Salvemos nuestros pequeños negocios

Tenemos que trabajar para proteger a los inquilinos, tanto residenciales como comerciales
Salvemos nuestros pequeños negocios
La comunidad celebró cuando se logró salvar un supermercado en el Alto Manhattan.

Los pequeños negocios establecidos por mamá y papá son el alma de nuestras comunidades.

A medida que los alquileres se disparan y la competencia entre las grandes cadenas de tiendas aumenta, las tiendas de “mamá y papá” tienen que luchar más que nunca para mantenerse a flote. Las tiendas locales establecidas desde hace mucho tiempo en los vecindarios de Manhattan y El Bronx están llevando la carga de unos costos de alquiler duplicado, triplicado o peor, cuando tienen que renovar su contrato de alquiler.

Muchas de estas empresas tienen raíces profundas en su vecindario. Muchos han impulsado a inmigrantes y a jóvenes a nuevas alturas. Y muchos proporcionan servicios esenciales a un precio asequible a las comunidades de bajos o moderados ingresos.

Hace seis meses, el supermercado Associated de Fort Washington y la calle 187 fue amenazado con el desalojo para favorecer a una gran cadena de farmacias. Inmediatamente, esto provocó la ira y el temor a la inseguridad alimentaria en el vecindario, especialmente para las personas mayores.

Y con una buena razón.

Este supermercado es una fuente de alimentos de calidad y asequible, que respalda a las personas mayores y residentes de la clase trabajadora, por lo cual estableció un vínculo con sus vecinos, forjado por décadas de servicio a la comunidad.

Este episodio es un recordatorio de las grandes presiones que enfrentan los pequeños supermercados, bodegas, y las farmacias independientes en toda la ciudad. Esta semana llegó una buena noticia, el Associated no será cerrado, está aquí para quedarse.

Este no habría sido el caso sin que la comunidad se hubiera unido en una causa común y exigiera que su voz fuera escuchada. Este caso es un ejemplo original sobre lo que se tiene que hacer para salvar nuestros pequeños negocios del desalojo e ilustra claramente que el apoyo de la comunidad es clave para el éxito.

Cuando se supo la noticia de que este supermercado podría verse obligado a cerrar sus puertas, cientos de residentes locales se reunieron para salvarlo.

Nuestra lucha deja claro que con el fin de abordar adecuadamente los desafíos para preservar el carácter de nuestros vecindarios, tenemos que trabajar para proteger a los inquilinos, tanto residenciales como comerciales. Para preservar los pequeños negocios que son de vital importancia para nuestros barrios, necesitamos una acción audaz en varias áreas.

A nivel federal, tenemos que hacer cumplir las medidas que ayudan a inquilinos comerciales a luchar contra los caseros inescrupulosos y garantizar que las empresas puedan competir al aumentar el acceso a la financiación. Además, necesitamos una nueva ronda de créditos fiscales que beneficien a las pequeñas empresas.

Yo ayudé a asegurar los fondos de un programa de subvenciones en el Alto Manhattan para ayudar a los pequeños negocios a adquirir nuevos equipos más eficientes energéticamente. Esto es bueno para el medio ambiente y ahorra dinero a las empresas pequeñas. Necesitamos más de estas iniciativas para salvar nuestras tiendas.

El Programa de Financiamiento de Comida Saludable (Healthy Food Financing Initiative) proporciona otro beneficio mutuo, ayudando a los pequeños mercados de productores y tiendas, y en la proliferación de la presencia de frutas y verduras en los vecindarios. Este programa debe ampliarse hasta el punto de que las áreas con falta de alimentos en los Estados Unidos sea cosa del pasado.

Nada de esto sucederá de un día para otro. Pero nuestra lucha para salvar a nuestra tienda local sin duda demuestra que cuando nos unimos, cuando fijamos metas grandes, y cuando insistimos en tener una voz, no hay nada que no podamos lograr.