Bajo los reflectores, Hillary Clinton despierta pasiones de partidarios y enemigos

Arrecian los ataques contra Hillary Clinton cuando está a punto de convertirse en la primera mujer en ser candidata presidencial por el Partido Demócrata

WASHINGTON.- Hillary Clinton ha sido comparada con “Lady McBeth” o con la “Bruja Mala del Oeste” en “El Mago de Oz”,  su imagen ya aparece en memes y caricaturas de sátira, y una legión de grupos conservadores está decidida a derrotarla.

Para colmo, muchos de los fieles seguidores de su rival, Bernie Sanders,  se han organizado bajo el paraguas de “Bernie or Bust” (algo así como “Bernie o nadie”), y prometen darle la espalda en noviembre próximo, aún si eso facilita la victoria al republicano Donald Trump.

Si la lista de admiradores y seguidores es larga, también lo es la lista de individuos y grupos que, por distintos motivos, le han declarado la guerra a través de los años.

Un imán de ataques

A lo largo de su carrera, Clinton ha estado bajo la lupa tanto de sus enemigos como de la propia prensa, y ha generado críticas por su peinado, su risa, su ropa, su carácter, y hasta su lenguaje corporal.

También la critican, más que a los hombres en la política, por presuntamente carecer de autenticidad y de demostrar mucha habilidad con asuntos de política pública pero muy poca para “conectar” a nivel emocional con los votantes.

Las encuestas demuestran que tanto Trump como Clinton gozan de bajos niveles de popularidad entre los votantes.

Buena parte de los ataques hacia Clinton tienen que ver con la presunta falta de transparencia sobre las donaciones a la Fundación Clinton;  lo que verdaderamente pasó en el ataque al consulado de EEUU en la ciudad libia de Bengasi en 2012; el uso de un servidor personal para sus correos electrónicos cuando fue secretaria de Estado, y las exorbitantes sumas que cobró para dar discursos en Wall Street.
Entre activistas conservadores se ha puesto de moda la camiseta con el lema “Hillary Clinton para prisión” en vez de la presidencia.
Desde sus días como primera dama (1993-2001), senadora por Nueva York (2001-2009), y secretaria de Estado (2009-2013), Clinton siempre ha llevado puesta la diana y, según observadores, es una de las figuras políticas más controvertidas del país.

Ahora, a las puertas de conseguir oficialmente la nominación presidencial del Partido Demócrata, más de 22,000 votantes tienen previsto manifestarse en contra de Clinton durante la convención del partido en Filadelfia (Pennsylvania) el mes próximo.

Agrupados bajo el nombre de “Occupy DNC Convention”,  los activistas, la mayoría simpatizantes de Sanders, prometen luchar “por la voluntad del pueblo” –es decir, la nominación del senador de Vermont-, y no “por una nominación fraudulenta de Hillary Clinton”.

Con ese fin, el grupo ha creado una página en Facebook y está programando marchas, mítines y otros actos políticos para cada día de la convención.

Pero ese grupo es el menos venenoso, en comparación con figuras y grupos conservadores con más influencia política y más fondos para atacar a Clinton.

En esa lista cabe R. Emmett Tyrrell Jr., fundador y editor de la revista conservadora “The American Spectator”, quien aseguró en 2015 a la publicación “The Atlantic”, que “no odia” a los Clinton sino que les tiene “desdén”.

Cuando escribe de Hillary, Tyrrell no oculta ni una pizca su hostilidad hacia ella, al grado que llegó a llamarla “la Lady MacBeth de Little Rock”, donde Clinton fue primera dama de Arkansas cuando su esposo, Bill, fue gobernador del estado.

Sus críticas no se limitan a su gestión en cargos públicos sino que, en un libro de 2004 sobre la llegada de los Clinton a la Casa Blanca en la década de 1990, Tyrrell se burló de su vestimenta, su apariencia física y su presunto mal carácter.

La obsesión de Tyrrell con los Clinton al principio le generó grandes audiencias e ingresos pero, quizá precisamente por esa cobertura, ahora su revista ha sufrido una baja en su tiraje.

Ya en 2007, un grupo estableció una página en internet, ahora desaparecida, con el nombre de “StopHerNow.com”, para frenar la primera contienda presidencial de Clinton.  Ese mismo año, también florecieron decenas de páginas web, libros, y películas que canalizaban la furia de los conservadoras contra Clinton.

Ahora, en el segundo intento de Clinton por llegar a la Casa Blanca, no merma el apetito de periodistas y grupos de corte conservador por cualquier chisme que pueda volverse viral en las redes sociales.

El propio Trump le ha puesto el mote de “la corrupta Hillary”,  y ha intentado revivir viejos escándalos sobre presunto fraude y corrupción, pero sus ataques hasta ahora no parecen calar en la opinión pública.

Como primera dama, Clinton se quejó de la “vasta conspiración de la derecha” en su contra pero, en 2016, sus opositores están mejor organizados y financiados.

El grupo “America Rising”, un “comité de acción política” (PAC)”, ha poblado su página web con todo tipo de material contra Clinton y el Partido Demócrata, con el objetivo de sembrar la duda entre el electorado y movilizarlos a las urnas en su contra.

Todos estos ataques sobre la presunta falta de autenticidad o transparencia por parte de Clinton, sin embargo, pueden terminar perjudicando a Trump y grupos afines, ante el riesgo de que puedan interpretarse como otra arma en la “guerra contra las mujeres”.

En declaraciones a este diario,  la legisladora demócrata por California, Grace Napolitano, hace caso omiso a todo el “ruido” de los conservadores, y destaca las virtudes de Clinton.

“La candidatura de Hillary Clinton envía un claro mensaje a las jóvenes en EEUU y en todo el mundo: el género no pone límites al éxito. Yo espero que, como ejemplo a seguir, su éxito aliente a más mujeres jóvenes a participar en el proceso político y nos ayude en el avance del país”, dijo Napolitano.

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