Conversaciones que toda madre debe tener con su hija preadolescente

Expertos dicen que es clave en la formación de las niñas que sus progenitoras hablen con ellas de ciertos temas muy femeninos
Conversaciones que toda madre debe tener con su hija preadolescente

Es bien sabido que la preadolescencia y adolescencia son dos etapas bastante difíciles en el proceso del desarrollo, especialmente para las mujeres cuyos cambios hormonales las llevan a estar más sensibles, emocionales y vulnerables, lo que hace más complejo el manejar problemas de la edad como  el “bullying” y la presión social por verse bien.

Pero también sabemos que las palabras certeras y amorosas de una madre son clave en el desarrollo de las jóvenes que desarrollan una personalidad segura e impermeable a todo acoso y presión contra su identidad, personalidad, valores y sexualidad.

Las madres son las primeras maestras de las hijas”, dice la psicóloga Elizabeth Delicio, basada en Miami. “Son clave en la tarea de entregarle a las hijas la real información de todos los aspectos de la vida, especialmente de aquella que se transmite de ‘mujer a mujer’”.

Consejos obligatorios

De acuerdo con la psicoterapeuta, estas son algunas de las conversaciones fundamentales que toda mamá debe tener con su hija, no solo cuando entra en la etapa de la preadolescencia o adolescencia, sino desde la infancia, usando las palabras que vayan con su edad y madurez mental.

1. Respetarte a ti misma y hacerte respetar

Hablar de este tema es vital en la formación del preadolescente, sobre todo en las niñas, quienes tienen más probabilidades de ser maltratadas o abusadas.

“Expresarle con palabras a la chica que ella debe quererse y respetarse a sí misma es importante, pero lo es mucho más cuando se lo enseñamos con nuestra propia actitud y ejemplo de mujer”, señala Delicio. “Porque lo que uno dice tiene que coincidir con lo que uno hace”.

2. No te acomplejes, siéntete bien con la transformación de tu cuerpo

En la preadolescencia empiezan los cambios hormonales y las evidencias visibles de la transformación del cuerpo de niña a mujer, que a muchas les cuesta aceptar.

“Es tarea tanto de la madre como del padre ir preparando a sus hijos para esta etapa de transformación”, expresa Delicio. “Y, por la identificación femenina que se da con la madre, es importante que ella le diga a la hija que todo lo que está sintiendo es normal, que debe sentirse orgullosa de todos sus cambios físicos y tratar de mantener el control de los cambios emocionales que está viviendo precisamente por los cambios hormonales que está teniendo”.

Delicio resalta que durante esta conversación es clave “nunca poner en la cabeza de la menor tabúes o las creencias erradas de que ciertas partes del cuerpo o actividades normales del desarrollo de la sexualidad son cosas sucias”.

3. Toma buenas decisiones sobre el sexo

Este es un tema fundamental que debe tocarse con la menor cuando se le habla del sexo en general.

“Esta tarea [de hablar sobre el sexo] no debe empezar en la preadolescencia o adolescencia”, recalca Delicio. “La educación sexual del menor debe empezar desde la infancia”.

En la medida que los hijos crecen hay que darles una información real sobre el sexo, así como de los valores que se deben tener dentro de la actividad sexual y las consecuencias que se encaran ante las malas decisiones, especialmente aquellas que se toman por presiones sociales de parte de amigos de su misma edad o por las manipulaciones masculinas, en las que a veces se cae durante la primera experiencia del amor.

En este punto, la coach de vida Raquel Simmons —autora de varios libros que ofrecen herramientas que ayudan a orientar un desarrollo de las niñas con autenticidad e inteligencia emocional (entre ellos “Odd Girl Out: The Hidden Culture of Aggression in Girls”)— recalca en uno de sus escritos que es importante hablarles a las preadolescentes y adolescentes sobre el sexo oral, una práctica en la que muchas caen sin querer por presión de sus noviecitos o para hacerse populares entre los muchachos de su grupo,  sin estar conscientes de que este tipo de sexo también trae sus consecuencias.

4. Aprende a elegir a tus amigos

Siendo la preadolescencia y la adolescencia las etapas de la vida donde los individuos necesitan sentirse aceptados y vinculados a algún grupo, muchos chicos y chicas eligen amigos que no siempre son la mejor influencia.

Así que para que esto no ocurra es importante que  dejen que sus hijos escojan sus amigos desde niños y, en la medida que se presentan buenas o malas  experiencias dentro de esa amistad, enseñarles a diferenciar entre una buena o mala persona, así como entre una buena o mala amistad.

“Si al chico o la chica no se le permite desde la niñez tomar sus propias decisiones y encarar y ponerle soluciones a sus propias experiencias, no podemos pretender que durante la preadolescencia o adolescencia sepa cómo escoger buenos amigos”, resalta Delicio. “La tarea de uno como padre es transmitirle a los hijos los buenos valores para que ellos sepan cómo diferenciar entre una amistad sana o tóxica”.

Y, obviamente, es tarea de los padres estar siempre vigilantes —sin acoso e imposición— de todo cambio de actitud o comportamiento del hijo o la hija para poder intervenir a tiempo cuando haya escogido como amigos a las personas menos indicadas.

“Todos estos temas deben hablarse con naturalidad”, apunta Delicio. “Pero el problema que vemos en la actualidad es que muchos padres y madres están castrados de palabras para conversar. Es decir, que no quieren encarar esa responsabilidad que se tiene dentro de la paternidad de hablar con los hijos de temas importantes que marcarán sus vidas para siempre”.