Cómo explicar el camino de “La Bestia” a los niños

El tren donde los inmigrantes viajan rumbo al "sueño americano"
Cómo explicar el camino de “La Bestia” a los niños
El actor Fernando Bonilla lleva al imaginario de Los Niños la personificación de La Bestia.

MÉXICO.-  La Bestia es el tren de carga que toman clandestinamente  los inmigrantes que quieren cruzar México de extremo sur a norte o también puede ser un gigante malhumorado de cara tiznada que arrastra una cauda roja a lo largo de una escalera tirada  en el piso que se parece a las vías del ferrocarril.

La primera es la versión de la realidad sobre la migración indocumentada: bien lo saben los adultos;  la segunda, es  el rostro del monstruo que imaginaron decenas de niños en un taller donde se les explicó la problemática de los indocumentados para dar vida a la obra infantil Una bestia en mi jardín” que en los próximos meses se presentará en Estados Unidos.

En México, la obra tuvo dos temporadas durante la primavera. Recibió visitas escolares tres veces por semana ( grupos de niños de entre tres y 13 años) y cuatro representaciones cada fin de semana para toda la familia.

La trama gira en torno de Damián, un niño mexicano que vive en la casa refugio “El Descanso”, el nombre ficticio que representa al albergue real “Las Patronas”, en el  estado de Veracruz,  donde un grupo de mujeres dan de comer gratuitamente a los indocumentados que viajan sobre el toldo del ferrocarril, expuestos al clima, el cansancio y la delincuencia.

– Por qué dices que corren peligro mis amigos? – pregunta el títere Damian a su madre.

– Por que les pueden robar- responde ella, quién es la encargada de El Descanso lleno de símbolos: un trío de migrantes que musicaliza con jaranas la imaginación del pequeño; unas jaulas de pajarillos y cotorros que de rato en rato hablan; una sombras que son los personajes del mal que están ahí pero no con nombre y apellido…

– Yo sólo tengo hormigas en mi bolsa- replica el muchacho.

– Esas te pueden robar.

– Y, ¿si ya no tengo hormigas?

– Te pueden robar la sonrisa.

Después esta charla con su madre, Damián sigue su camino de juegos con un niño migrante de su edad que un día partirá mientras en sus sueños busca las respuestas de otras dudas confrontando a La Bestia.  Primero tímido, luego cauto y finalmente compresivo cuestiona: ¿por qué se roban las sonrisas?, ¿por qué tiras a la gente que va sobre ti?¿por qué te llevas a mis amigos?

“Nos interesaba mucho abordar el tema de la migración en La Bestia y  se me ocurrió hacerlo para niños porque a esa edad se dan cuenta que hay otros que existen  y también importan”, detalla en entrevista con este diario Valentina Sierra, cofundadora de la empresa de teatro Puño de Tierra.

Cartel promocional oficial de la obra.
Cartel promocional oficial de la obra.

“Queríamos tocar el tema desde el punto de vista luminoso y por eso escogimos a Las Patronas. Desde ahí usamos el realismo mágico para hablar de temas terribles como el hecho de que en el camino hay gente que ayuda pero también que se aprovecha da la espalda y saca ventaja de la miseria ajena y esas son las sombras que salen en los sueños”.

Damian grita. Suda, se revuelve en su hamaca. Cuando despierta, Clara está a su lado y suenan las jaranas. Ella está vestida de mezclilla y sudadera y tiene los pies descalzos.

-¿Por qué estás descalza, Clara?

-Porque camino mucho y se me cayeron los pies… pero gracias al refugio de tu mamá me volvieron a crecer.

-¿Cuando tengas pies nuevos te subirás otra vez a La Bestia?

-Sí, Damian…

Atrás, un grupo de migrantes hacen de la jarana el instrumento que acompaña la obra.

“Para los niños es más sencillo enfrentar los temas con ayuda de la imaginación y a ellos les quedó claro que La Bestia es el tren”, observo Francia Castañeda, la actriz que dio vida a la migrante Clara y al largo camino de hasta 15,000 kilómetros que implica atravesar México.

Un día Damian decide conocer a la Bestia real y se sube al lomo para divertirse justo en el momento en que se descarrila y cae en su jardín. Para los adultos murió el pequeño y otros migrantes sin suerte; para los niños, Damian sólo se volvió más pequeño y más feliz porque se reencuentra para siempre con algunos amigos que se habían ido antes.

“Nicolás, Camila, Inés, Vicente, Tobías, Manuela, Juan, Pedro, Julian Antonio,  Ismael… “,  se escucha una melodía sobre la vía al ritmo del son jarochoentre ropa tendida y tenis colgados.