Sanders defiende su visión como “socialista demócrata”

Sanders se presenta como el paladín de la clase media y los trabajadores

Sanders defiende su visión como “socialista demócrata”
Bernie Sanders y Hillary Clinton.
Foto: EFE

Washington.- Acostumbrado a cantarle las verdades al “establecimiento”, el senador independiente por Vermont, Bernie Sanders, se encontró anoche a la defensiva durante el primer debate presidencial demócrata, en el que tuvo que explicar su ideología y sus posturas sobre asuntos como inmigración y el control de armas.

El consenso político es que la clara ganadora del debate en Las Vegas (Nevada) fue la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, quien puso a la defensiva a Sanders, que atrae multitudes y goza de un creciente apoyo entre los más “progresistas” del Partido Demócrata.

Durante el debate, dominado por asuntos económicos y de política exterior, Sanders volvió a advertir de que, tras una serie de “crisis sin precedente”, la clase media está despareciendo, Wall Street controla al Congreso, y el dinero está corrompiendo el proceso político en el país.

Al menos entre los demócratas, la “Gran Recesión” de 2007 dejó una realidad indiscutible en EEUU: la brecha entre ricos y pobres va en aumento, pero cada uno de los cinco precandidatos demócratas ofrece recetas distintas para corregir el problema.

Dinamarca como modelo

Como apasionado populista, Sanders reiteró su llamado a una “revolución política” y defendió su “socialismo democrático” al estilo danés, por considerar que el capitalismo está fuera de control en EEUU y favorece a los ricos.

Según explicó, el “capitalismo de casinos” ha beneficiado a “un puñado de multimillonarios” en detrimento de “los muchos que tienen poco”, y el “socialismo democrático” corregiría el hecho de que el 57% de todo el nuevo ingreso esté destinado al uno por ciento de los más ricos.

Clinton reconoció que el capitalismo necesita arreglos pero replicó: “No somos Dinamarca. Amo a Dinamarca. Somos Estados Unidos”.

Las ideas de Sanders, de 74 años, han encontrado eco en decenas de miles de votantes, sobre todo entre los “Milennials” (de entre 18 y 34 años de edad), especialmente sus propuestas para ofrecer educación universitaria gratuita, reformar el sistema financiero, combatir el “racismo institucional”, y corregir la creciente desigualdad salarial en EEUU.

A la defensiva

Atacado por sus rivales, Sanders defendió su voto en contra de una reforma migratoria en 2007 –se opuso a una cláusula sobre “trabajadores huéspedes”- su voto en 2005 para proteger a fabricantes de armas de demandas por la tasa de homicidios, y su apoyo a intervenciones militares “como último recurso”.

Aunque Sanders ha surgido en las encuestas en Iowa y New Hampshire, estado que realizan las primeras votaciones internas del proceso electoral en 2016, los expertos consideran poco probable que pueda alzarse con la nominación presidencial demócrata.

Sanders sigue rezagado frente a Clinton e incluso frente al vicepresidente Joe Biden –que sigue sin declarar sus intenciones electorales- en estados clave como Carolina del Sur y Nevada, según una encuesta de CNN/ORC, y su problema de “elegibilidad” es más pronunciado entre los afroamericanos y otras minorías, para quienes sigue siendo un desconocido.

Consciente del reto, un asesor de Sanders, Tad Devine, ha dicho a la prensa que los votantes quieren ideas que conduzcan a acciones concretas, y el senador abordará el asunto de su elegibilidad, quizá incluso mediante un discurso.

El candidato más “presidenciable”

Para los expertos, Clinton es la “candidata a vencer”, pese a que la persigue el escándalo por el uso exclusivo de un servidor personal para su correspondencia como secretaria de Estado.

Sanders suscitó una ronda de ruidosos aplausos cuando insistió en que los votantes quieren un diálogo sobre asuntos “sustanciales” y están cansados de “los benditos correos electrónicos”.

Al describirse como una líder “progresista” y a la vez “pragmática”, Clinton pudo explicar su evolución en torno a espinosos asuntos como inmigración, acuerdos comerciales, la guerra en Irak, o la crisis en Siria.

En la blogósfera anoche, empezaron a surgir especulaciones de que un binomio Clinton-Sanders podría ser la clave para vencer al eventual candidato republicano y mantener la Casa Blanca bajo control demócrata.