“Ver a mi familia morir de hambre cambió mi mentalidad”, dice artista que trabajó para Kim Jong-un

Song Byeok, el exencargado de la propaganda de Corea del Norte ahora critica al gobierno de su país con sus dibujos satíricos
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“Ver a mi familia morir de hambre cambió mi mentalidad”, dice artista que trabajó para Kim Jong-un

“El punto de inflexión fue el hambre”.

Esa fue la razón por la que el artista norcoreano Song Byeok empezó a desilusionarse con el gobierno para el que hacía dibujos propagandísticos que le llenaban de orgullo.

En 1994 “no recibimos comida durante un mes, dos meses… y la gente empezó a morir de hambre, incluidos algunos miembros de mi familia”, cuenta.

Hoy trabaja desde Corea del Sur, desde donde critica al gobierno de su país con sus dibujos satíricos.

Pero la travesía no fue fácil. Antes tuvo que ver a su padre arrastrado por un río, ser arrestado por traición a la patria y tratado “como un animal” en un campo de concentración.

Así se lo contó el mismo al programa de radio Outlook de la BBC.


“Cuando era el encargado de la propaganda de Corea del Norte el objetivo era glorificar con mis dibujos al líder, pero también criticar el capitalismo y el imperialismo.

Así, dibujaba por ejemplo un lobo en representación de Estados Unidos, y le añadía eslóganes que llamaban a la confrontación.

Y también pintaba carteles propagandísticos cuyo fin era aumentar la productividad de los agricultores y trabajadores en general, para que produjeran más y mostraran así lealtad al Partido del Trabajo de Corea, la formación del poder, que se basa en la idea Juche y fusiona el marxismo leninismo con el nacionalismo coreano.

Era feliz con mi trabajo porque era mi oportunidad de demostrar mi lealtad a Kim Jong-il , quien fuera el líder de Corea del Norte hasta su muerte en 2011.

Getty

Song Byeok hacía obra de propaganda para el gobierno de Corea del Norte.

Esa oportunidad la tenía sobre el día de su cumpleaños, el 15 de abril, y el de su hijo y sucesor Kim Jong-un, el 16 de febrero.

En esas fechas pasaba la noche en vela, emocionado y con toda la energía centrada en glorificar a ambos líderes. Eso me hacía muy muy feliz.

Pero el motivo por el que empecé a desilusionarme con el gobierno fue el hambre .

En la década de 1990, cuando Kim Jong-il se convirtió en el líder, el sistema de distribución empezó a verse afectado y terminó bloqueándose.

No recibimos comida durante un mes, dos meses… y la gente empezó a morir de hambre, incluidos algunos miembros de mi familia.

Ese fue el punto de inflexión .

Es algo difícil de describir con palabras. Es la desesperación absoluta.

SONG BYEOK

Song Byeok utiliza pintura acrílica para crear sus obras.

Imagínate. Es tarde en la noche pero tienes tanta hambre que no puedes dormir y tampoco tienes ninguna esperanza de que la situación vaya a cambiar al día siguiente.

Y es peor cuando tienes familia que depende de ti, en mi caso mi hermana menor y mi madre.

Así que para mantener a mi familia con vida decidí cruzar la frontera hacia China con mi padre.

Pero tuve que ver cómo el río se lo llevaba . Fue una experiencia terrible, porque no pude salvarle ni ayudarle de ninguna manera.

Luego me arrestaron por tratar de cruzar el confín y me metieron preso en un campo (de concentración).

En ese tiempo me pregunté constantemente qué era lo que había hecho mal, qué tenía de malo haber intentado mantener con vida a mi familia. Y fue entonces cuando mi hostilidad hacia el régimen llegó a su punto máximo.

Nada más llegar, el jefe del campo te dice que, como has traicionado al país, ya no serás tratado como un ser humano. Y realmente te tratan como un animal.

Getty

Song Byeok fue enviado a un campo de concentración por tratar de escapar de Corea del Norte.

Te someten a una increíble carga de trabajos forzados y a golpizas. Tanto que, por la mañana, nada más abrir los ojos, te preguntas si sobrevivirás otro día.

Un día de invierno, por ejemplo, estábamos cortando árboles para leña cuando unas astillas se me clavaron en el dedo.

Sin asistencia sanitaria, se me fue pudriendo y llegó un momento en el que me lo tuve que cortar .

Todavía sufro por el trauma que aquello me produjo.

Al final, cuando me liberaron, decidí que tenía que huir de Corea del Norte.

Y es que allí nunca podría deshacerme de la etiqueta de traidor de la patria.

Pronto me quedó claro que no tenía futuro en un país en el que siguen muriendo decenas de miles de personas.

Así que en junio de 2001 me fui.

Me llevé conmigo un frasco de veneno, porque sabía que si me volvían a agarrar tendría que pasar de nuevo por aquel infierno.

Y prefería morir a tener que repetir la experiencia.

SONG BYEOK

Pero la travesía fue muy difícil, porque por aquel entonces, recién liberado, apenas pesaba 30 kilos. Estaba esquelético .

Me avergonzaba tanto de mi aspecto que no se lo quería mostrar ni a mi madre.

Aunque me di cuenta que con ella sí me tenía que reunir, porque quizá sería la última vez que la vería.

Después, tras cruzar la frontera, tuve suerte. Me encontré con una gente que entendió mi situación y trató de ayudarme.

Con su asistencia logré llegar a Corea del Sur a principios de 2002.

Una vez aquí supe que mi madre había muerto, también de hambre.

Fue entonces cuando pensé que tenía que hacer algo para que mi vida mereciera la pena y decidí retomar el dibujo.

Pero quería tener estudios formales al respecto, así que en 2003 empecé a estudiar arte en la universidad.

Como perdí el segundo dedo de la mano derecha, al principio se me hacía complicado. Pero ya me acostumbré.

Y ahora utilizo mi arte para atacar y satirizar sobre Corea del Norte y otros regímenes autoritarios. Uso la propaganda como arma contra aquellos que me persiguieron.

A mí ver a mi familia morir de hambre me cambió la mentalidad. Pero el arte también puede lograr eso.

No importa cuánto trate de aislarse Corea del Norte, cuánto se esfuerce por cerrar los oídos y las bocas de sus ciudadanos. Hay norcoreanos en todo el mundo que pueden ver mi trabajo en las revistas y darse cuenta que Kim Jong-un no es una divinidad suprema, sino otro ser humano .

Es lo que quiero transmitir con dibujos como el de Marilyn Monroe sujetándose la falda pero con cabeza de Kim Jong-il que hice en 2011, cuando éste estaba vivo.

Traté de representar cómo Corea del Norte trata de esconder cosas constantemente al resto del mundo y con ello pedir que las revele.

Al fondo de esa obra hay unos pequeños peces, que representan a los norcoreanos, atrapados en su acuario.

Pero esos peces deben ser liberados, para que puedan nadar por ríos y mares.

Ese es mi mensaje de libertad”.