Pequeños empresarios serían afectados por alza del mínimo

Pequeños empresarios consideran que serían los más impactados de aprobarse un incremento del salario mínimo a $15 la hora.
Pequeños empresarios serían afectados por alza del mínimo
Lucía Campes, dueña de Sweet Coffe, tendría que despedir personal para enfrentar un alza del salario mínimo.
Foto: Zaira Cortés / Zaira Cortés

Nueva York — Hace cuatro meses que la mexicana Lucía Campes abrió su restaurante Sweet Coffe en el vecindario de Sunset Park, Brooklyn. La comerciante admitió que enfrenta un difícil comienzo y aseguró que un alza del mínimo a $15 la obligaría a despedir personal.

“Es imposible pagar un salario tan alto”, expresó la comerciante. “Los impuestos y la renta devoran las pocas ganancias del día. No hay forma de exprimir la caja registradora”.

Campes comentó que el incremento del salario mínimo que se discute en Albany la llevaría a darles menos horas de trabajo a sus empleados, o en el peor de los casos, eliminar alguna posición para compensar el déficit.

“Los pequeños negocios seriamos los primeros en sufrir pérdidas”, se lamentó. “Somos el motor económico de los barrios de familias trabajadoras. Sabemos que el mínimo actual es insuficiente y apoyaríamos un incremento razonable, pero $15 es demasiado”.

Lucía calificó como “una alternativa más realista” la propuesta de la candidata demócrata Hilary Clinton de aumentar el mínimo a $12 la hora.

“Mi esposo y yo fuimos trabajadores, comenzamos desde abajo y ahorramos hasta el último centavo. Sabemos lo que es la necesidad”, aseguró. “Pero de este lado del mostrador, en donde estamos los pequeños empresarios, también se sufre”.

El guatemalteco Juan Pedro Morales, un empleado de mantenimiento en una lavandería en la Cuarta avenida, en Brooklyn, dijo que el mínimo actual de $8.75 apenas cubre la renta de una habitación que comparte con otros dos inmigrantes.

“No se puede vivir con pagos de hambre. Uno anda por ahí con unos cuantos dólares en la bolsa esperando el día de paga”, sostuvo. “No hablemos de ahorrar, simplemente no se puede. Mando remeses a mi país y me quedo con lo mínimo para comer”.

La cajera Roxana Nieves, quien labora desde hace dos años en un supermercado, coincidió con Morales.

“Me ayuda un poco que aquí en el trabajo me hacen descuento en la comida”, contó. “Pero la verdad hay días que el agua me llega al cuello”.

Morales, una madre soltera, dijo que un salario de $15 la ayudaría a pagar una mejor guardería para su bebé de dos años.