Ancianos pasan trabajo al buscar un lugar dónde dormir en NYC

Desamparados como la paraguaya Olga Serra libran cada noche una batalla por encontrar un sitio confortable y seguro donde pasar la noche, especialmente en la temporada de frío
Ancianos pasan trabajo al buscar un lugar dónde dormir en NYC
Olga Serra, 70, una inmigrante desamparada.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Encontrar empleo a los 70 años ha resultado imposible para la paraguaya Olga Serra, quien emigró a la ciudad de Nueva York en 1991 dispuesta a cumplir la promesa que hizo a su hijo de entonces seis años. La madre le aseguró a su pequeño que cada día trabajaría duro para que jamás le faltara techo ni pan en la mesa, pero nunca imaginó que algún día ella misma pasaría hambre y frío.

Serra trabajó como empleada de casa desde que llegó a la Gran Manzana. El salario era bueno y pocas veces se preocupó por alquilar una habitación, pues generalmente dormía en los hogares de sus empleadores.

La bonanza neoyorquina permitió a Serra proveerle a su hijo y a sus padres una vida libre de privaciones económicas, además de ahorrar un poco de dinero. Sin embargo, la madre ahora duerme en los refugios de la ciudad, aunque en ocasiones ha tenido que buscar un sitio cálido en plena calle donde pasar la noche.

La Ciudad busca opciones para proteger a desamparados.

“La edad me hizo desechable para las familias con las que trabajé por años, me echaron de sus casas, no quieren a alguien como yo, que ya no se mueve tan rápido”, expresó Serra. “En cinco años se acabaron mis ahorros, me quedé con las manos vacías, así que también me echaron de la habitación que rentaba”.

La madre no desea regresar a su país con su hijo y sus nietos.

“Mi hijo no me conoce, la distancia impidió ese cariño de hijo a madre. No me sentiría bienvenida en su vida. Él tiene ahora una familia que cuidar y yo me siento intrusa”, comentó. “Al menos aquí en Nueva York no falta una iglesia que me regale sopa caliente y un suéter, y me puedo quedar en un refugio de la ciudad de vez en cuando. Allá en mi país llegaría directo a la calle, a morirme en la calle de frío y hambre”.

La realidad de Serra es similar a la que enfrentan cientos de ancianos en Nueva York. En promedio, más de 2,000 adultos mayores acuden cada noche al sistema de refugios de la ciudad, según estimaciones de LiveOne NY, una coalición de 100 organizaciones que provee servicios a ancianos.

No son sitios seguros

El crudo invierno siempre agudiza la dura situación de los desamparados, ya que muchos neoyorquinos sin hogar prefieren arriesgarse a morir congelados antes que enfrentar la posibilidad de ser golpeados, robados o apuñalados dentro de un refugio de la ciudad.

Serra dijo que rechazó su traslado de un albergue de Manhattan a Magnolia House Women’s Shelter en East New York, Brooklyn, porque sus compañeras le advirtieron que es uno de los más peligrosos de la ciudad.

“Otras dos mujeres tampoco quisieron ir a Magnolia, ellas han escuchado que puede ser que no salgas de una sola pieza de ahí. Las tres intentamos dormir esa noche en la estación de ferry a Staten Island, pero los guardias nos echaron”, contó Serra.

Muchos desamparados duermen dentro de las estaciones del Subway para evitar el frío.

En los últimos meses han ocurrido algunos incidentes violentos en albergues. Uno de ellos se registró el verano pasado en Economic Development Men’s Shelter en Brooklyn, en donde una sangrienta pelea dejó a un hombre herido de gravedad y a otro sin el dedo índice, el cual le fue arrancado a mordidas.

Otro incidente ocurrió en agosto en el interior de The Bronx Park Avenue Transitional Housing Facility, El Bronx. Una disputa por música alta terminó con un hombre en estado vegetativo tras una brutal paliza y otro preso en la cárcel de Rikers Island.

“Ser vieja no me salva de una golpiza. Hay personas que sufren enfermedades mentales y son violentos”, expresó Serra, aunque admitó que algunos albergues son seguros para pasar la noche. “No todo es malo. He encontrado buenos lugares para descansar, el único problema es que atrás de mí hay muchas otras mujeres esperando para entrar, y eso hace que conseguir un buen lugar sea más difícil. A veces se nos rechaza porque ya hay muchos en lista de espera”.

Olga Serra, 70, una inmigrante desamparada.

Actualmente más de 60,000 neoyorquinos viven en el sistema de refugios administrados por el Departamento de Servicios para Desamparados (DHS), el 35% de ellos padecen una enfermedad mental grave, según la iniciativa ThriveNYC del alcalde Bill de Blasio.

Tras una serie de incidentes violentos y asesinatos en 2015, el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) reforzó la seguridad en los albergues de la ciudad. En enero de este año 786 oficiales recibieron entrenamiento para controlar situaciones de riesgo y tratar con personas emocionalmente perturbadas.

El DHS precisó que el financiamiento total de los programas para personas sin hogar aumentó en 118%, de $41.8 millones en el año fiscal 2014 a $91 millones en el año fiscal 2018, además, está previsto que para el año venidero el sistema cuente con 1,300 camas adicionales en 26 albergues en los cinco condados.

Más de 1,000 guardias privados han sido contratados por las organizaciones no lucrativas que administran los albergues, aunque estos no portan armas ni tienen la autoridad de hacer arrestos.

Una investigación del Daily News encontró que la ciudad registró 1,687 incidentes violentos en 2016, en contraste con los 753 ocurridos en 2015, y aseguró que el incremento está asociado a un registro más eficaz de incidentes y la definición ampliada para incluir en el término de violencia el abuso doméstico y la negligencia infantil.

“En lo que va del año se han implementaron varias mejoras de seguridad en los más de 250 refugios de la ciudad como resultado de una revisión ordenada por el alcalde Bill de Blasio en marzo de 2016”, indicó el DHS.

La agencia destacó que el 60% de las agresiones en sus centros de acogida para familias están ligados al abuso doméstico. En el caso de los albergues para adultos solteros la tasa alcanza el 80%, por lo que parte de las mejoras implican cambios en las políticas para proveer servicios especializados a las víctimas. Según la organización Santuario para Familias, cerca del 30% de los desamparados que viven en el sistema de refugios han sido víctimas de abuso doméstico.

Por otra parte, la capacitación de los agentes de la Uniformada y del DHS se centra en el control de acceso a los albergues, gestión de crisis, mejor comprensión de la salud mental y detención de riesgo para los niños, estrategias de búsqueda de desamparados y la mejor manera de utilizar ‘tasers’y otras armas no letales proporcionadas a los oficiales.

¿Por qué hay más ancianos en riesgo de desamparo?

La mitad de los ingresos mensuales de más del 40% de los hogares encabezados por personas mayores en la ciudad dependen de programas gubernamentales, incluyendo la Seguridad Social, según la oficina del contralor Scott Stringer. En la Gran Manzana, el 25.5% de ancianos dependen de la asistencia nutricional y el 14.6% de la Seguridad de Ingreso Suplementario.

Los ancianos estarían pagando más del 30% de sus ingresos en vivienda en comparación con otros neoyorquinos. Actualmente 6 de cada 10 personas mayores gastan ese porcentaje en alquiler, según estimaciones de la Contraloría de la ciudad.

Además, más de 300,000 ancianos viven bajo la línea de pobreza, el 30% de ellos son latinos, según la oficina del asambleísta Marcos Crespo, quien lidera el grupo de trabajo para hispanos y puertorriqueños de la Asamblea Estatal.

“La situación de desamparo es más difícil para los ancianos indocumentados, porque muchos de ellos dejaron atrás a sus familias, allá en sus países. Ellos envejecen en Nueva York solos y sin dinero suficiente para sobrevivir, por lo que muchos terminan en la calle”, dijo Alicia Chávez, una voluntaria de la cocina comunitaria de la iglesia de San Miguel, en Sunset Park, Brooklyn. “Hemos visto muchos desamparados mayores en los últimos años”.

Cobijo en la época invernal

El DHS está listo para brindar refugio a los desamparados en la época invernal, mediante su programa Código Azul, que opera las 24 horas.

“Los neoyorquinos sin hogar que busquen refugio durante las inclemencias del tiempo en la ciudad de Nueva York no serán rechazados. Durante las alertas climáticas de ‘Code Blue’ redoblamos nuestros esfuerzos para ayudar a nuestros vecinos sin hogar a hallar un refugio, y eso incluye duplicar el tamaño de nuestros equipos de alcance (…)”, dijo Isaac McGinn, portavoz del DHS.

El protocolo del Código Azul incluye:

Duplicar el número de vehículos y personal que realiza alcance en las calles de los cinco condados.

Coordinar esfuerzos con los servicios médicos de emergencia y otras agencias de la ciudad (NYPD, FDNY y Departamento de Parques) para complementar los esfuerzos del equipo de alcance del DHS.

Verificación de personas vulnerables una vez cada cuatro horas durante un Código Azul y una vez cada dos horas durante un Código Azul Mejorado.

Llevar a los desamparados que acepten ingresar a cualquier refugio, centro de atención inmediata o sala de emergencias del hospital, según corresponda.

Los equipos de ayuda reciben capacitación sobre hipotermia y los criterios para trasladar a un desamparado a un refugio aún sin su aprobación, según exige la ley estatal en casos extremos.

Protocolos mejorados durante el Código Azul:

Se emite un aviso de emergencia de Code Blue Weather cuando la temperatura desciende a 32 grados Fahrenheit o menos entre las 4 p.m. y 8 a.m., incluidos los cálculos del Servicio Meteorológico Nacional para los valores de sensación térmica.-Durante las emergencias climáticas de Code Blue, el personal de DHS trabaja 24/7 para el alcance de las personas sin hogar en la calle.

La Ciudad ofrece refugios que operan los 7 días de la semana durante el Código Azul. Para ubicar el centro de acogida más cercano a su vecindario puede llamar al 311. Si usted está deshabilitado o no puede trasladarse, se le proveerá servicio de transporte gratuito desde su domicilio.

Es posible que el personal le solicite una identificación, pero no se le negará el acceso al refugio si usted no tiene el documento. Tampoco le preguntarán por su estatus migratorio. Parte del protocolo del alerta  incluye eliminar la burocracia habitual para facilitar el acceso a los refugios.

Si usted cree que una persona está sufriendo de congelación o hipotermia, llame de inmediato al 911 para obtener ayuda médica urgente.

Recuerde que la Oficina de Manejo de Emergencias (OEM) se comunica directamente con el público por medio del sistema Notify NYC. Para recibir actualizaciones visite www.NYC.gov/notifynyc.