Cómo transformar la rivalidad entre hermanos en algo positivo

Te contamos cómo la falta de armonía familiar puede ser un laboratorio de emociones positivas
Cómo transformar la rivalidad entre hermanos en algo positivo
Que se peleen de pequeños no quiere decir que lo harán de grandes. Getty Images

Muchos tendemos a pensar en la rivalidad entre hermanos como algo inevitable y en general, negativo.

Pero en su nuevo libro, titulado Siblings (hermanos), la psicóloga clínica Linda Blair dice que en esa rivalidad puede haber beneficios clave para la vida.

“No hay en el mundo mejor campo de entrenamiento que las relaciones entre hermanos para aprender cómo conseguir lo que quieres de una manera diplomática”, le dijo la especialista a la BBC.

“Para aprender cómo conseguir lo que es importante para ti a la vez que te preocupas por los de tu alrededor y obtienes la aprobación de la gente que te rodea y es más clave para ti, que son tus padres”, explicó.

“Es un escenario de entrenamiento perfecto, así que deberíamos celebrarlo en lugar de enfadarnos cada vez que los niños muestran sus diferencias porque esos momentos te dan una oportunidad para ayudarlos a que aprendan algo”.

Una habilidad clave

Blair, que es la más veterana de seis hermanos, recuerda haber aprendido algo como hermana mayor.

“Aprendí que si era útil y ayudaba con los pequeños mocosos entonces recuperaba de mis padres parte de la atención que había perdido”, le dijo a la BBC.

“Y por eso encontramos con frecuencia hermanos primogénitos en profesiones que tienen que ver con el cuidado de las personas y por eso tienden a ser tan buenos con la crianza”.

Pero en una familia son constantes las trifulcas entre los niños, a veces interminables, y para los padres muchas veces la manera más fácil de imponer la armonía es mandarlos callar a todos.

“Es cierto que decir cállense es más rápido. Pero a largo plazo no”, matiza la psicóloga.

Ella recomienda una estrategia que requiere de más tiempo y esfuerzo pero valdrá la pena en el futuro: promover la empatía.

“Les dices: ok, cada uno de ustedes le va a decir al otro cual es su queja. Y van y lo hacen.”

Obviamente solo los niños mayores de unos 3 años podrán expresar en palabras su reclamo…

“Y después les dices: OK, ahora quiero que te pongas en los zapatos de Tommy. ¿Cómo se siente él sobre lo que estás diciendo tú?”.

Blair dice que aunque al principio puede que los niños no sean muy buenos al hacer este ejercicio, con el tiempo se volverán mejores.

“Así les estarás enseñando una de las cosas más importantes que existen: la empatía. Entender cómo otra persona se siente en esta situación”.

¿Por qué la empatía “poderosa”?

“Cuando yo sé cómo se siente el otro tengo una herramienta muy poderosa con la que probablemente pueda conseguir que el otro cambie de idea”, explica Blair.

Pero no solo eso, “puedo hacer que el otro cambie de posición y que se sienta bien”.

“Y eso es una gran victoria”, dice.

Gemelos, los más competitivos

Según Blair, de acuerdo a los resultados de una gran investigación de referencia sobre el comportamiento de gemelos, conocida como el Estudio de Minnesota, en general, los gemelos tienden a ser más competitivos que cooperativos”.

“Y si lo piensas tiene sentido porque no solo compiten porque quieren lo mismo sino que además lo quieren al mismo tiempo”.

“Mientras que si alguien es cuatro años mayor que tú no va a necesitar a mamá en los mismos momentos en que un bebé necesita a la mamá, así que en el caso de los gemelos la competitividad es aún más feroz”.

Un alivio para los padres

En cuanto a las relaciones entre hermanos, la psicóloga destaca un aspecto que para ella, como madre, fue un alivio:

“No es el color de la emoción entre hermanos pequeños la que determina cuánta cercanía habrá entre ellos en la edad adulta”, explica.

Es la intensidad“.

“Así que si sus hijos se pelean como perros y gatos, eso probablemente signifique que van a tener una buena relación después”.

“Igual que si se llevan de maravilla”.

“Lo que importa es la intensidad de cómo se relacionan entre ellos”, concluye.