Brooklyn y Queens no se ven afectados con cierres
En estos condados ya se realizó un proceso de reestructuración en 2009, que redujo las parroquias de 199 a 186
La Iglesia Católica está pasando por un momento agridulce en la ciudad de Nueva York. Por un lado se prepara para la visita del Papa Francisco en septiembre, y por otro se apresta a cerrar las puertas de decenas de templos.
A partir de mañana se cerrarán oficialmente algunas iglesias y se fusionarán varias parroquias como parte de los cambios que está enfrentando la Arquidiócesis de Nueva York , debido al déficit económico, a la reducción en el número de fieles y la baja en el número de sacerdotes que son ordenados para servir en las iglesias de Manhattan, Stante Island y El Bronx.
A diferencia de esos tres condados de la Gran Manzana, las parroquias de Brooklyn y Queens no se verán afectadas por el decreto de cierre, ya que dependen directamente de la Diócesis de Brooklyn, que en 2009 realizó un proceso de reorganización similar al de la Arquidiócesis de Nueva York. En esa oportunidad se consolidaron 199 parroquias para reducir el total a 186.
A seis años de esa reestructuración oficiales de la Diócesis indicaron que se ha visto un aumento en la cantidad de fieles que se congregan en Brooklyn y Queens. Por ello, entre junio y julio pasado se ordenaron 10 nuevos sacerdotes y dos obispos para satisfacer las necesidades de sus fieles.
“La Iglesia Católica se está adaptando a las rápidas y cambiantes tendencias demográficas. Constantemente reformamos estructuras para garantizar que estamos respondiendo a las necesidades de quienes servimos”, señaló el monseñor Kieran Harrington, Vicario de Comunicaciones de la Diócesis de Brooklyn.
Actualmente, la Diócesis administra 186 parroquias y 211 iglesias para atender a 1.5 millones de fieles en ambos condados, según información oficial de la institución.
Tres de los 10 sacerdotes que fueron ordenados recientemente para servir a diferentes comunidades son hispanos: el padre José Henríquez (28), original de República Dominicana; el padre Alexander Piñacúe (49), original de Colombia; y el padre Rafael Pérez (29), neoyorquino de ascendencia puertorriqueña e italiana.
“Ellos vienen a atender las necesidades de la creciente comunidad hispana de Brooklyn y Queens, donde actualmente más de la mitad de nuestras iglesias ofrecen misas en español”, dijo el monseñor.
A pesar de la situación que se registra en la Arquidiócesis de Nueva York, cifras de la Iglesia Católica en Estados Unidos demuestran un aumento de casi 25% en el número de sacerdotes que han sido o serán ordenados en el 2015.
Según un informe publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), este año 595 hombres recibirán el sacramento de la Orden Sacerdotal. Esto representa un aumento de 24.7% en comparación a la cifra del año pasado donde se ordenaron 477 nuevos curas.
Sobre los nuevos sacerdotes, el informe también detalla que un cuarto de ellos nacieron fuera de Estados Unidos, con una mayoría proveniente de México y Colombia, entre otros países latinoamericanos.
Según el informe de la USCCB, los hispanos constituyen un 34% de los fieles de la Iglesia Católica en los Estados Unidos.
Recuadro
La reestructuración en Nueva York a partir de este fin de semana responde a la necesidad de racionalizar los recursos de la Iglesia en función de la dramática reducción del número de fieles y sacerdotes, explicó el cardenal Timothy Dolan cuando hizo el anuncio de cierre durante el otoño pasado.
“En principio, 368 son demasiadas parroquias”, dijo Dolan. “(Muchas están) en zonas en las que antiguamente vivían muchos católicos, que ahora se han mudado a otras partes”.