Concejo quiere declarar como fraude la terapia de reorientación sexual

La práctica es rechazada por todas las organizaciones de profesionales de salud, salud mental, y trabajadores sociales

Mathew Shurka, 29 después de 5 años de terapia de conversión. Se ha convertido en un activista para criminalizar la práctica.

Mathew Shurka, 29 después de 5 años de terapia de conversión. Se ha convertido en un activista para criminalizar la práctica. Crédito: Mariela Lombard | El Diario NY

Cuando tenía 16 años los padres de Mathew Shurka lo llevaron a un psicólogo que le dijo que mediante un tratamiento podría desarrollar la misma atracción por mujeres que la que sentía por hombres. Este tipo de proceso se le conoce como terapia de conversión o terapia de reorientación sexual, en la cual se intenta cambiar la sexualidad de una persona.

Shurka se creyó que él podía cambiar y por cinco años trató de alterar su orientación sexual. Cinco años y cuatro terapistas más tarde, el hombre quien ahora tiene 29 años paró sus intentos.

Todo el mundo fracasa en la terapia de conversión. Hasta los que se casan y tienen hijos aún admiten que tienen atracción al mismo sexo”, expresó Shurka en la plaza Union Square, a unas cuadras de donde lo atendió el primer psicólogo quien aún ejerce como terapista.

Los fracasos de estas terápias, según James I. Martin, decano asociado y director para asuntos académicos en la escuela de Trabajo Social de New York University, se debe a que no hay ninguna evidencia científica que demuestre que uno puede cambiar la orientación sexual. El experto en asuntos de la comunidad LGBT indicó que todas las organizaciones de profesionales de salud médica concuerdan que esta práctica no es eficiente, y que de hecho puede causar daños psicológicos especialmente en los menores.

Mathew Shurka, 29 después de 5 años de terapia de conversión. Se ha convertido en un activista para criminalizar la práctica.
Mathew Shurka en Union Square cuenta su experiencia. Foto Mariela Lombard

“Esta terapia sólo por su definición asume que hay algo mal con las personas cuya orientación sexual no es heterosexual”, expresó Martin.

Esa fue la realidad que vivió Shurka. “Acabas culpando a ti mismo”, dijo explicando como sus notas decayeron, su relación son su familia fue afectada ya que no lo dejaban hablar con su madre o hermanas mayores, le comenzó a dar ansiedad, y  hasta contemplo suicidarse.

Los jóvenes LGBT son cuatro veces más propensos a tratar de suicidarse que los jóvenes heterosexuales. Aquellos que son rechazados por sus padres o familiares son hasta 8.4 veces más probables.

Práctica fraudulenta

En el 2012, Shurka comenzó un arduo trabajo para lograr que la terapia de reorientación sexual sea considerada una práctica criminal. Desde entonces, ocho estados incluyendo California y más reciente Nevada y Connecticut, han pasado leyes que prohíben este tipo de terapias a menores.

Pero una ley similar en el estado de Nueva York se quedó estancada en el Senado estatal.

El gobernador Andrew Cuomo, quien apoya la ley para restringir la terapia de reorientación sexual a menores, firmó el año pasado una medida ejecutiva que prohíbe a los planes médicos cubrir el costo de estos procedimientos, además de no permitiendo a terapistas bajo la jurisdicción estatal proveer estos servicios a menores.

Esta semana Shurka junto a su madre testificaron en una audiencia del Comité de Derechos Civiles del Concejo Municipal donde se discutió una nueva propuesta de ley para criminaliza la terapia de conversión como un fraude. Esto tiene un precedente legal en Nueva Jersey, donde cuatro personas que pasaron por conversión de terapia ganaron una demanda contra el proveedor porque prometieron un servicio falso.

“La orientación sexual y la identidad de género forman parte de quienes somos y debemos celebrarlo. No son enfermedades para curarse.”, expresó el concejal de Queens Daniel Dromm patrocinador de la ley junto a Melissa Mark-Viverito quien aún acuerda cuando la homosexualidad se consideraba un trastorno mental. Para el concejal abiertamente gay, estos terapistas son estafadores que se aprovechan de “individuos LGBTQ vulnerables y desesperados luchando por entenderse a sí mismos”.

Si se aprueba la ley, los terapistas que den este tipo de tratamiento por dinero, enfrentarían una multa de $1,000.

Recursos para la comunidad LGBT:

Queens Pride House
76-11 37th Ave., Suite 206
Jackson Heights, NY 11372
Email: qphinfo@queenspridehouse.org
Teléfono: 718.429.5309

El Centro
208 W 13 St (btwn. 7th/8th Aves)New York, NY 10011}
Email: info@gaycenter.org
Teléfono: 212.620.7310

PFLAG NYC
130 E. 25th Street, Suite M1
New York, NY 10010
Teléfono: 646.240.4288
Email: info@pflagnyc.org

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