de la hepatitis C mediante el contacto sexual es considerada como muy rara, se han documentado casos de personas que han sido expuestas al tener sexo sin protección, especialmente aquellas que ya eran portadoras de VIH/Sida.

“La prevención es esencial y los latinos tenemos que educarnos. Hay mucho estigma porque las personas no entienden bien sobre esta enfermedad y eso es un problema muy grande. Es como el VIH, que prefieren quedarse callados por miedo y no buscar ayuda”, indicó Aracelis Quiñones, coordinadora del programa Mujeres Unidas de la Comisión Latina sobre el Sida.

La activista puertorriqueña, que se infectó con el virus hace 28 años, exhortó a otros latinos a que se hagan la prueba cuanto antes para evitar desarrollar complicaciones en caso de que tengan la enfermedad.

“La prueba es rápida y sin dolor. Se saca muy poca sangre y en sólo 20 minutos puedes saber tus resultados. Si sales positivo, no hay que tener miedo; busca ayuda y sigue el tratamiento que te recete el doctor”, agregó Quiñones.

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Estudios médicos han demostrado que la hepatitis C es más agresiva y progresa más rápidamente hacia cirrosis e insuficiencia hepática en los hispanos en comparación con otros grupos. Aunque se desconoce la causa, se cree que se debe a la condición de ‘hígado graso’, causada por factores genéticos, obesidad y diabetes, males muy comunes entre los hispanos.

Los CDC estiman que aproximadamente del 75 al 85% de los infectados con hepatitis C desarrolla una enfermedad crónica del hígado.

El virus en Nueva York

El Departamento de Salud de la ciudad de Nueva York estima que 146,000 neoyorquinos tienen hepatitis C (2.4% de la población), y sólo la mitad de los infectados sabe que tiene el virus. La principal forma de transmisión en la ciudad es a través del uso de drogas inyectables. Según se estima, la mayor tasa de infección la tienen los hispanos y los negros no hispanos que residen en el South Bronx y en el East y Central Harlem. En 2013 se registraron 6,822 nuevos casos de Hepatitis C en la ciudad, colocando a Nueva York en el primer lugar entre las áreas más pobladas de EEUU con casos de hepatitis C.

Epidemia silenciosa

Mayo es el mes para crear conciencia sobre la hepatitis, por ello, las autoridades de salud aprovechan esta oportunidad para informar y educar al público sobre este mal.

Además del poco conocimiento que existe y del estigma social relacionado con la enfermedad, un factor que impide que la gente busque ayuda es la ausencia de síntomas, especialmente entre los recién infectados. Se estima que el 75% de los pacientes con hepatitis C no presenta ningún síntoma, y si lo hacen, el más común es la fatiga, lo que hace más difícil diagnosticar la enfermedad, porque la fatiga puede ser un signo de muchos otros problemas. Otros presentan sólo un malestar vago en el abdomen.

Por esta razón, los expertos en salud se refieren a la hepatitis C como “una epidemia silenciosa”, debido a que se trata de un virus que puede permanecer en el cuerpo por décadas —20 a 30 años— sin causar complicaciones, hasta que un día se desarrollan enfermedades mortales del hígado.

“El virus puede estar presente en el hígado pero sin causar daños ni síntomas y la gente sigue llevando una vida normal hasta que comienza a desarrollar complicaciones como cirrosis”, explicó la doctora Jennifer Leong, especialista en enfermedades del hígado y profesora asistente de medicina en la Escuela de Medicina Icahn en el Hospital Mount Sinai.

Por la falta de síntomas, muchos no acuden a buscar ayuda médica hasta que se enferman de gravedad y ya es demasiado tarde para curarlos con tratamientos y medicinas, por lo que su única alternativa para sobrevivir es un trasplante de hígado.

“Algunas veces esto ocurre muy tarde y se descubre que el paciente tiene cáncer de hígado avanzado, por lo que son pocas las opciones de tratamiento que se pueden ofrecer y la persona muere por la enfermedad”, agregó la experta.

Por ello, explicó la doctora Leong, es tan importante identificar a las personas que están en riesgo a tiempo, mediante pruebas de laboratorio, y si se diagnostican temprano con la enfermedad se pueden tratar y se puede prevenir que desarrollen complicaciones.

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Los síntomas

Se estima que entre el 70 y 80% de las personas infectadas con hepatitis C aguda no presentan ninguna señal de que están enfermos. Sin embargo, algunos pueden sentir:

  • Fiebre.
  • Fatiga.
  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor abdominal.
  • Orina de color oscuro.
  • Evacuaciones con color de arcilla.
  • Dolores en articulaciones.
  • Ictericia (color amarillo en la piel o los ojos).

Para tener en cuenta

Existen por lo menos seis tipos de hepatitis (de la A a la G), pero los más comunes son la hepatitis A, B y C. La C no se transmite por saliva, sudor, amamantar, un beso, estornudos, el contacto casual o por compartir un vaso o cubiertos. El contagio ocurre cuando la sangre de una persona infectada entra en el cuerpo de otra. Las personas con hepatitis C no deben de donar sangre, órganos, tejidos o semen. Tampoco deben compartir artículos personales como afeitadoras o cepillos de dientes.