La batalla diaria de transgéneros por su vida y su dignidad
Hombres y mujeres con frecuencia son víctimas de violencia que va desde golpizas hasta asesinatos motivados por el odio.
Hija de una madre soltera, Bamby Salcedo nació y creció en un hogar humilde en Guadalajara, México donde desde muy temprana edad experimentó la violencia: una violación sexual y un padrastro abusivo.
“Yo soy un milagro”, sostiene Salcedo recordando su vida de adolescente entre drogas, crimen y correccionales juveniles antes de conocer las cárceles de Estados Unidos, a donde llegó como inmigrante experimentando la violencia de sus calles enfrentándose a la muerte en repetidas ocasiones.
“Esta es la violenta realidad que la gran mayoría de mujeres latinas transgénero vivimos con frecuencia”, sostiene Salcedo, actual presidenta en Los Ángeles de The TransLatin@ Coalition, una organización que desde 2009 se ha enfocado en darle voz y visibilidad a la comunidad transgénero en el país.
Salcedo, ahora una reconocida activista a favor de los derechos de la comunidad transgénero a nivel nacional e internacional, no desaprovecha un micrófono en una manifestación callejera o sus invitaciones como conferencista en universidades, organizaciones de derechos humanos y justicia social, y hasta en la misma Casa Blanca para exponer todo tipo de violencia que sufren los hombres y mujeres transgénero, que van desde golpizas y asesinatos motivados por el odio.
Según la Coalición Nacional de Programas Contra la Violencia, 44% de los asesinatos motivados por el odio reportados en 2010 se cometieron contra mujeres transgénero.
El terror en estos actos causa el tipo de miedo que hace que las personas se escondan y se alejen de los servicios comunitarios y de apoyo, según explica Alexia Rodríguez, activista independiente y coordinadora del Youth Center Transgender Program, que opera en La Clínica del Pueblo, en Washington, D.C.
“Las compañeras, principalmente las jóvenes, son propensas al suicidio porque constantemente son víctimas de violencia y piensan que la vida no vale la pena, es triste. Hace falta mucho por hacer para poder parar esto”.
Solo en lo que va del año, Latin@ Coalition ha registrado siete suicidios de jóvenes trans a nivel nacional, tres en el sur de California.
Taylor Alesena, de 16 años y residente de San Diego, se suicidó el pasado 2 de abril. Foto: Facebook
“En nuestra comunidad hay muchas trabajadoras sexuales -porque es una forma de sobrevivir- pero los hombres abusan de ellas y les piden sexo sin condón, las agreden y no les pagan, otros las llevan y las violan, les roban el dinero que han ganado. Hay casos más horribles, las han asesinado”, cuenta Alexia.
¿Llamar a la policía?
La misma policía con frecuencia participa en la intimidación, en lugar de ofrecer protección; a menudo utiliza lenguaje abusivo, humilla a las personas transgénero y es ampliamente responsable de las lesiones causadas durante periodos de custodia y patrullajes de rutina.
Un 22% de las 6,450 personas transgénero que respondieron a la Encuesta Nacional sobre Discriminación Contra las Personas Transgénero (National Transgender Discrimination Survey [NTDS]) del 2011, que tuvieron interacción con la policía afirmaron haber sido acosadas por ésta, con un porcentaje mayor en el caso de personas de color.
Movimiento de protesta

Bamby Salcedo participa en una manifestación durante un desfile en Long Beach. Foto: Suministrada
En años recientes, el brote de asesinatos ha generado protestas a nivel internacional, y desde 1998 anualmente se conmemora, en todo el mundo, el Día del Recuerdo Transgénero (20 de noviembre).
Además, después de años de campañas de movilización comunitaria, una de las leyes federales contra delitos motivados por el odio ahora también ampara a las personas transgénero víctimas de dichos delitos.
Asimismo, las protestas contra la brutalidad policiaca han empezado a generar cambios en algunas de las principales ciudades del país. Sin embargo, los informes constantes sobre personas transgénero que son degradadas y agredidas física y sexualmente mientras se encuentran bajo arresto causan preocupación.
Estos casos se remontan a una de las primeras campañas de más alto perfil para responsabilizar a la policía por la violencia contra personas transgénero: el asesinato del adolescente transgénero Brandon Teena.
En el 2001, la Corte Suprema del estado de Nebraska declaró a un alguacil local responsable tanto del trato abusivo que él mismo dio a Teena, como de su incapacidad para evitar que fuera asesinado después de que sus violadores amenazaron con matarlo.
LEE ADEMÁS:
Latinas transgénero unidas contra la discriminación
Transgéneros, las olvidadas de la comunidad LGBT
La psicología detrás de la transformación de una persona transgénero
