¿En qué piensa un pirómano?

Muchos pirómanos asocian el fuego con emociones excitantes
¿En qué piensa un pirómano?
Un equipo de psicólogos de la Universidad de Kent trabajó con pirómanos para ayudarlos a cambiar su forma de pensar y hallar formas alternativas de lidiar con sus problemas.
Foto: Shutterstock

Un día John (nombre ficticio) se sintió maltratado por un colega del trabajo. No se atrevía a hablar con él en la oficina sobre lo que le molestaba, así que decidió visitarlo para resolver las diferencias… Terminó prendiendo fuego a la casa.

Cada semana, miles de personas en todo el mundo son víctimas de incendios provocados. Esto sin contar los millones de dólares que se pierden por los daños. John, quien cumple condena en una cárcel de Inglaterra, participó en un estudio sobre la psicología de los pirómanos realizado por la especialista Theresa Gannon de la Universidad de Kent.

“Descubrimos que los pirómanos tienden a estar de acuerdo con frases como ‘el fuego forma parte de mi vida’, ‘no sería nada sin el fuego’ o ‘es parte de mi personalidad'”, le dijo Gannon al programa de la BBC Health Check.

Pirómano

“También tienden a rumiar sobre acciones que creen fueron hechas en su contra”, agregó. John se sentía agraviado, pero cuando estuvo al frente de la casa, debido a su baja autoestima, no pudo seguir adelante.

Frustrado, metió las manos en los bolsillos y se topó con un encendedor. Fue en ese momento que decidió incendiar la propiedad. “Por lo general, cuando hablábamos con incendiarios, tendían a mencionar acontecimientos específicos que sucedieron en la niñez“, explicó la psicóloga.

La mayoría de estos eventos no son traumas, sino recuerdos positivos como haber visto a su padre hacer una fogata en el patio de la casa y recordar emocionarse o haber recibido algún incentivo por participar en esa actividad. Muchos de los pirómanos coincidían en que el fuego era emocionante.

El miedo como arma

Incendio edificio

Sin embargo, hay quienes relacionan el fuego con un acontecimiento aterrador durante la niñez y utilizan ese conocimiento para asustar a otros cuando se sienten amenazados. De niña, la hermana de John sufrió quemaduras muy graves por un incendio en el hogar.

Tanto las experiencias positivas como las negativas hacen que el individuo tenga un nivel alto de “normalización” del fuego, señaló Gannon. “Es decir, les parece que incendiar una casa es algo normal”.

Tras estudiar la forma de pensar de los incendiarios, Gannon y su equipo desarrollaron una terapia de comportamiento que consiste en cambiar los pensamientos que llevan a un comportamiento criminal.

“Por ejemplo, puedes tener a una persona que ha desarrollado un conocimiento que la hace pensar que de alguna forma puede controlar un incendio. Esto lo vemos mucho en la prensa, fuegos que alguien inicia y se salen de control”, señaló la especialista. “Lo que intentas es intervenir, retar y reestructurar ese pensamiento“.

El equipo de expertos señaló que muchos criminales se creían con derecho a provocar un incendio. “Si por ejemplo habían incendiado la casa de un familiar porque éste trataba mal a su hijo, se sentían con el derecho de tomar la justicia por sus manos”.

Revertir actitudes

Encendedor

Durante las sesiones de terapia grupal, Gannon hizo que otros pirómanos retaran las actitudes de sus pares y los ayudaran a cambiar su forma de pensar, buscando formas alternativas de lidiar con sus problemas. La terapia se realizó durante seis meses con grupos de 8 y 10 reclusos con dos horas de sesiones grupales y una de apoyo a la semana.

Los participantes fueron evaluados antes de iniciar la terapia, justo después de terminarla y cuatro meses después. “Descubrimos que quienes realizaron todo el tratamiento registraron una reducción significativa en el interés por el fuego y cambiaron sus pensamientos al respecto”, dijo Gannon.

“También mostraron una disminución de actitudes violentas y criminales, y mejoraron sus estrategias para lidiar con la rabia”.

En comparación, otros pirómanos que no habían participado en la terapia, no mostraron cambios durante el mismo período. Los incendiarios que se beneficiaron más de las terapias fueron aquellos con un historial más largo de incendios.

“Claramente, lo que debemos hacer ahora es enfocarnos en las personas que son criminales más prolíficos”, concluyó la psicóloga.