“Tú eres el Hombre Elefante de nuestros días”

Adam Pearson narra su experiencia cuando le pidieron que se uniera a un circo de fenómenos
“Tú eres el Hombre Elefante de nuestros días”
En México Adam Pearson conoció a Jesús Aceves, conocido como el Niño Lobo.
Foto: BBC

El presentador y actor de televisión Adam Pearson ha protagonizado películas con Scarlett Johansson y conducido programas de televisión, pero ¿cómo se sintió cuando le pidieron que se uniera a un circo de fenómenos?

El año pasado, recibí la oferta de trabajo más rara de mi vida. Un famoso circo de fenómenos de Estados Unidos me contactó para decirme que estarían encantados de trabajar conmigo.

Un tanto sorprendido, les dije que, aunque me sentía halagado, yo no poseía habilidad alguna que pudiera beneficiar su show, una afirmación que mi familia puede constatar.

La única razón por la que recibí la oferta fue por mi apariencia: tengo neurofibromatosis, una condición genética que significa que tumores no cancerígenos crecen a lo largo de mis terminaciones nerviosas.

Aunque estos pueden crecer en cualquier parte del cuerpo, se han desarrollado principalmente en mi cara, causando una desfiguración severa.

Pero, meses después, cuando estaba tomando una copa con mis colegas de trabajo, me preguntaron si lo haría o no. “Depende de cuánto me paguen”, respondí. Ahí nació la idea para mi próximo documental.

Buscando al Hombre Elefante

La sola noción de los circos de fenómenos me ponía muy nervioso.

La única referencia que tenía de ellos se remonta a la época victoriana, antiguos días de explotación en los que hombres y mujeres con varias deformaciones y anomalías genéticas eran desfilados para la burla de las masas.

John Merrick
John Merrick fue conocido como el Hombre Elefante y explotado en los circos de fenómenos durante la época victoriana en Reino Unido.

El Hombre Elefante –el nombre que se le dio a Joseph Merrick– fue un apodo que me espantó durante mi niñez.

Era el nombre que me gritaban continuamente en el patio de la escuela y, como resultado, siempre evité ver la película de David Lynch del mismo nombre y ni siquiera me atrevía a mencionar al señor Merrick.

Bien podría decir que nuestra relación era disfuncional.

Pero estaba a punto de embarcarme en un viaje a EEUU para encontrarme con “engendros” modernos y si este periplo iba a tener algún mérito yo tendría que enfrentar mis temores, necesitaba enfrentarme al Hombre Elefante.

Fui al Hospital Royal London y me convertí en uno de los pocos que han visto el esqueleto de Joseph Merrick de cerca.

La sensación de conocer a un hombre que se anticipó a tu propia existencia por 150 años pero que has evitado durante tanto tiempo fue extrañamente terapéutica.

Más tarde, esa misma noche, regresé a casa, me senté, respiré profundo y finalmente vi “El Hombre Elefante” en DVD.

Para mi gran sorpresa, me vi completamente absorto por la historia.

Razones

Unos días más tarde, tomé un avión para Michigan, EEUU, camino a conocer a una mujer llamada Bethany, que estaba presta a viajar a Texas para hacer su debut en un show de fenómenos llamado Freakshow 999 Ojos.

Bethany tiene ectrodactilia, conocido comúnmente como el síndrome de pinzas de langosta, y su pierna fue amputada a los tres años de edad.

999 Ojos
El espectáculo 999 Ojos se presenta como una familia de fenómenos.

Cené con ella y su familia y discutimos sobre sus motivos para unirse al show. Describió los 999 Ojos como una “familia de fenómenos”, un lugar donde lo singular era celebrado.

Aunque su familia compartía las mismas preocupaciones que yo, de que podría ser explotada, la estaban apoyando.

Viajé con Bethany a conocer el resto del Freakshow 999 Ojos. La cosa más extraña del encuentro fue que mucha gente presumió que yo ya trabajaba allí.

Tan pronto como me vio, Samantha X –la dueña y operadora– corrió hacia mí y me abrazó y me presentó a todos los artistas.

Conversé con el Escorpión Negro, que también tiene ectrodactilia, un hombre que definitivamente es el alma y corazón de los 999 Ojos.

Me explicó cómo la participación en un circo de fenómenos le había cambiado la vida. Durante su niñez y adolescencia se sentía marginado, sin voz, pero el show de fenómenos le dio un lugar de pertenencia y una voz para contar su historia.

Cuando dejé Texas me sentí un poco más cómodo con la idea pero todavía tenía mis dudas.

Tras echar un vistazo al mundo de los circos de fenómenos, había llegado el momento de verlo en su máxima expresión, así que fue a Las Vegas, en Halloween.

Como una estrella de rock

Odio Halloween. Es la noche exclusiva del año en que puedo garantizar que la gente me va a insultar.

Pero en Las Vegas conocí a Jake, una persona pequeña que es artista en un circo de fenómenos y que también tiene una compañía de espectáculo de lucha llamada Enanos Desencadenados.

Las Vegas
En Las Vegas también hay espectáculos de “fenómenos”.

Le pregunté cómo me iría en Las Vegas y de inmediato contestó que haría una gran cantidad de dinero con solo dejar que me fotografiaran.

Así que esa noche puse su teoría a prueba. El resultado fue que resulté ser una completa estrella de rock.

En poco menos de media hora me tomaron la foto por lo menos 20 veces y me gané $18 en propinas. Empecé a pensar que tal vez había encontrado una carrera.

Después volé a México para encontrarme con Jesús “Chuy” Aceves, conocido en las tablas como el Niño Lobo.

 Chuy tiene una rara condición genética llamada hipertricosis que hace que grueso pelo le crezca en toda la cara.

De los 80 casos que se conocen en el mundo, él y su familia representan 30 de estos.

Jesún Aceves
Jesús Aceves fue maltratado en el circo, así que abandonó esa vida y ahora vive con su familia y trabaja en un basurero.

Su experiencia en los circos de fenómenos es mucho más negativa que la del Escorpión Negro.

Se unió al circo como adolescente pero fue muy maltratado hasta el punto en que, a pesar de ser la atracción central en todo el mundo, le dio la espalda a los shows de fenómenos a cambio de una vida tranquila con su familia. Ahora labora en un basurero.

Reality Show

A lo largo de mi viaje empecé a preguntarme: ¿Serán los “realities” de TV la nueva cara de los shows de fenómenos?

De vuelta en EEUU, en Maryland, conocía a los Hamill, una familia de cinco personas pequeñas que son estrellas de su propia serie en un canal de televisión llamado “Nuestra Pequeña Familia”.

Familia Hamill
La familia Hamill tiene su propia serie “reality” en la televisión de EEUU.

Me encontré con ellos en su hogar y, después de quedar exhausto de jugar con su hijo Jack y las mellizas Cece y Cate, me senté con Dan y Michelle, que tienen una forma de enanismo llamada acondroplasia.

Sus razones para hacer los programas son para concientizar a las personas sobre su condición, algo con lo que yo me identifico plenamente. “Tratamos de entretener”, me dijo Dan.

Ellos también son víctimas del mismo maltrato que recibo en Reino Unido; gente mirándolos detenidamente y tomando fotos.

Cuando la gente los llama “enanos” le cae particularmente mal a Michelle. “Es un término peyorativo para la gente pequeña”, afirma.

Me fui de Maryland con pensamientos encontrados: ¿Puede ser que, al venir a EEUU para conocer sobre los circos de fenómenos, lo que he hecho es convertirme en un artista en ellos?

El momento de la decisión

Siempre llega el momento cuando uno termina su investigación y tiene que tomar una decisión.

Mat Fraser

Aterricé en Nueva York para conocer a Mat Fraser. De todos los artistas “fenómeno” en el planeta, él es el que ha tenido el mayor éxito.

Alcanzó la fama cuando obtuvo en un papel en la cuarta temporada de la serie televisiva “American Horror Story” y también es conocido por sus espectáculos escénicos subidos de tono.

“Tienes que llegar a aceptar tu cara”, me dijo frente un bar en Nueva York. “En términos de los circos de fenómenos tú eres el Hombre Elefante de nuestros días”.

También me aseguró que si me presentara en los escenarios era muy posible que tuviera sexo.

La suerte estaba echada y, después de venir hasta aquí y conocer a los artistas, había llegado el momento de actuar.

Regresé a Londres para salir completamente del clóset de fenómenos y subir a las tablas o permanecer bajo la sombra del Hombre Elefante.

Llegué a la conclusión de que hacer todo ese recorrido, conocer a toda esa gente y no hacer absolutamente nada en respuesta sería una pérdida de tiempo.

Me iba a subir al escenario.

Desarrollé un guion que contaba la historia verdadera del Hombre Elefante pero también conté la historia de mi propia travesía por el mundo de los circos de fenómenos.

Así que, una noche de noviembre subí al escenario del teatro taberna Vauxhall (en el sur de Londres) frente un recinto lleno de extraños e hice mi debut oficial en un show de fenómenos.

Quedé realmente complacido con mi presentación y me divertí mucho. Desafortunadamente, la promesa de Matt de que tendría sexo no se dio.

¿Pondré a la venta todas mis pertenencias, abandonaré mi carrera en la TV y me iré a unirme a un circo? Probablemente, no.

Pero ya no vivo en la sombra del Hombre Elefante y si el caballero que me pidió unirme a su circo de fenómenos está leyendo esto, por favor, llámeme. Estoy listo para negociar.

– Adam Pearson, especial para la BBC