¿Licenciado y manejando un taxi?

El alto infraempleo y desempleo de los latinos con título universitario es muy caro para las familias y para el estado

Muchos inmigrantes hispanos tienen que buscar empleo en ocupaciones de baja preparación a pesar de tener título universitario./Mariela Lombard
Muchos inmigrantes hispanos tienen que buscar empleo en ocupaciones de baja preparación a pesar de tener título universitario./Mariela Lombard
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Si una persona tiene un título para ejercer la medicina o la arquitectura de una Universidad no estadounidense y es inmigrante hispano, hay una posibilidad muy alta de que no esté ejerciendo ni la medicina, ni la arquitectura en Nueva York sino desempleado o infraempleado en un trabajo que exige menor preparación. ¿Un médico taxista?¿Un enfermero pintor? Probable. Y eso es lo que el Migration Policy Institute (MPI) califica como un “desperdicio de capacidad intelectual” (brain waste).

Lo primero que hay que saber de este fenómeno es que es caro. Es caro para el trabajador, para sus familias y para el país.

Este Instituto presentó ayer las conclusiones sobre este fenómeno en el país y en varios estados y lo que vieron en el caso de Nueva York, el estado con la tercera mayor población de inmigrantes, tras California y Texas, es que había casi 900,000 unmigrantes con alta capacitación universitaria. De este grupo, el 27% estaban trabajando en puestos para los que se demanda baja preparación (y se compensa con baja remuneración) o estaban desempleados.

Y es caro porque son trabajadores que podrían haber acumulado unos ingresos anuales de unos $5,000 millones, una cantidad que habría sido muy beneficiosa para una familia, para el consumo, para las comunidades en las que viven y para el tesoro público. A falta de estas compensaciones, tanto a nivel local como nacional no se han recibido en ingresos por impuestos $594 millones de dólares.

Ese dinero con el que no pueden contar las familias suma casi $40,000 millones de ingresos a nivel nacional además de $3,000 millones con la que no han podido contar las autoridades tributarias y que redunda en beneficio de todos.

Entre los nacionales, no se hace uso del 19% de la capacidad intelectual y profesional de los licenciados, muy por debajo del porcentaje de los inmigrantes.

La dificultad para encontrar trabajo en el área en el que se tiene el grado universitario es mayor para quienes han conseguido sus títulos en el extranjero, en ese caso, el desperdicio de estas capacitaciones por el mercado laboral es mayor y llega al 31% de los desempleados o infraempleados. Peor aún es cuando estos licenciados tienen conocimientos limitados de inglés, su grado universitario es bajo y son latinos o negros.

Los latinos, tanto en Nueva York como a nivel nacional, tienen la mayor tasa de infratutilización de sus capacidades de todos los grupos étnicos y raciales según ha encontrado el MPI. Tanto es así que el 49% de los que están educados fuera y el 32% de los que consiguieron su acreditación universitaria en EEUU están trabajando en un empleo de baja capacitación o no están trabajando. “Tener la nacionalidad estadounidense parece que reduce el desperdicio de capacidades tanto de los educados en el país como los que lo estuvieron fuera de este”, explica este instituto en su estudio. Los centroamericanos, mexicanos, caribeños y sudamericanos, tanto los que estudiaron fuera de EEUU como los que lo hicieron dentro ,son los inmigrantes que más sufren este problema en el estado.

¿Cómo arreglarlo? 

El MPI sugiere que las autoridades deben promocionar mejor el reconocimiento de los títulos universitarios en el extranjero y solicitan que haya más transparencia en los procesos de obtener licencias además de expandir los cursos para enseñar inglés profesional, entre otras soluciones.

Un problema global

Desde el MPI se recordó que este es un problema para emigrantes en todo el mundo, no solo en EE UU y se señalaron las dificultades que se viven en Asia y Europa donde hay una fuerte oleada de inmigrantes y demandantes de asilo. Es además, un problema antiguo, que empezó a notarse en los países de la UE poco después de que cayera el muro de Berlín. La inmigración del este de Europa, altamente cualificada, llenó el mercado de varios países de fontaneros y mecánicos licenciados en música e ingeniería.