Artista cubana trae al Smithsonian su performance sobre la lucha por la igualdad social

La artista María Magdalena Campos Pons, que emigró de Matanzas a EEUU en 1988, considera que aún queda camino por recorrer hacia la justicia social, y quiere que su arte promueva un diálogo nacional sobre el tema.

Artista cubana trae al Smithsonian su performance sobre la lucha por la igualdad social
Performance de Campos-Pons and Leonard.
Foto: Cortesía / Toshiki Yashiro
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WASHINGTON.- Con la defensa de la identidad afrocubana como bandera, la artista María Magdalena Campos Pons presenta este sábado en el Instituto Smithsonian una performance que combina música ancestral cubana con recitaciones, y un mensaje sobre la inconclusa lucha por la tolerancia y la justicia social.

Este diario entrevistó en exclusiva a “Magda”, y a su esposo, el también afamado compositor y saxofonista estadounidense, Neil Leonard, durante un ensayo en la Galería Nacional de Retratos del Smithsonian, en el salón donde el presidente Abraham Lincoln, emancipador de los esclavos, celebró su segunda investidura.

“Queremos aprovechar los elementos de la historia negra, las implicaciones de la figura de Abraham Lincoln como abolicionista y su impacto en el Caribe y en Brasil. En nuestros tiempos, Washington es el centro del poder y tiene repercusiones en todas partes”, dijo Campos Pons.

EEUU tiene al primer presidente negro en su historia pero es, simultáneamente, un país donde persiste la narrativa de afroamericanos sujetos a la marginación.

“Quiero que la gente sienta un orgullo profundo de la herencia cultural negra. ¿Cómo puede algo tan bello y extraordinario ser  una amenaza, algo incómodo?”, preguntó Campos Pons, quien confesó estar “aterrada” con el clima político en EEUU.

Una experiencia de múltiples capas

La actuación multidimensional utiliza el museo entero como una especie de “lienzo vivo”, e  incorpora música, recitaciones y vestuarios, con el objetivo de provocar un diálogo sobre las luchas de la experiencia humana y el proceso de “sanación”.

“En los siglos 18 y 19, si un negro se negaba a trabajar, le caían a latigazos; ¿Qué pasa ahora si un senador se niega a hacer su trabajo?, se les eligió para trabajar… pero ha habido una increíble resistencia a las políticas del presidente Obama”, lamentó.

Campos Pons, de 56 años, consideró que aún hay “piedritas en el camino” hacia la reconciliación nacional, y con su arte quiere que el público “piense en la urgencia de hablar sobre justicia, igualdad, y el reconocimiento de valores culturales de la población negra en las Américas, no sólo en EEUU”.

Asuntos de identidad

Su presentación interactiva cierra con broche de oro la serie  “IDENTIFY: Performance Art as Portraiture”, a la que cinco artistas fueron invitados a examinar sus vivencias a través del prisma de la “exclusión histórica”, un fenómeno que dominó en los siglos 18 y 19,  cuando factores como la riqueza, clase social, raza y género con frecuencia determinaban quién podía costearse un retrato.

Si la idea de la serie era permitir que cada artista hiciera “visibles a los invisibles” de las colecciones históricas de la Galería, Campos Pons fue un acierto: su vida artística de más de 20 años está impregnada de un compromiso social con el que explora asuntos como las relaciones raciales, la compleja identidad afrocubana, la igualdad de género, y la defensa de los excluidos.

“Magda” lo hace además con una aguda reflexión sobre lo que significa para una “guajira” cubana afincada en Boston (Massachusetts) desde 1988 dejar “su tierra roja” de Matanzas: la instalación incluye puñados de tierra envueltos en retazos de tela color acuamarino.

La magia de “Magda”, según la crítica internacional, yace en que conjuga en un mismo espacio el arte y la música, un inconfundible mensaje político, y expresiones poéticas cargadas de memoria histórica.

La música de Leonard

En esta singular obra que incorpora la arquitectura del edificio –el patio interior, o la escalera que crea una “columna sónica”- Leonard aporta, como en otras colaboraciones artísticas con “Magda”, composiciones hechas para la narrativa que van tejiendo ella y el resto de los compañeros.

“Creo que entre las cosas que pueden resonar con el público es que comenzamos con una síntesis de música creada en las Américas… al inicio queremos evocar el pasado, presente y futuro, pero también crear música que se acople al resto de la performance; queremos que el edificio adquiera vida”, explicó Leonard, confeso amante de la música cubana.

La presentación se apoya en un ecléctico grupo de músicos blancos, afroamericanos y afrocubanos de EEUU y Cuba, y comienza con música proveniente de Nueva Orleans y Matanzas, y más adelante incluye música folclórica.

Leonard lamentó que el mundo de las artes atraviese “dificultades”, porque los artistas son los “embajadores culturales” del país, mucho más reconocidos en la cultura popular que los presidentes de EEUU retratados en la Galería.

“Hay cosas que podemos hacer en el campo de las artes que no se transfieren a un móvil, a YouTube, o un USB. Son experiencias multidimensionales que se tienen que apreciar en vivo”, destacó.

“Magda” y Leonard se casaron en 1989 y comenzaron a colaborar juntos cuando era una rareza ver en un museo una obra conjunta de un artista plástico y un compositor, pero ahora estas presentaciones son comunes.

Bajo el nombre de FEFA, ambos logran, a través de una fusión del arte y la música, de música ancestral y  electrónica, reinsertar la identidad negra en la narrativa contemporánea.

Campos Pons es considerada una de las mayores exponentes del arte cubano fuera de la isla, y sus logros incluyen la Bienal de Venecia en 2013, y exposiciones en todos los continentes, y en algunos de los museos más prestigiosos de EEUU.