Coca Cola, el “vicio” de los mexicanos que no para ni Trump

México es uno de los principales consumidores de refresco
Coca Cola, el “vicio” de los mexicanos que no para ni Trump

MÉXICO – Es el medio día en el departamento de la familia encabezada por Teresa Zárate, de 45 años, y, curiosamente para un día laboral, se encuentran dos de sus cuatro hijos y un sobrino que pasó a saludar y se unió así a un improvisado convivio que consiste en sentarse a la mesa y beber coca cola con alegría y despreocupación como si fuera un picnic.

Desde que tengo memoria tomamos este  refresco en mi familia, desde que yo era tan chiquita que ni recuerdo cuando empezó este hábito”, dice Teresa sin perder el aspecto de mando mientras sirve el líquido negro en un vaso de vidrio y se le agua la boca. “Mi nieto, por ejemplo, tiene 2 años y le damos siempre su vasito de coca, nos la pide porque ve que todos toman”.

Zárate sonríe y el resto de la familia ríe divertida en señal de aprobación mientras ingieren largos tragos de la bebida e ignoran todo lo que su hábito de consumo implica para la salud y para una polémica campaña que llama a no consumir productos estadounidenses en repuesta a los ataques antimexicanos del presidente estadounidense Donald Trump. “No tengo idea de dónde proviene la empresa que hace la Coca Cola”, confiesa sin titubeos, restándole importancia.

– De Estados Unidos- responde el Gerardo Zárate, el sobrino de visita en el condominio con tanta confianza que puede levantarse a husmear el contenido del refrigerador que alberga más coca colas: tres litros que rendirán lo que resta del día y quizás para la madrugada, cuando Teresa se levante y requiera consumir más: en cuanto ella se despierta lo primero que hace es tomar un vaso.

Gerardo Zárate en la casa de su tía Teresa.
Gerardo Zárate en la casa de su tía Teresa.

¡No sabía que Coca Cola es una empresa de EEUU! Zárate arquea las cejas. “Pero yo no la dejo de tomar, de todos modos. Hemos tratado apoyar a los productos de México tomando otros refrescos (Pascual, Jarritos, por ejemplo), pero no estoy muy convencida, porque el sabor de los otros no es igual, casi no nos gusta”, dice con una mueca de descontento.

“He intentado dejar de tomarla cuando estoy a dieta, pero el problema es que no aguanto tanto y, después de unos días en que bajamos de peso rápido, volvemos a consumirla”.

El habito de los Zárate no es un caso aislado. Según el informe anual de Brand Footprint de Kantar Worldpanel, empresa de medición de paneles de consumidores continuos, en el último año, 99% de los mexicanos compraron en 82 ocasiones (promedio) alguna de las presentaciones de Coca-Cola, la compañía con mayor presencia en el país.

El gusto por esta bebida prevalece a pesar de los múltiples vendavales en su contra, incluido un impuesto que comenzó a operar en 2014 que inconformó a la compañía así como una campaña de organizaciones civiles que la han asociado con la diabetes y la obesidad, las principales causas de muerte en México.

“Si tomamos en cuenta que un mexicano promedio consume 163 litros al año de bebidas azucaradas no debemos sorprendernos que uno de cada 3 niños y que siete de cada 10 adultos tenga sobrepeso u obesidad, que tengamos una de las mayores incidencias de diabetes, muertes por diabetes (80 mil en 2013) y de amputaciones debida a la diabetes (75 mil personas amputadas por esta causa en 2013)”, detalló Alejandro Calvillo, sociólogo del Colegio de México.

“Sí, sí, nos han dicho que puede provocar diabetes pero mientras no me pase nada, a mi qué”, advierte Teresa Zárate en la comodidad de su hogar poco antes de salir a trabajar en su negocio familiar de comida.
Todos se ríen, aunque la enfermedad lo acecha. Dos de los hermanos y el papá de Teresa tienen diabetes.
“Nosotoros no pensamos en consecuencias, en nada, simplemente la consumimos porque nos gusta. No digo “ay, mañana él va a estar enfermo”. Como veo que no pasa nada (o eso creo), despues de tanto tiempo, no veo por qué cambiar”.