COLUMNA COMBATE: Margarito puede repetir una mala historia

El pugilista ya no tiene salud para jugar con fuego, después de aquella pelea ante Shane Mosley, la misma noche de los guantes cargados con yeso en Staples Center

 

Ojalá y no pase nada. Y que Antonio Margarito acabe de cuajar su regreso al boxeo y que ponga en su mochila otro título mundial y en su cuenta bancaria un montón de millones.

Ojalá. Asunto de buenos deseos.

Lo malo es que en el boxeo el asunto no es querer. Es fundamentalmente un asunto de poder.

Y después de haber visto al “Tornado de Tijuana” en sus combates ante el hijo de “Maromero” Páez y el hermano de “Canelo” Alvarez, las cosas no pintan bien

Sin nada de despectivo, lo planteamos así.

Páez y Alvarez merecen todo nuestro respeto, pero si Margarito cree que ellos dos son un medidor ideal para examinar en serio su regreso al boxeo, está equivocado.

Es cierto que ha hecho un esfuerzo grande por lograr una buena condición física y es también verdad que entre sus dos combates mejoró sustancialmemnte su movilidad y se vio más suelto en el ring, pero su capacidad para quitarse golpes es nula y tanto “Maromero” como Álvarez lo conectaron firme al rostro.

Combativo como siempre y yendo al frente Margarito ya no tiene salud para jugar con fuego, después de aquella pelea ante Shane Mosley, la misma noche de los guantes cargados con yeso en Staples Center, cuando lo lastimaron su hueso orbital, su condición nunca fue la misma.

Fue cuando perdió su licencia para pelear en California y por eso debió pelear con Manny Pacquiao en Texas y con Miguel Cotto, la revancha en Nueva York. Y ambos lo repasaron de campana a campana y en ambos pleitos vimos aquel pómulo inflamado al primer contacto porque sigue lastimado y ya no resiste los golpes.

Juega con fuego Margarito. Peor que eso, juega con su salud.

Ya son incontables los casos de peleadores que regresaron para poner sus manos sobre un par de dólares más y acabaron mal.