El drama de las madres detenidas con sus hijos en Berks

Buscan asilo, pero las mantienen detenidas desde hace meses, algunas hasta un año, por pelear su caso en tribunal federal
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El drama de las madres detenidas con sus hijos en Berks
El Centro Residencial de Berks County, ubicado en Pennsylvania a unas 70 millas de la ciudad de Filadelfia, tiene actualmente 84 residentes, casi todas madres centroamericanas con hijos menores, dijeron abogados de interés público que trabajan para defender a las migrantes. (Foto: proporcionada)

Un grupo de madres encerradas con sus hijos pequeños durante casi un año por las autoridades migratorias estadounidenses en “centros familiares” de detención, están luchando contra la decisión del gobierno de retenerlas por un tiempo prolongado mientras pelean sus casos en los tribunales federales.

Son 22 las jóvenes mujeres centroamericanas que, desde su “cárcel familiar” en Berks, Pennsylvania, han realizado protestas, huelga de hambre y ahora siguen con un ayuno parcial por siete días dentro de las cuatro paredes en las que algunos de sus hijos han pasado la mitad de sus vidas.

La mayoría han estado encerradas por períodos que varían desde dos meses a un año, aunque el gobierno afirma que, en términos generales, las detenciones de estas familias que buscan protección de la violencia en Centroamérica, “no superan los 21 días”.

“Nos sentimos discriminadas porque otras detenidas han sido liberadas y nosotras no. Y la razón es que estamos peleando por un caso más justo, porque no nos quieren dar la oportunidad de otra entrevista que sí les han dado a otras mujeres”, dijo Rebeca, una madre hondureña de 26 años de edad. (Nota: el nombre es ficticio, la joven pidió cambiar su nombre por temor a las represalias de los guardias de Berks o de las cortes, después de ofrecer su nombre real a la reportera).

Carol Anne Mauer Donohoe, parte de un pequeño grupo de abogados que ayudan a las detenidas en el centro de Berks con sus casos personales de asilo ante los tribunales, explica que la gran mayoría de las detenidas por tiempo prolongado son parte de un caso presentado el año pasado por la Unión de Libertades Civiles Americanas ACLU contra el gobierno, alegando que no se les siguió un proceso justo al ser arrestadas.

Un tribunal federal ordenó que se suspendiera su deportación mientras se litiga la demanda, pero mientras las autoridades podrían dejarla libres bajo fianza -varias de ellas tienen familiares aquí- han optado por mantener encerradas a la mayoría de ellas.

“Es difícil de entender por qué no las pueden liberar”, dijo Mauer. “Todas estas mujeres tienen sólidos casos que podrían ganar asilo, pero el gobierno se niega a darles otra oportunidad luego de realizarles una primera entrevista que no siguió los parámetros legales básicos”.

Lisette y su hijo de 6 años están a punto de cumplir 365 días detenidas por las autoridades migratorias, desde que cruzaron la frontera para escapar de las amenazas y la violencia de pandillas en El Salvador y el niño está tan traumatizado con la experiencia que se ha vuelto agresivo y violento, dice la joven, de 22 años.

“Era un niño obediente, aunque hiperactivo”, dijo Lissette en una entrevista telefónica con La Opinión desde su centro de detención en Berks, Pennsylvania. “Ha llegado a patearme, morderme, me echa la culpa a mí por estar aquí. Es difícil explicarle que venimos de un lugar donde estábamos en gran peligro, pero él lo que quiere es salir de aquí y no deja de preguntar cuando nos vamos”.

Pero según las autoridades migratorias, no hay respuesta a la pregunta del pequeño. Lissette y las otras 21 mujeres en una situación similar, acaban de realizar una huelga de hambre de 15 días que abandonaron este martes en parte debido a la presión de las autoridades. Dijo, sin embargo, que la mayoría continúa en un ayuno parcial para pedir que el gobierno de Estados Unidos les permita salir en libertad mientras pelean su caso.

“Queremos ser libres, por nuestros hijos”, dijo Lisette. “Desde que comenzamos la huelga de hambre nos han presionado e intimidado para que la dejemos. Hasta el sicólogo del centro que se supone debe ayudarte nos dijo que si nos poníamos débiles nos iban a quitar a los niños y dárselos al gobierno”.

Mauer, la abogada, reportó  que durante la huelga de hambre, un guardia de Berks se acercó a una detenida de 14 años que está allí con su madre y le dijo que si estas seguían la huelga, las separarían y a las madres las mandarían a cárceles para adultos.

Rebeca tiene a sus padres y a cinco hermanos en Houston, pero a pesar de eso, el gobierno se rehúsa a liberarla bajo fianza. “Sé que estamos más protegidas acá, por lo menos estamos lejos de la delincuencia y amenazas en mi país, pero mi carácter ha cambiado mucho, estoy tan deprimida”.

Sandra, una hondureña de 29 años, dijo que si en 7 días no hay respuesta a su solicitud de libertad, ellas volverán a una huelga de hambre completa “hasta las últimas consecuencias”.

Leslie Acosta, una legisladora estatal de Pennsylvania, ha pedido la intervención de las autoridades de ese estado en el asunto, ya que Berks perdió su licencia estatal hace unos meses ya que nunca fue diseñada para mantener a menores de edad.

“No podemos permanecer sin hacer nadas mientras el gobierno tiene a familias, a bebés, a niños, en un centro que ha perdido su licencia para operar y que los arresta por más tiempo que su propio estatuto determina”, dijo Acosta.

No obstante, el condado de Berks, que es dueño del centro de detención, está apelando el caso y continúa en operaciones como “centro familiar de detención” para la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE).

ICE asegura que no hay represalias contra las madres y en una reciente reunión con periodistas, el secretario de seguridad nacional Jeh Johnson dijo que “nuestra práctica es asegurar que el promedio de estadía en estos centros es de 20 días o menos y lo estamos logrando”.

No está claro si ese promedio incluye los casos de estas madres, que tienen entre dos meses y un año detenidas con sus bebés y niños, mientras luchan contra un difícil sistema de asilo.