Debates demócratas y republicanos: dos mundos diferentes

Desde el tono, hasta los temas utilizados, el debate demócrata se diferenció notablemente de los debates republicanos. Representan dos visiones del mundo y dos audiencias muy diferentes.
Debates demócratas y republicanos: dos mundos diferentes
Los precandidatos en la delantera de los cinco demócratas: el senador Bernie Sanders y la ex secretaria de estado Hillary Clinton, se dan un apretón de manos después del encuentro en Las Vegas este martes por la noche

Los republicanos hablaron de la “amnistía” -que consideran nociva-, y su conversación sobre los inmigrantes estuvo dominada por temas como la criminalidad y las drogas que vienen por la frontera, el muro que hay que levantar y hasta un supuesto túnel bajo la frontera que “El Chapo” podría construir, cortesía de Marco Rubio, quien introdujo el tema.

Los demócratas hablaron mucho menos de inmigración, pero lo hicieron positivamente, no se mencionó la palabra “amnistía” , pero sí se discutió una reforma migratoria, elogios a los “dreamers” y si debía darse a los indocumentados el acceso a “Obamacare”, la ley de reforma de salud.

El propio precandidato demócrata Martin O´Malley lo definió al final del debate y el video ha estado haciendo las rondas de los medios sociales, volviéndose viral: “En este debate usted no  escuchó a nadie denigrar de las mujeres, usted no escuchó a nadie a hacer comentarios racistas sobre los nuevos inmigrantes, ni hablar mal de nadie debido a su creencia religiosa”, dijo O’Malley.

Bienvenidos a dos mundos diferentes: el primer debate demócrata comparado a los debates republicanos de las respectivas elecciones internas de los partidos.

A continuación, algunas de las diferencias entre los debates de ambos partidos.

  1. El tono: En los debates republicanos, el estilo de Donald Trump dominó la conversación. Trump dijo “nuestros líderes son estúpidos, nuestros políticos son estúpidos” y llamó “deshonestos y arteros” a los líderes de México (algo en lo que muchos mexicanos estarían de acuerdo, si no fuera que a ellos les llamó “violadores y delincuentes”).  Varios de los republicanos chocaron entre sí o denunciaron a Trump y el momento más álgido del segundo debate fue el enfrentamiento entre Donald Trump y la empresaria Carly Fiorina, de la que el magnate había dicho: “mira esa cara, ¿cómo puede llegar a presidenta?”. En el debate demócrata se usaron adjetivos fuertes para definir a los banqueros de Wall Street y las prácticas que llevaron a la crisis inmobiliaria, pero en términos generales, fue un debate con pocos choques entre los participantes.  De hecho, en varias ocasiones, los candidatos se refirieron positivamente hacia alguno de sus competidores. El senador Bernie Sanders, por ejemplo, defendió a Hillary Clinton y criticó a la prensa por la obsesión con “los malditos emails”.
  2. La audiencia: el diferente tono del debate puede atribuirse en parte a la vasta diferencia ideológica y de perspectiva de las audiencias a las que iban dirigidos. La primaria republicana va dirigida a la base del partido. La base que hoy domina en el partido republicano es la ultraderecha anti inmigrante preocupada por temas como el aborto y el mantener el acceso a las armas de fuego. No es la base empresarial preocupada por mantener bajos los impuestos. En el debate republicano se habló muy poco de cómo ayudar a los pequeños negocios o pagar menos en impuestos. La base demócrata está más interesada en temas como el cambio climático y la desigualdad en ingresos, así como el acceso a programas sociales.
  3. Educación superior: el tema del costo de las universidades se discutió en el debate demócrata cuando Hillary Clinton y Bernie Sanders hablaron de sus propuestas reformas para abaratar el costo de la educación superior. En los debates republicanos hasta ahora el tema del costo universitario no surgió, y cuando los candidatos hablaron de educación, lo hicieron primordialmente de la suya propia.
  4. Temas controversiales: En el debate republicano se habló insistentemente de la organización de salud Planned Parenthood, a la que los republicanos quieren quitar los fondos federales que recibe acusándola de vender tejidos fetales. En el debate demócrata sólo hubo una referencia a este tema por parte de Hillary Clinton, para denotar su apoyo a la defensa de los derechos de la mujer.
  5. Los asuntos raciales: pasaron desapercibidos en el debate republicano y apenas hubo mención de la palabra “afroamericanos” en una sola ocasión, cuando se habló de arrestos por drogas. Los demócratas discutieron el tema de la discriminación y de la campaña “black lives matter”, destinada a llamar la atención sobre la muerte de afroamericanos en casos de uso excesivo de fuerza por parte de policías.
  6. Obamacare si, obamacare no: Los republicanos se refirieron negativamente a la reforma de salud aprobada durante el gobierno de Obama y varios hablaron de la necesidad de revertirla. Los demócratas hablaron de expandirla o de incluir a sectores de la población que ahora no lo están, como por ejemplo, hacer posible que los indocumentados puedan comprar seguro privado en los mercados organizados bajo ACA (la reforma de salud) a un costo más accesible.
  7. Actitud hacia los inmigrantes latinos: Durante los primeros debates republicanos, varios de los precandidatos hablaron del tema migratorio y de la frontera refiriéndose a las drogas y la criminalidad. Algunos como Jeb Bush y Lindsay Graham, defendieron a los inmigrantes frente a los comentarios de otros de sus colegas.  Trump criticó el uso del idioma español, que fue defendido por Rubio.  En el debate demócrata las referencias a los inmigrantes fueron pocas pero positivas, incluyendo las contribuciones que estos hacen a la economía y la necesidad de integrar a los jóvenes “dreamers” y a otros indocumentados.