“Latinos estamos ganando terreno en el NYPD”

El nuevo jefe de Departamento, Carlos Gómez, dialoga con El Diario sobre los que significa ser el hispano de más alto rango en la Policía
“Latinos estamos ganando terreno en el NYPD”
Carlos Gómez en el salón de conferencia de la oficina del jefe de departamento.

Carlos Gómez se siente extremadamente orgulloso que mientras comenzaba el Mes de la Herencia Hispana, se convertía en el trigésimo noveno jefe de Departamentos del NYPD. Su asenso marca la primera vez que un hispano es asignado a la posición más alta para un uniformado, ya que el cargo de Comisionado de Policía es considerado un puesto civil.

El Departamento de Policía (NYPD) ha cambiado drásticamente desde que Gómez comenzó a patrullar las calles del Alto Manhattan en 1984. Según la Policía, en ese tiempo los hispanos eran sólo un 8% de la Uniformada mientras que hoy en día son un 28%.

Los inicios para Gómez fueron como el de muchos inmigrantes de esta ciudad. En 1968, cuando él tenía 6 años, su familia escapó Cuba y se mudó a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Gómez se crió en Queens donde jugó béisbol de pequeño hasta la universidad. En los veranos trabajó en un supermercado y en su colegio.

Aunque sus padres le transmitieron la cultura cubana enseñándole la historia y la comida, la familia tomó clases de inglés por la noche y se asimiló a forma de vida de su nuevo hogar.

“Adoptamos la cultura americana y este país porque nos dio la oportunidad para estudiar, trabajar y poder hacer lo que tú quieras y eso no existía en Cuba”, dijo Gómez en su oficina en One Police Plaza donde se sentó a conversar con El Diario sobre su herencia hispana, por qué quiso unirse al NYPD, y cómo en su nuevo rol puede ayudar las relaciones entre la comunidad y los oficiales.

Gómez detrás de su escritorio.
Gómez detrás de su escritorio.

¿En este nuevo cargo, cómo puede mejorar las relaciones entre las comunidades de color y la Policía?
Para aumentar la confianza entre la comunidad y la Policía, estamos implementando el plan de vigilancia vecinal. El mes que viene va a existir en 44 comandos, en 35 cuarteles, y en 9 comandos de vivienda pública. Dentro de este modelo, los policías reciben más entrenamiento de cómo hablar a la gente, cómo construir relaciones y cómo resolver problemas. Pero empieza desde el principio… empieza con el comisionado O’Neill, comienza conmigo, con los comandantes de los condados, los comandante de cuarteles hasta el policía que está patrullando. No es solamente sobre reducir crimen, es también como interactuamos y tratamos a la comunidad. Con la confianza te dan más información. Si alguna área está teniendo un problema, la comunidad te puede decir exactamente dónde está ese problema y así no tenemos que patrullar todo el área, sólo el problema. Pero si no hay confianza, no tenemos eso.

Cuando fue jefe de patrullas en El Bronx, hizo muy buenos lazos con líderes el área. ¿Por qué es importante trabajar con los oficiales electos?
Hay que trabajar en equipo. La Policía no lo puede hacer todo, necesita al público, a los políticos y a los líderes religiosos. Hay que estar en comunicación constante y si algo pasa que es controversial, hay que establecer diálogo, mantener la calma y es muy importante que nos conozcamos, nos respetemos, nos entendamos, y no siempre vamos a estar de acuerdo pero que sí tengamos la oportunidad de hablar.

¿Cuál es su consejo para un hispano que quisiera llegar a su puesto?
Los latinos están ganando terreno en el Departamento. Ahora somos casi el 30%. Hay que aprovechar las oportunidades aquí en Estados Unidos porque yo soy un ejemplo de que no tienes que haber nacido aquí, no tienes que conocer a personas influyentes, tú controlas tu propio destino. Yo le digo a los novatos, no mires a la izquierda, no mires a la derecha, mira a esa reflejo en el espejo… esa es la persona que te va a llevar a tu meta o te va a frenar.

¿Siempre quiso ser policía?
Yo estudié contabilidad en la universidad. Fui cuatro años a Queens College y durante ese tiempo muchos de mis amigos del equipo de béisbol, y del vecindario, se hicieron policías y empezaron a hablar de cómo les gustaba el Departamento. Así que tomé el examen. Mis amigos me inspiraron. Sonaba mucho más emocionante que la contabilidad.

¿Qué acuerda sobre tu niñez en Cuba?
Me acuerdo de ciertos aspectos de mi niñez. La casa donde vivía, el parque al frente, ir a la playa, pero no mucho. Pero sí me acuerdo vivamente nuestro último día: El viaje al aeropuerto, el gobierno tomando nuestro hogar, sellando la casa. No es una buena memoria, pero cuando tienes seis años, no entiendes bien todo lo que está pasando.