Cómo el racismo ha envenenado al gobierno de Donald Trump

Expertos dicen que son más de 20 asesores con posturas racistas los que hacen parte del círculo cercano a Trump
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Cómo el racismo ha envenenado al gobierno de Donald Trump
Si el Senado no aprueba la reforma sanitaria propuesta por Trump, el presidente podría tomar medidas al respecto.
Foto: David Becker/Getty Images

Expertos en grupos anti inmigración y xenófobos de Estados Unidos alertaron hoy del incremento de la influencia de personas con vínculos racistas en el Gobierno del presidente, Donald Trump, y en su personal más cercano.

En una rueda de prensa telefónica, la directora de programas del Center for New Community (CNC), Lindsay Schubiner, y la directora de proyectos de inteligencia de Southern Poverty Law Center, Heidi Beirich, identificaron hoy a una veintena de personas de confianza de Trump que, dijeron, han diseñado las políticas más controvertidas del Gobierno y han contribuido a la ola de intolerancia en el país.

Las representantes de estas organizaciones a favor de la tolerancia señalaron la relación entre los grupos que practican el odio contra los inmigrantes y los musulmanes con los nacionalistas blancos y su vínculo con puestos de peso y de confianza de la Presidencia de Trump.

Dentro del Gobierno, el CNC acusa a tres de sus miembros de representar ideas antiinmigrantes y antimusulmanas que han influido en ordenes presidenciales como la prohibición de entrada al país de nacionales y refugiados de siete naciones musulmanas o la construcción de un muro con México.

El fiscal general, Jeff Sessions, ha sido durante años uno de los organizadores formales del movimiento antiinmigrante, mientras que en su etapa como fiscal para el distrito sur de Alabama (1981-1993) fue acusado de hacer comentarios racistas, bromear sobre el Ku Klux Klan (KKK) y perseguir judicialmente a los defensores de los derechos civiles de los afroamericanos.

Además, el secretario del Interior, Ryan Zinke, ha apoyado legislación contra los inmigrantes y ha sido relacionado con nacionalistas blancos, y el secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Ben Carson, que es afroamericano, cuenta con un historial de promover retórica antimusulmana y teorías conspiratorias con grupos islamófobos.

Según Henry Fernández, del Centro para el Progreso Estadounidense, el clima racista del Gobierno de Trump es inédito en comparación con los últimos tres expresidentes, Barack Obama, George W. Bush y Bill Clinton.

“Se trata de un mundo diferente (…) Estos individuos han dejado organizaciones racistas para unirse a Trump e influir y construir las políticas y decisiones. Sin embargo, no son fuentes legítimas ni están autorizadas para ser voces autorizadas”, explicó Fernández.

En cuanto al personal más cercano al magnate en la Casa Blanca, las expertas advirtieron del gran número de personas que provienen directamente de grupos racistas y beligerantes contra la inmigración, que dejaron esas organizaciones para influir directamente en las políticas del Gobierno.

Según Schubiner y Beirich, el consejero Kris Kobach, exmiembro de la agrupación antiinmigración Federation for American Immigration Reform (FAIR), es uno de los arquitectos de las decisiones “más draconianas” en este tema y de leyes para la supresión del voto.

Julie Kirchner, que también pertenecía a esa organización antiinmigrante, ha sido elegida Ombudsman de los servicios de Inmigración y Ciudadanía del Departamento de Seguridad Nacional.

“Los grupos antiinmigrantes han sido fortalecidos bajo Trump y trabajan para influir en las políticas incluyendo funcionarios elegidos específicos”, aseguró Schubiner.

“Ya han envenenado muchas decisiones y órdenes presidenciales -añadió-, y lo seguirán haciendo en el futuro”.

Por su parte, Stephen Miller, conocido por su activismo islamófobo, es una de las figuras más influyentes en los vetos presidenciales que han afectado a esta comunidad.

Steve Bannon, una de las figuras más conocidas por sus vínculos con el racismo y por haber presidido la web “Breitbart News”, próxima a la derecha alternativa (“alt-right”), una nueva derecha radical que tiene el nacionalismo blanco como valor fundamental, se ha convertido en una de las voces más influyente en la Casa Blanca.

Además, el Centro para los Estudios de Inmigración (CIS), uno de los institutos de investigación antiinmigrante más prominentes, tiene a uno de sus representantes, Jon Feere, en un puesto destacado en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).