El hijo de un bracero que busca ser el primer representante latino del área de Houston en el Congreso

Poco ha cambiado y los latinos necesitan una voz fuerte en el Congreso, asegura Adrián García
El hijo de un bracero que busca ser el primer representante latino del área de Houston en el Congreso
El exalguacil del Condado Harris, el mexicoamericano Adrián García, posa frente a la casa de su niñez en Houston. García quiere desbancar de su escaño en el distrito 29 de Texas al congresista Gene Green.

WASHINGTON.- Como hijo de un bracero mexicano, Adrián García pasó su niñez en un barrio marginado en Houston “donde sucedían cosas difíciles” y ahora, en otro momento definitorio en su vida, aspira a ser el primer líder latino del distrito 29 en Texas ante el Congreso, aún si eso perjudica su amistad con el congresista Gene Green.

En entrevista telefónica hoy con este diario, García explicó que la contienda en la que disputa el escaño del distrito 29 de Texas no se trata de su amistad con Green sino del bienestar de la comunidad.

Cuando voy al supermercado a hacer compras, cuando recorro las calles del distrito, veo lo mismo que ví cuando era niño: la desesperanza de los jóvenes, que abandonan la escuela o no quieren ir a la universidad, gente pobre que lucha por subsistir… eso no debería ocurrir en el siglo 21”, afirmó García.

García, de 55 años, perdió la contienda en 2015 por la alcaldía de Houston pero asegura que si gana en las primarias del 1 de marzo y vence a Green en los comicios generales, los latinos y el resto de los residentes del distrito tendrán “una voz más fuerte” en los corredores del Congreso en Washington.

“Por supuesto que es un poco incómodo estar en la contienda porque considero (a Green) como un amigo y respeto todos sus años en servicio público pero, al final de cuentas, si llevas 23 años en el puesto y el distrito no solo no ha avanzado sino que en algunas áreas ha retrocedido, entonces la gente busca nuevo liderazgo”, explicó.

Una niñez dura pero definitoria

Como hijo de un bracero mexicano que trabajó los campos en EEUU en la década de 1940, a García no le cabe duda de que tiene además el historial y la hoja de vida para dar a los niños del distrito las oportunidades que él tuvo.

“Yo no hablaba inglés, aunque fui el primero de mi familia en nacer en este país y crecí en un barrio duro donde ocurrían cosas difíciles. Pero sí tuvo la oportunidad de tener una vida y una carrera increíbles, y creo que todos los niños merecen esa misma oportunidad”, subrayó.

García pasó 23 años de su vida en el cuerpo de policía de Houston, fue miembro del concejo de la ciudad durante seis años, alcalde interino y, entre 2008 y 2015, alguacil del Condado de Harris.

El distrito 29, donde casi el 80% es de origen latino, es también un bolsón de altos niveles de pobreza que golpea con dureza a los niños, donde el 54% de los residentes no es dueño de su vivienda, y donde muchas escuelas tienen pésimo rendimiento académico.

El área de Houston jamás ha tenido a un representante latino pero, según observadores, el distrito 29 tiene la composición demográfica que debería facilitar ese hito en la historia de la ciudad.

“Sed de cambio”

Su paso por el concejo de la ciudad de Houston le abrió una ventana al mundo de servicio público, donde además lideró esfuerzos contra las pandillas y para fortalecer la seguridad pública.

García y su equipo recorren los barrios, donde se reúnen con familias migrantes y le repiten la queja de que “dejaron zonas de pobreza en México, para venir a caer a otra” en Texas.

Por ello, en busca de votos, casa por casa, García traslada su ya conocido mensaje: “es inaceptable que en el siglo 21, una comunidad que mandó al Hombre a la Luna afronte ahora tanta pobreza y magros resultados”.

Así, su plataforma política abarca asuntos como la reforma migratoria, la creación de empleos, expansión de oportunidades educativas, vivienda, y seguridad ciudadana.

Es la primera vez que Green afronta a un adversario en las primarias demócratas desde 1996 –cuando Félix Fraga intentó desbancarlo- pero apuesta a que su experiencia de 23 años en la Cámara de Representantes marcará la diferencia cuando los votantes acudan a las urnas.

Para Green, cuya familia ha mantenido lazos de amistad con la de García por unos 40 años, no es necesario tener un apellido latino para convencer a los votantes de que puede seguir representándolos en el Capitolio.

Pero García mantiene su optimismo, tomando en cuenta que, en el panorama político nacional,  los candidatos de fuera del “establecimiento” están captando el interés de los votantes.

“Cuando hablo con los votantes también me hablan de sus temores, y de su molestia por la retórica antiinmigrante (del magnate empresarial Donald) Trump. Tienen sed de cambio, y creo que puedo ser esa voz que necesitan en el Congreso”, puntualizó García.