Los documentos secretos de Bin Laden

Los planes del líder de Al-Qaeda antes de morir salen a la luz

Guía de Regalos

WASHINGTON.- Escondido en una enorme casa en Abbottabad, Paquistán, Osama Bin Laden pidió a sus seguidores de la red terrorista Al-Qaeda que se concentren en atacar a Estados Unidos, antes que pensar en la creación de un Estado Islámico .

Esta mañana, la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos desclasificó 103 documentos que los marines estadounidenses recogieron en el escondite del líder en Paquistán después de matarlo el 2 de mayo de 2011. La decisión de hacerlos públicos en la Web responde a una exigencia de legisladores y críticos que acusaron a la CIA de esconder material.

Jeff Anchukaitis, vocero de esa oficina, dijo que la divulgación de “una buena parte de los documentos obtenidos en el operativo” era cumplir con la determinación del presidente Barack Obama de “más transparencia”.

Los documentos, en su mayoría cartas y discursos, arrojan luz sobre el estado de ánimo del fundador de Al-Qaeda, sus debates sobre táctica, la ansiedad ante el espionaje occidental y su obsesión con la imagen pública de su grupo.

La divulgación de este material se realiza poco después de que el periodista estadounidense Seymour Hersh afirmara en un artículo que el relato oficial de Washington sobre la búsqueda y muerte de Bin Laden en el operativo comando está plagada de mentiras.

“Matar a los estadounidenses”

En una de las cartas enviadas a los milicianos de África del Norte, Ben Laden dijo que deberían dejar de “insistir en la formación de un estado Islámico” y que en su lugar debían atacar a las embajadas de Estados Unidos en Sierra Leona y Todo y las empresas estadounidenses de petróleo. En otras cartas recomendó lo mismo a la filial de Al-Qaeda en Yemen, a quien le dijo que no deben atacar a los militares y policías yemeníes sino que prioricen los atentados contra estadounidenses.

“El foco debe ser matar y luchar contra los estadounidenses y sus representantes”, escribió Bin Laden en uno de los documentos ahora revelados.

En una de las cartas, Ben argumenta que la única forma de alterar la política exterior de Estados Unidos es “comenzar a golpear a América [EE.UU.] para forzarla a abandonar estos dirigentes y dejar a los musulmanes en paz”.

El brazo de Al-Qaeda en Irak, que más tarde se convertiría en el grupo radical Estado Islámico para superar a la propia Al-Qaeda en influencia, también aparece claramente en los documentos.

Ben Laden y su segundo, Ayman al Zawahri, recibieron duros reproches en una carta de seguidores iraquíes, quienes pidieron que denuncien el baño de sangre en Irak. El Frente Jihad y Reforma alertó al líder terrorista en una carta de mayo de 2007 que Dios lo responsabilizaría por “bendecir el trabajo realizado por la organización Al-Qaeda en Irak, sin condenar los escándalos que son cometidos en su nombre”.

El grupo Estado Islámico, que fue oficialmente expulsado de Al-Qaeda, controla ahora enormes extensiones del territorio de Irak y Siria.

El heredero

Entre los documentos aparecen dos cartas del hijo preferido de Bin Laden, Hamza, al líder terrorista diciéndole que estaba listo para sumarse a la lucha después de haber recibido entrenamiento con explosivos, y una de la madre del joven implorándole que siga los pasos de su progenitor.

Informaciones sugieren que el joven participó de ataques y ayudó a producir videos de propaganda cuando era poco más que un adolescente.

Aún persisten especulaciones sobre el paradero de Hamza -a quien un legislador británico llamó “príncipe heredero del terrorismo”- en la noche en que su padre fue abatido, y no hay prueba alguna de que haya estado en Abbottabad.

Los papeles dan cuenta de un joven que se describe a sí mismo como “forjado en acero”, listo para acompañar a su padre en un viaje hacia “la victoria o el martirio”, y un esfuerzo de la red por lograr que el joven se una a Bin Laden.

“Me pone realmente triste que legiones de mujahidines hayan marchado y yo no me haya unido a ellos”, le escribió Hamza a su padre en una carta de julio de 2009, cuando el joven se encontraba arrestado en Irán, de acuerdo con la traducción del documento realizada por la CIA.

“Temo pasar el resto de mi juventud detrás de los barrotes”, añadió, para expresar: “Mi amado padre, te anuncio que yo y los otros, con la gracia de Dios, seguiremos el mismo camino, el camino de la jihad”.

Para ese momento, Hamza no había visto a su padre en ocho años, y describió el “dolor de la separación” que sintió a los 13 años de edad, así como sus esperanzas de un reencuentro a los 22. “Nos dijiste adiós y nos dejaste, y fue como si nos hubieran arrancado el hígado”, escribió.

“Nos dijiste adiós y nos dejaste, y fue como si nos hubieran arrancado el hígado”

El 5 de abril de 2011, luego de la liberación de Hamza de su arresto, un líder de Al-Qaeda, Atiyah abd al Rahman, escribió a Bin Laden los detalles de tres formas posibles de llevar clandestinamente al joven a Abbottabad.

La “opción menos peligrosa” era enviarlo a través de la provincia paquistaní de Baluchistán, en la frontera con Irán, hacia el puerto de Karachi, escribió al Rahman. Mientras tanto, había organizado todo para que Hamza siga “un curso sobre explosivos”, añadió. Al Rahman también escribió a Bin Laden para prometerle que Hamza sería entrenado en el uso de diversas armas, y agregó que el joven era “muy dulce y bueno”.

Obsesionado con la seguridad

En sus cartas, Ben Laden se refería frecuentemente a precauciones con la seguridad, por el que se mostraba particularmente obsesionado.

Por ejemplo, en una carta fechada el 26 de septiembre de 2010, Bin Laden detalló instrucciones precisas para que una de sus esposas pudiera reunirse con él en Abbottabad, sin que dejara rastros.

“Han desarrollado dispositivos para espionaje tan minúsculos que pueden ser escondidos en una jeringa”

“Antes de que Um Hamzah llegue aquí, es necesario que ella abandone todo, inclusive vestimentas, libros y todo lo que posea, en Irán. Todo lo que una aguja pueda penetrar”, escribió, antes de explicar que “han sido desarrollados dispositivos para espionaje tan minúsculos que pueden ser escondidos en una jeringa”. Um Hamzah -la saudita Jairiah Sabar- era una de las tres esposas de Bin Laden presentes en la residencia en Abbottabad. Poco después, Hanzah fue arrestada por autoridades paquistaníes.

En una carta fechada el 24 de noviembre de 2010, Mahmud sugirió esperar “un cielo cargado de nubes” para poner en el camino a la esposa del jefe, como forma de evitar los drones. El propio Mahmud resultó muerto en 2011 por un avión no tripulado en Pakistán, sin dudas operado por Estados Unidos.

En otros documentos, explicó a sus interlocutores la importancia de estar constantemente atentos a la seguridad, aunque ello torne más difíciles las comunicaciones y las operaciones.

“Los procedimientos de seguridad en nuestra situación deben ser aplicados a todo momento y no hay margen para el error”, señaló en una carta, no datada.

En lo que se refiere a las comunicaciones por Internet, apuntó: “Podemos hacerlo por mensajes muy generales, pero el secreto que rodea a un mujahidin no le permite utilizarla, los enlaces son el único medio”.

De acuerdo con otra carta, uno de los interlocutores de Ben Laden, identificado como Atiyah Abd al Rahman -conocido apenas como Mahmud- reclamó que la imposibilidad de usar la red Internet tornaba las comunicaciones sumamente difíciles. “Esto es demasiado complicado. ¿Cómo podemos correspondernos con hermanos en Argelia, Irak, Yemen y Somalia? A veces no hay otra alternativa si se toman las precauciones. Con relación a Irak, vamos a intentarlo, pero es muy difícil”, expresó. El líder de Al-Qaeda también recordó que era necesario destruir regularmente las tarjetas de telefonía celular utilizadas.

Ben Laden también le explicó a un colaborador: “Nuestra situación de seguridad no nos permite ir a ver un médico, de forma que por favor tengan cuidado con sus necesidades médicas, en especial los dientes, y guarden las recetas de cada médico para volver a usarlas cuando vengan”.

La aplicación para entrar a Al-Qaeda

“Por favor, ingrese la información requerida con honestidad y exactitud. Escriba claro y legible. Nombre, edad, estado civil. ¿Desea ejecutar una operación suicida?”

El formulario para alistarse en Al-Qaeda se asemeja al principio al de cualquier empresa, pero las preguntas pronto toman un matiz tenebroso. “¿A quién debemos contactar en caso de que usted se convierta en mártir?”, es la última pregunta del detallado formulario, que lleva la marca del “Comité de Seguridad, Organización Al-Qaeda”.

Varios documentos internos de Al-Qaeda dan la idea de que el líder de la organización jihadista se comportaba como el director de recursos humanos de una multinacional en problemas. “Una de las especialidades que necesitamos y que no podemos descuidar es la ciencia de la administración”, señala en uno de los textos, en el que pide fomentar un programa de capacitación profesional.

Los jóvenes voluntarios deben tener profundas convicciones religiosas, pero también saber de ciencia, ingeniería y administración, según el documento. “Enviaremos a algunos hermanos inteligentes (…) a estudiar en las universidades”, dice el texto, que subraya que la química es clave, por supuesto, “para elaborar explosivos, que es algo que necesitamos urgentemente”.

Los expertos en comunicación también eran bienvenidos, toda vez que Ben Laden planificaba una campaña de relaciones públicas para marcar el décimo aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Él no llegó a verla: murió cinco meses antes.

“La persona [miembro de Al-Qaeda] debe ser calma y paciente”, insiste en otra nota, que ensalza la discreción de los jihadistas que llevaron a cabo el atentado en la embajada estadounidense de Nairobi en 1998.

“Cualquier persona que muestre aburrimiento, no termine las tareas asignadas o se moleste fácilmente, tiene que ser retirada del trabajo externo [ataques contra objetivos occidentales fuera del campo de batalla]. En Kenya los hermanos se mantuvieron dentro de la casa por nueve meses”, señala.

La biblioteca de Bin Laden

Además de las cartas desclasificadas, también difundieron qué encontraron en la “biblioteca de Bin Laden”, como decenas de estudios en inglés de think tanks sobre terrorismo, informaciones de países como Francia, artículos de periódicos y libros.

Ben Laden tenía en Abbottabad varios libros en inglés, entre ellos, uno sobre teorías de la conspiración sobre los atentados del 11 de septiembre y sobre la Orden de los Iluminados, también Las guerras de Obama, del periodista que destapó el Watergate Bob Woodward, y una obra sobre el fundador de la lingüística moderna y filósofo crítico de capitalismo Noam Chomsky.

Los marines también encontraron un libro de bolsillo sobre el videjojuego “Delta Force Extreme 2” editado en 2009, una guía de técnicas de serigrafía, un libro Guinness de los Récord para niños y un libro de bolsillo de caligrafía árabe.

Sin embargo, no se especifica si esas obras podrían pertenecer a otros habitantes del edificio en el que se escondía y no al propio Bin Laden.

(Con información de AFP)