¿Qué está pasando ahí fuera?
La economía de EEUU está firme pero más allá de sus fronteras hay debilidad e inestabilidad que pueden terminar pasando factura
Poetas, filósofos y ensayistas lo saben, “ningún hombre es una isla” (no man is an island). Los economistas, analistas e inversionstas también lo saben. En la actual economía globalizada ningún país, por poderoso que sea, está aislado y por eso, pese al crecimiento económico, la recuperación del mercado laboral de EEUU y la buena marcha de los mercados, todos ellos están muy pendientes de lo que está pasando más allá de las fronteras del país para saber si los muchos cambios y crisis en el resto del mundo pueden generar un tsunami que desestabilice la buena marcha del país.
Hay varios focos de atención.
China
El gigante manda señales de debilidad. Recientemente las autoridades chinas han revisado a la baja las previsiones de crecimiento anual. Del 7.1% pasan al 7%. No es un matiz en una economía tan grande y, desde luego, es el ritmo de crecimiento más bajo en los últimos años. La inflación, que suele ser alta cuando las economías crecen, se mantendrá en un más que discreto 1.4%.
Que la máquina china pierda fuerza es un problema para los exportadores e incluso las multinacionales estadounidenses establecidas en el país para ofrecer sus productos y servicios al gran mercado emergente chino. Pero en los últimos meses además, a esto hay que añadir la fuerte bajada de las bolsas. Desde hace aproximadamente un mes los mercados chinos han perdido un 30%, unos $3.2 billones de dólares. Es una cantidad que apenas afecta a inversionistas extranjeros, porque está muy restringida su participación en estos mercados, pero se calcula que unos 30 millones de ciudadanos chinos(el 9% de la población), la nueva clase media, ha invertido fuertemente en los mercados y más aún desde que en los últimos años se permitiera comprar acciones a préstamo. Es algo que disparó el mercado hacia arriba pero que ahora lo está precipitando hacia abajo sin que las intervenciones de los reguladores de las últimas semanas o la decisión de cientos de compañías de detener su cotización hagan nada por contenerlo.
La nueva clase media y alta china, que ve volatilizarse sus inversiones, han sido básicos para el consumo de productos extranjeros (comercio) y para el turismo que en los últimos siete años se ha incrementado un 451%. Los turistas chinos han hecho gastos en EEUU que rondan los $19,000 millones. El 12% del consumo de lujo es chino y ahora, tienen menos que gastar. Se espera una contracción en el gasto doméstico que complique las debilidades de una economía con muchos riesgos.
Europa
La crisis de Grecia es, en realidad, la crisis de Europa y la de la apuesta por la moneda única, el euro. Grecia, tiene una deuda de 320,000 millones de euros que supera el 170% de su PIB y que le fue concedida principalmente por bancos alemanes y franceses.
Lleva en una crisis que no es exagerado calificar de depresión desde 2010 y ha recibido dos rescates que se han condicionado a fuertes medidas de austeridad. Parte del dinero recibido fue a pagar esa deuda con la banca. Cinco años después el país está en cesación de pagos con el FMI (el primer caso de una economía desarrollada) y negociando contrarreloj un tercer rescate ante la UE. El plan, que oficialmente ayer se contenía en un folio, pedía ayuda para tres años a cambio de más recortes en pensiones y subidas de impuestos. El jueves, mientras la banca seguía cerrada por octavo día laborable, se esperan medidas más concretas y que el domingo los 28 líderes de la UE decidirán dar su aprobación. Si las peticiones desde Atenas no son atendidas por la UE, Grecia podría salir del euro.
Y eso abre muchas interrogantes sobre el futuro del euro que se ha depreciado ya fuertemente frente al dólar haciendo menos competitivas las exportaciones americanas y de las economías dolarizadas en Europa. A EEUU le interesa un socio fuerte en Europa con una moneda estable que no lo sería tanto si se rompiera aunque fuera por la economía más débil de la unión. El presidente Barack Obama ha estado hablando con Angela Merkel y Alexis Tsipras, primeros ministros de Alemania y Grecia respectivamente para abogar por la permanencia de este último país en el euro. Ayer, el secretario del Tesoro, Jacob Lew abogó por primera vez en público por que se reestructurara la deuda del país (se rebaje) algo que no los alemanes no quieren. “Es un error para la economía europea, para la economía global, tener riesgos relacionados con una crisis sin control en Grecia”, dijo Lew.
Materias primas
El poco fuelle de Europa pero sobre todo la situación en China están presionando a la baja los precios de muchas materias primas cuya demanda sube cuando hay crecimiento económico y no hay exceso de oferta. El cobre está en mínimos no vistos desde hace seis años. El hierro y el aluminio también cotizan a la baja al igual que el petróleo.
Es algo que pesa sobre economías como la australiana, la canadiense, la chilena, mexicana o colombiana pero también sobre EEUU. Es más, el único sector que pierde empleo en los últimos meses en el país es el de la minería debido a las rebajas de producción de crudo.
Estados Unidos
Tiene una crisis en Puerto Rico, una isla que no hace más que compararse con Grecia por la imposibilidad que tiene para pagar su deuda. El impacto que las dificultades de este estado asociado tiene sobre el país son limitadas porque aunque muchos inversores tienen esta deuda que es libre de impuestos en sus carteras, esta es una pequeña parte de la deuda municipal emitida en EEUU. No obstante, la situación en la isla es dura y se va a endurecer aún más.
Entre tanto, el FMI ha pedido a la Reserva Federal que no suba las tasas de interés este año no solo para dar tiempo a EEUU sino para no reforzar al dólar lo que desestabilizaría a una economía global ya muy debilitada. Si el dólar gana fortaleza, muchos de los flujos de capitales que ahora aún se dirigen a países emergentes, entre ellos los de Latinoamérica, abandonarán estos mercados para ir a EEUU a por más rendimientos.
De momento la Fed, no parece tener mucha prisa. Según las actas de su última reunión, solo uno de los 10 miembros del consejo que decide las tasas estaba a favor de elevarlas en junio.