A los millennials les cuesta más bajar de peso

Estudio revela que las nuevas generaciones no son tan delgadas como la de los años 70 y 80. ¿Por qué se da esto y qué se puede hacer para modificar la tendencia?
A los millennials les cuesta más bajar de peso
Según una reciente investigación el índice de la masa corporal de los millennials se ha incrementado en un 10% en comparación con los de las generaciones de los años 80.
Foto: /Shutterstock

Los adultos de hoy deben comer menos y hacer más ejercicio para estar delgados como los de las generaciones de hace 20 y 30 años atrás.

A esta conclusión llegó un reciente estudio realizado por la Universidad de York (Canadá), que analizó los índices de masa corporal (IMC), dieta, edad y actividad física de 36,377 adultos estadounidenses que participan en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES).

Al comparar los datos recopilados entre 1971 y 2008, la investigación halló una sorprendente correlación que se ha dado con el paso del tiempo: las personas del 2006 tienen 2.3 puntos más de IMC que las de 1988, comiendo la misma cantidad de calorías y macronutrientes (como proteínas y grasas), teniendo la misma edad e intensidad de ejercicio.  En otras palabras, la gente de hoy es 10% más pesada que la de las generaciones de la década de los 80, llevando la misma dieta y actividad física.

Ante los resultados, los autores del estudio dicen que a los millennials se les dificulta tener el mismo peso de sus similares de hace 20 y 30 años.

Las pociones de las comidas de hoy son exageradamente grandes.
Las pociones de las comidas de hoy son exageradamente grandes. /Shutterstock

Causas del problema

De acuerdo con la investigación los siguientes tres factores podrían ser los culpables de que a los adultos de hoy se les dificulte mantenerse delgados.

  • Las personas están hoy expuestas a un mayor número de productos químicos que podrían estar induciendo la ganancia de peso. El uso de pesticidas y sustancias en el envasado de alimentos podrían estar alterando el proceso hormonal, así como la forma en que el cuerpo se ajusta para ganar y mantener el peso.
  • El uso de medicamentos recetados ha aumentado drásticamente desde los años 70 y 80. Los antidepresivos, por ejemplo, son ahora uno de los medicamentos más comúnmente recetados en EEUU y muchos de ellos se han relacionado con el aumento de peso.
  • El microbioma de los estadounidenses podría haber cambiado de alguna forma entre 1980 y la actualidad. Se sabe que algunas bacterias intestinales hacen que las personas sean más propensas a ganar peso y ser obesas. Se cree que el cambio se ha dado porque los estadounidenses de hoy están comiendo más carne que hace unas décadas atrás y muchos productos animales son tratados con hormonas y antibióticos.

Otros factores que influyen

Al médico internista Eduardo López, vinculado a Kaiser Permanente en Panorama City (California),  no le sorprenden los resultados del estudio. Concuerda con ellos y además considera que estos otros  factores también  contribuyen a que los millennials tengan más peso y se les dificulte bajarlo en comparación con la población de los años 80.

  • Las nuevas generaciones tienden a ingerir sus comidas a horas irregulares o se las saltan. “Cuidar los horarios de las tres comidas principales del día nos ayuda a controlar mejor el peso y a mantener nuestro metabolismo activo”, explica el galeno.
  • Los niveles de estrés son mucho más altos hoy que en la década de los 80. “El estrés influye tremendamente sobre nuestra salud, pues incrementa la liberación de la hormona cortisol y esta puede hacer que almacenemos grasa”.
  • Hoy se duerme mucho menos que antes. “La privación del sueño está relacionada con varios cambios adversos a nuestro metabolismo.  Por ejemplo, sabemos que la faltar de sueño aumenta también los niveles de cortisol  y reduce la capacidad del organismo de procesar la glucosa y controlar el apetito”, detalla el médico internista.
  • Hoy se comen alimentos mucho más procesados que antes. Este tipo de alimentos tienen un aporte nutricional mínimo.  Sin embargo, son altos en calorías, grasas, azucares y sodio.  Además, para que se conserven, se les agregan químicos y otras sustancias artificiales.
  • Las generaciones del nuevo milenio están más expuestas a sustancias químicas, que se encuentran en el medio ambiente, cosméticos, plásticos y productos de limpieza e higiene personal.  “Sabemos que estas sustancias pueden afectar al proceso del metabolismo e influyen en la acumulación de grasa en el organismo”, señala el galeno.
  • Los índices glicémicos son altos debido a los alimentos y bebidas azucaradas.
  • El tamaño de las porciones es exagerado, se consume mucha más comida rápida y ha disminuido la presencia familiar a la hora de las comidas.
  • Se ha disminuido la  actividad física estructurada en los niños y adolescentes e  incrementado el uso de aparatos electrónicos (como la televisión, teléfonos celulares, tabletas y videojuegos) que promueven el sedentarismo.
  • Los programas de nutrición en las escuelas no siempre son saludables y en muchas áreas desventajadas no se disponen de parques o andenes amplios donde los niños puedan jugar.

“Todos estos factores han contribuido al problema epidemiológico de obesidad que la población infantil de hoy afronta y que conlleva a una adultes obesa.  Y, ante ello, lo importante es saber que todos estos factores son modificables”, concluye el doctor López.

La gente de hoy necesita comer menos y hacer más ejercicio para mantenerse delgados como los de las generaciones de la década de los 70 y 80.
La gente de hoy necesita comer menos y hacer más ejercicio para mantenerse delgados como los de las generaciones de los 70 y 80. /Shutterstock