Clifton Collins Jr.: “Los hispanos somos demasiados latino-céntricos”

El actor angelino -que interpreta a un policía corrupto en Triple 9- reflexiona sobre la necesidad de salir de esa "pequeña caja" en la que nos metemos los latinos
Clifton Collins Jr.: “Los hispanos somos demasiados latino-céntricos”
Clifton Collins Jr. (dcha.) junto a Anthony Mackie en una escena de Triple 9.
Foto: Open Road Films

Clifton Craig Collins Jr. está “muy orgulloso” de sus raíces hispanas, pero cree que los latinos tenemos que dejar de ser tan “latino-céntricos”.

“Cada vez es más difícil creer en eso que nos decían de niños de que somos una gran melting pot (crisol de culturas). Porque cuando nos hacemos mayores, hay una división constante de gente, religiones, culturas, sociedades, clases… ¿Cómo vamos a ser una gran melting pot si estamos separando todos los ingredientes y etiquetándolos individualmente?“, reflexiona Collins Jr., nieto del actor Pedro González-González, quien compartió escena con John Wayne en numerosos westerns.

“Yo estoy muy orgulloso de mi herencia, tanto que me puse el apellido de mi abuelo durante 10 años, para honrarle, pero me di cuenta de que en la mayoría de los castings me juzgaban por mi nombre (se hacía llamar Clifton González González) y no por mi talento“, explica. “En ese momento tenía un agente que me dijo que yo nunca podría trabajar con Joel Schumacher. Y empecé a pensar, ‘quizá debo escuchar y buscar sólo roles latinos, quizá tengo que encajar en esa pequeña caja de la que nuestra propia gente habla todo el rato, el orgullo latino, el orgullo marrón y todo eso’ y olvidarme de interpretar personajes que no fueran latinos. Pero gracias a dios eché a ese agente y tuve un meeting y terminé trabajando con Joel Schumacher en Tigerland (2000). Pero eso fui yo, lo tuve que luchar hasta el final”.

Desde entonces Collins Jr., nacido en Los Ángeles, ha interpretado papeles de todo tipo -muchos “latinos”-. Ahora lo podemos ver en los cines en el filme de acción Triple 9, donde interpreta a Franco Rodríguez, un detective de policía implicado en un espectacular robo a un banco de Atlanta. En Triple 9 comparte pantalla con actores del talento de Cassey Affleck, Kate Winslet, Woody Harrelson o sus amigos Aaron Paul y Norman Reedus.

Woody Harrelson y Casey Affleck en Triple 9.
Woody Harrelson (izq.) y Casey Affleck en Triple 9.

“A Aaron y Norman los conozco desde hace 20 años. Pero es sólo mi segunda película con Norman y la primera con Aaron. Estoy muy agradecido a John Hillcoat (el director de Triple 9) por permitirnos trabajar juntos en un film que es realmente fantástico”, comenta Collins Jr.

“Ha sido un placer trabajar con un elenco de este calibre… conectar con Chiwetel (Ejiofor) y Anthony Mackie fue instantáneo. Y Cassey Affleck, ¡qué bello y humilde talento! Fue un placer. En este negocio, cuando amas lo que haces, eres fan de la gente con la que trabajas, especialmente cuando trabajas con los más talentosos, como en este caso. Matt (Cook, el guionista) y yo hablábamos de las películas de Casey, de Norman, de Aaron, de Anthony, de Kate Winslet…Woody Harrelson, ¡por dios!”.

“Matar crea adicción”

En Triple 9 el personaje de Collins Jr. es un policía corrupto que parece no tener el menor escrúpulo, dispuesto a todo. Pero también es un veterano que sufre las consecuencias de la vuelta a casa tras vivir una guerra, una temática que está en el trasfondo de todo la película.

“Te enseñan a ir a la guerra y matar, pero no te enseñan a volver y contribuir a la sociedad”, comenta.

“Un tercio de los veteranos de guerra estadounidenses no tienen un techo. Perdemos uno por suicidio cada hora. [Nota: Se ha reportado que la tasa de suicidio entre veteranos es de 22 por días, pero otros estudios apuntan que la cifra es de menos de uno por día]. Ellos ven y experimentan cosas que cuando vuelven a casa hacen algo terrible, o se hacen algo terrible a sí mismos, o viven homeless“, explica Collins Jr., que se acercó al mundo de los veteranos de guerra para construir su personaje.

“Empecé con muchos funerales de combatientes de guerra para entender ese dolor, entender qué significa apuntarse a la guerra, en teoría por la libertad, para después llegar allí y darse cuenta de que no es así de ningún modo. Estudié a Halliburton y todas esas cosas, sabemos que no hubo armas de destrucción masiva y si piensas en todas las vidas que se perdieron en ese ataque preventivo. La desesperación que sienten cuando vuelven a casa y quieren estar con gente que no les entienden… posiblemente los uniformados (policías) son los que mejor les pueden entender”, reflexiona sobre los traumas que sufren muchos combatientes al volver de Irak.

“Creo que para mantener ese nivel de adrenalina y el sentimiento de camaradería y pertenencia, se apuntan a servir para el bien (como su personaje, un policía), pero en algún momento las leyes de la justicia empiezan a torcerse, se malean las reglas una y otra vez hasta que se rompen completamente, ya sea incriminando a gente porque crees que son culpables, aunque no lo sepas realmente… Y finalmente uno lo que quiere es sobrevivir, punto. Así que realmente Franco no es un tipo malo”, apunta Collins Jr., que reflexiona sobre la addición a la guerra.

“Trabajamos con asistentes técnicos en Georgia (la película se desarrolla en Atlanta). Eran fantásticos, entregados a su trabajo, gente de buen corazón, pero había un par de tipos allí que estaban listos para un tercer tour (a la guerra)”, dice.

“Aunque parezca increíble, matar crea adicción”, asegura.