EEUU y Cuba no cierran acuerdo sobre embajadas

Concluyen su nueva ronda de negociaciones sin fecha para la apertura para sus respectivas sedes diplomáticas

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Washington

Tratando de superar 54 años de desconfianza mutua, EEUU y Cuba concluyeron este viernes su cuarta ronda de negociaciones para la normalización de relaciones, cada vez “más cerca” de reabrir sus respectivas embajadas, pero sin fecha a la vista.

Cinco meses después de que el presidente Barack Obama anunciara el deshielo entre EEUU y Cuba, y con la Convención de Viena como referencia, ambas delegaciones discutieron durante dos días los avances y retos para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas.

Pero no hubo el esperado anuncio de una fecha para la reapertura de las embajadas.

No obstante, durante encuentros secuenciales con la prensa, tanto la secretaria de Estado adjunta para América Latina, Roberta Jacobson, como la máxima responsable de las relaciones con EEUU de la cancillería cubana, Josefina Vidal, calificaron de positivo el encuentro, aunque se negaron a precisar cuáles son las trabas pendientes.

“Nos hemoss acercado más cada vez que hablamos, pero seguimos hablando sobre varios aspectos del funcionamiento de una embajada”, señaló Jacobson, declarándose “optimista”, pero “realista” sobre el proceso.

Debido al “progreso” en esta ronda, no será necesaria otra a este alto nivel para cerrar la brecha sobre el asunto de las embajadas, una tarea que “posiblemente” recaiga en sus respectivas misiones diplomáticas en Washington y La Habana, dijo Jacobson.

Vidal indicó que las conversaciones continuarán “en las próximas semanas”, pero no dio más detalles.

Pasos positivos

Vidal elogió la “justa decisión” de Obama de sacar a Cuba de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo que, sin trabas de la oposición en el Congreso, entrará en vigor el próximo 29 de mayo. Obama hizo el anuncio el pasado el mes pasado, dando el requerido plazo de 45 días para la puesta en marcha de la medida.

También ha sido igual de constructivo en el que la Sección de Intereses de Cuba en Washington ahora cuente con un banco, Stonegate, para sus transacciones financieras, abandonando el uso de dinero en efectivo para sus operaciones como hasta ahora.

“Queda muy claro que después de 54 años –es decir, 650 meses-, persisten una serie desconfianza y desacuerdos entre los dos países, y eso no se va arreglar de la noche a la mañana. Para arreglar las diferencias, hay que hablar”, dijo a este diario, James Williams, presidente del grupo Engage Cuba, uno de los grupos que facilitaron las negociaciones con Stonegate, quien recetó paciencia.

Trabas en el camino

Según observadores, , uno de los puntos espinosos sobre el tapete tiene que ver con la libertad de movimiento del personal diplomático, y los cursos que EEUU ofrece en su Sección de Intereses en La Habana.

Estados Unidos busca garantías del regimen cubano de que su personal diplomático pueda desplazarse libremente en la isla. En la actualidad, el personal diplomático de EEUU necesita permiso de las autoridades cubanas para viajar fuera de La Habana.  Pero la misma restricción tienen los diplomáticos cubanos desplazados en Washington y Nueva York.

Pese a que las embajadas de EEUU operan con ciertas restricciones en países comunistas como China y Vietnam, Jacobson dijo confiar en que una vez se logre un acuerdo, la eventual embajada de EEUU en La Habana “podrá funcionar de tal manera que nuestros funcionarios puedan hacer su trabajo como lo hacen en todo el mundo”.

Por su parte, las autoridades cubanas siempre han visto con recelo los cursos y programas que EEUU ofrece a disidentes y periodistas en sus oficinas en La Habana, donde éstos además reciben acceso al internet.

“Hemos pedido fondos del Congreso para varias actividades de apoyo al pueblo cubano, pero he sido clara en que esos programas han cambiado a lo largo del tiempo desde que comenzaron en 1996. No puedo decir qué cambios tendrán en el futuro, pero estamos constantemente viendo formas de hacerlos más eficaces”, explicó la diplomática estadounidense.

La reapertura de las embajadas agilizaría la eventual normalización de las relaciones bilaterales, congeladas en 1961.

A largo plazo, ambos países tendrán que seguir las discusiones en torno a asuntos como el levantamiento del embargo –que solo el Congreso puede realizar-, el respeto a los derechos humanos en Cuba, y la devolución a la isla de Guantánamo, donde EEUU opera una base naval y el penal para terroristas.