Trump no ofrece pruebas de presunto fraude electoral ni pedirá investigación

Spicer evadió explicar su opinión sobre las afirmaciones de Trump

WASHINGTON.- El presidente Donald Trump está convencido, con base a “estudios”, de que perdió el voto popular el año pasado por culpa de entre tres y cinco millones de personas que votaron ilegalmente, pero ni tiene pruebas ni solicitará una investigación del presunto fraude electoral.

Así lo afirmó este martes en rueda de prensa, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, quien fue cuestionado intensamente por los periodistas en reiteradas ocasiones sobre la queja de Trump de que millones votaron ilegalmente a favor de su rival, la demócrata Hillary Clinton.

“El presidente sí cree eso. El lo ha dicho antes”, dijo Spicer, al describirlo como un comentario sobre algo que él cree “desde hace mucho tiempo”.

Trump expresó durante la campaña su preocupación por el fraude electoral, “y sigue con esa creencia, con base a estudios y pruebas que la gente le ha presentado”, enfatizó.

La defensa de Spicer sobre las acusaciones de Trump llamó la atención de los medios porque ayer, desde el mismo podio, prometió a los periodistas hablar siempre con la verdad. Spicer evadió explicar su opinión sobre las afirmaciones de Trump.

¿Dónde están las pruebas?

Spicer citó incorrectamente un estudio del Centro de Investigación Pew que supuestamente corrobora que un 14% de los votantes en 2008 no eran ciudadanos y, por lo tanto no calificaban para el sufragio.

Pero ese estudio era del 2012 y no contenía esa cifra sino que detallaba los problemas en el sistema de registro de votantes, incluyendo la inclusión de votantes ya fallecidos.

Los estudios citados por algunos partidarios de Trump no se refieren a los comicios de 2016 y ningún estudio ha ofrecido pruebas contundentes de fraude masivo en EEUU.

Un asunto sensible

Trump ganó el Colegio Electoral pero Clinton lo aventajó en el voto popular con casi tres millones de votos adicionales.

Durante la contienda, Trump advirtió de que el sistema electoral estaba “amañado” en su contra, y que incluso votantes indocumentados estaban acudiendo a las urnas.

Desde la elección el pasado 8 de noviembre, Trump ha reiterado que entre tres y cinco millones de personas votaron de forma ilegal, es decir el 3,6% del cómputo de votos.

Trump volvió a repetir esa acusación ayer en un encuentro con líderes de ambos partidos del Congreso, y lo mismo hacen muchos de sus seguidores en las redes sociales.

El asunto, que hubiese sido un escándalo mayúsculo si fuese cierto –nunca ha sido comprobado ni por académicos ni por las autoridades electorales-, dominó buena parte de la segunda rueda de prensa de Spicer.

¿Habrá una investigación?

Preguntado sobre si Trump pedirá una investigación ante la gravedad de su acusación y su impacto en el proceso electoral, Spicer sólo respondió que éste “ganó limpiamente y de forma abrumadora” al conseguir 306 votos en el Colegio Electoral.

“Estamos apenas en el segundo día. No prejuzguemos lo que podemos o no hacer en el futuro”, dijo Spicer.

Pero el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham, dijo a la cadena televisiva NBC que Trump debe dejar de repetir una acusación que mina la democracia en EUU, o presentar pruebas del fraude electoral, si las tiene.

Otros líderes republicanos, como el propio presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, así como la Asociación Nacional de Secretarios de Estado -que certifican los resultados electorales en cada estado- también han dicho que no existen pruebas.

Por su parte, el senador de Vermont y exprecandidato presidencial demócrata, Bernie Sanders, así como activistas de grupos cívicos temen que, aún sin tener pruebas, Trump insiste en el presunto fraude electoral para justificar medidas para restringir el voto de las minorías, que históricamente suelen votar más por candidatos demócratas.

Trump estaría “enviando un mensaje a cada gobernador republicano en este país para seguir adelante con la supresión de votantes”, dijo Sanders a los periodistas.

Al parecer, la idea del presunto fraude electoral se originó en un mensaje en Twitter de un votante en Texas, que posteriormente fue propagado por el sitio conservador “InfoWars”, conocido por sus diversas teorías de conspiración.