“Los médicos me dijeron que era como un árbol, si ponían un injerto crecería”

Las ampollas de sangre no son peligrosas, no se contagian y generalmente no son dolorosas pero llaman mucho la atención
“Los médicos me dijeron que era como un árbol, si ponían un injerto crecería”
Las ampollas de Holly, en la foto, crecieron a medida que crecía su cuerpo. Foto: Laura McCluskey-via BBC Mundo

Holly Keeble tiene 18 años y no puede estar más feliz por haber acabado el colegio. Una marca de nacimiento se convirtió en una pesadilla durante años.

“Los doctores me dijeron que nunca habían visto a nadie con algo así”.

Esta joven británica nació con angioqueratomas, un desorden que provoca la proliferación de vasos sanguíneos dilatados en la superficie de la piel creando una capa gruesa llamada médicamente hiperplasia epidérmica.

El resultado es como una especie de ampollas de sangre, como se las conoce comúnmente.

Pueden afectar a diferentes zonas del cuerpo incluyendo la cara e incluso los genitales, según la Sociedad de Cuidados Primarios en Dermatología de Reino Unido.

Llamativas

En muchos casos crecen a medida que se desarrolla el cuerpo. Las de Holly Keeble se extendieron con los años y ahora le ocupan media pierna.

“Los doctores querían pararlas pero me dijeron que eran como un árbol y que si ponían un injerto de piel, simplemente acabarían creciendo a través de él”.

Keeble recuerda lo mal que lo pasó en el colegio.

“En clase de gimnasia me cambiaba afuera [del vestuario] para evitar que vieran mis marcas de nacimiento. Estaba realmente paranoica”.

Holly ya no tiene que pasar por situaciones tan incómodas y dice que está aprendiendo a vivir con esta malformación hablando más abiertamente de ello con su familia y amigos.

“Estoy más relajada pero la peor parte es cuando la gente la ve por primera vez, la manera en la que se quedan mirando fijamente”.

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Distinto color

Las ampollas de Holly también cambian de color.

“A veces llegan a ser rojo brillante, son muy llamativas”.

Lo peor es cuando la gente las ve por primera vez”. Holly Keeble

Esta es una característica de los angioqueratomas. Pueden ser de color morado, rojizo o incluso negro con un techo brillante y liso que puede presentar o no descamaciones.

Su grosor también varía, llegando a ser como de hasta 5 o 6 milímetros, según el Colegio de Dermatología de Estados Unidos.

Esta misma institución señala que “cuando se tocan se sienten duros y no se pueden blanquear, o desvanecer, al comprimirlos. Pueden tener una superficie irregular que parecen son denominados guijarros (cantos rodados)”.

Normalmente son asintomáticas pero ocasionalmente pueden llegar a sangrar por el roce con la ropa o simplemente de forma espontánea.

Suele tratarse como una alteración estética ya que no presentan ningún riesgo para la salud pero a veces pueden causar picor o sensación de quemazón.

Es el caso de Holly, que está buscando alternativas para eliminarla.

“Estoy siguiendo un tratamiento en el hospital de la Universidad de Birmingham para aliviar el dolor”.

Tipos y tratamientos

De acuerdo con la Sociedad de Cuidados Primarios en Dermatología de Reino Unido, los angioqueratomas son bastante comunes y pueden ser de tipo solitario, apareciendo en un único lugar, normalmente las piernas.

Hay varios tratamientos para los angioqueratomas pero no todos resultan efectivos. MARCOU/AFP/Getty Image

Las de Fordyce son las que emergen en los genitales y suelen ser múltiples, como pequeñas o medianas motas.

Las que se presentan en forma de placa compuesta por pápulas violáceas son las circunscritas y se encuentran generalmente en uno de los miembros inferiores y las que surgen tanto en los dedos de pies y manos son las llamadas bilaterales.

Para tratarlos hay varios métodos, aunque dependiendo del tipo y de la extensión son más o menos efectivos.