Durante los próximos cuatro años debemos alzar nuestras voces como nunca antes

En menos de dos semanas, la Casa Blanca lanzó varios ataques contra nuestras comunidades, amenazando a los inmigrantes y los musulmanes, y sentando las bases para eliminar la atención de salud de casi 30 millones de personas.

Ahora más que nunca, debemos permanecer unidos al resistir los ataques de Trump contra nuestras comunidades. Debemos luchar para asegurar que el poder siga siendo del pueblo. Debemos alzar nuestras voces como nunca antes.

No debemos permitir que la retórica llena de odio silencie nuestros llamados a la equidad. Este gobierno tratará de dividirnos y nos pondrá a prueba para ver hasta dónde puede llegar, pero tengo la esperanza de que seguiremos dedicados a asegurar que la promesa de democracia para todos los estadounidenses sea realidad. Nuestro fervor, compromiso con la resistencia y la dedicación a la acción hará que sobrellevemos los próximos cuatro años.

Me sirvió como recordatorio de nuestro poder colectivo cuando  el 26 de enero –menos de una semana después de la investidura de Trump– me sumé a 10,000 activistas en una marcha por las calles de Filadelfia para manifestarnos en contra de la derogación de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (Affordable Care Act) que ha propuesto Trump. Marchamos al Hotel Loews a decirles a los miembros republicanos del Congreso que no aceptaremos esta trasgresión de nuestras libertades.

Durante la manifestación previa a la marcha, escuchamos a muchos miembros de la comunidad que contaron que la Affordable Care Act les salvó la vida. Farrah Samuels, miembro de Put People First! PA, una organización que defiende la atención de salud en la comunidad de Pensilvania, contó que luchó contra el sarcoma de fase 4 con bajísimos ingresos de $5,500.

También escuchamos a Adanjesús Marín, director ejecutivo de Make the Road PA, quien habló sobre la necesidad de proteger a las comunidades vulnerables. Como organizador queer latino en el área rural de Pensilvania, Adán trabaja a diario para aumentar el poder de la clase obrera latina en comunidades al este del estado.

Menos de dos días más tarde, miles de personas acudieron a los aeropuertos de todo el país gritando a coro “¡Déjenlos entrar!” en contra del decreto ejecutivo de Trump que prohibió el ingreso a Estados Unidos de personas de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

Casi simultáneamente, el hashtag #DeleteUber comenzó a hacerse muy popular en redes sociales en respuesta al intento por Uber de romper la huelga de la Alianza de Taxistas de Nueva York, en protesta a la prohibición de inmigrantes.

La protesta contra Uber no terminó allí. Surgieron manifestaciones ante las oficinas de Uber en todo el país para exigir que el fundador de Uber, Travis Kalanick, renunciara al consejo asesor empresarial de Trump. Menos de una semana más tarde, hubo protestas en la ciudad de Nueva York, Orlando y San Francisco en las que personas interesadas exigieron que el director ejecutivo de Walt Disney Company, Bob Iger, dejara el cargo como miembro del consejo asesor empresarial de Trump. Varios grupos, entre ellos el Center for Popular Democracy, recolectaron más de 390,000 peticiones para Disney en nombre de gente de todo el país que exigía que Iger renunciara al consejo.

El plan de gobierno del Partido Republicano no representa a todos. De hecho, ya sabemos que la mayoría de los votantes estadounidenses rechazaron la plataforma de temor e intolerancia del presidente Trump, y están en contra de su programa. No podemos confiar en que el gobierno de Trump proteja la salud y bienestar de todas las comunidades en Estados Unidos, y que incluya a los inmigrantes, personas de color, trabajadores que reciben el sueldo mínimo y la comunidad LGBT.

Como Trump sigue poniendo en práctica su programa de gobierno de 2017, repleto de intolerancia, engaños y la toma de poder de nuestros servicios públicos por las corporaciones, debemos combatir los decretos ejecutivos de Trump sobre la construcción de un muro en la frontera con México, la negación de fondos a ciudades santuario y la reducción de inmigrantes provenientes de países musulmanes.

Debemos permanecer unidos en la defensa de nuestras comunidades. Debemos luchar por las libertades y valores democráticos en los que creemos y permanecer firmes contra esta retórica de odio, división y usura corporativa. Debemos seguir rechazando la plataforma de temor e intolerancia del presidente Trump.

-Tony Perlstein es director adjunto de campañas del Center for Popular Democracy