Pagar la deuda que Nueva York debe a nuestras escuelas

Como madre de dos hijos, me preocupo todos los días sobre cómo están progresando en la escuela. ¿Están haciendo su tarea? ¿Están sus profesores proporcionándoles la atención especial que necesitan? ¿Y la escuela—les está dando todas las oportunidades para salir adelante que merecen?

Esto es lo que significa ser una madre. Amamos a nuestros hijos profundamente, y nos preocupamos por ellos.

Y, en Nueva York en particular, tenemos razones para estar preocupadas. Para las familias que viven en distritos escolares de altas necesidades, el simple hecho es lo siguiente: nuestras escuelas no cuentan con los recursos que merecen, porque el estado de Nueva York no les ha dado el dinero que necesitan. Hace diez años, en el caso de la Campaña por Equidad Fiscal (CFE, por sus siglas en inglés), un juez encontró que el estado de Nueva York estaba violando los derechos constitucionales de los niños de bajos ingresos y los niños de color tras privarles de miles de millones de dólares a sus escuelas.

El juez estaba asustado por las tremendas desigualdades en nuestras escuelas y ordenó que nuestro gobierno estatal contribuyera miles de millones de dólares adicionales a las escuelas públicas en todo el estado con un enfoque en las necesidades de las escuelas de alta necesidad, como la escuela donde mis niños estudian. Como madre y contribuyente al sistema tributario, pensé que el Estado iba a cumplir. Pero no ha sido así. Según la Alianza por la Calidad de la Educación, diez años después de la decisión en el caso CFE, el estado de Nueva York aún le debe a nuestras escuelas $3,900 millones.

Permítanme repetir: una década después de que un tribunal exigió que nuestro gobierno proporcionara los recursos necesarios para nuestras escuelas para garantizar los lugares de aprendizaje que nuestros hijos necesitan, el dinero todavía no se ha materializado. Ahora, en las escuelas como la de mis hijos, todavía faltan programas críticos de arte, música, y educación física, y los alumnos carecen de las computadoras y otras tecnologías que son fundamentales para la educación moderna y la formación profesional.

Lo mismo no ocurre en las comunidades más ricas del estado, algunos de los cuales tienen una de las mejores escuelas del país. Eso no es justo. Y las familias de la clase trabajadora de color como la mía no aceptaremos ser ciudadanos de segunda clase que tienen que enviar nuestros hijos a escuelas de segunda clase.

Por lo tanto, esta semana, padres y madres de todo el estado están marchando de la ciudad de Nueva York hasta Albany para conmemorar el aniversario de la decisión del caso CFE y la demanda de que la legislatura y el gobernador Cuomo provean los recursos necesarios a las escuelas de nuestros hijos.

A medida que nos acercamos a la próxima sesión legislativa, ya hemos pasado años luchando para que nuestros niños tengan las escuelas con buenos recursos que merecen. No vamos a esperar más. El Gobernador, el Senado y la Asamblea deben de priorizar el pago de la deuda a nuestras escuelas en el próximo presupuesto estatal. Si no lo hacen, van a seguir poniendo el futuro de mis hijos—y otros millones de niños en todo el estado—en peligro.

-Faceli Álvarez es un miembro de Se Hace Camino Nueva York