Benjamin Netanyahu es acusado de corrupción; ¿qué puede pasarle ahora?

Acusan al primer ministro de soborno, fraude y abuso de confianza en dos casos independientes
Benjamin Netanyahu es acusado de corrupción; ¿qué puede pasarle ahora?
Netanyahu negó las acusaciones en una alucución televisada. / Getty
Foto: Getty

Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, se vio frente a un muro de acusaciones.

La policía israelí le atribuyó cargos de presunta corrupción y, según la declaración oficial, existen pruebas suficientes para procesarlo por soborno, fraude y abuso de confianza en dos casos independientes.

El gobernante, de 68 años, convocó de inmediato una alocución televisiva para negar las acusaciones y asegurar que se mantendría en el cargo ante los llamados de la oposición a que renunciara.

Frente a las cámaras de la televisión nacional, el primer ministro calificó las acusaciones de infundadas y opinó que “terminarán en nada”.

Pero ¿de qué se le acusa?

Los cargos

Uno de los cargos pone la mira en una supuesta alianza de Netanyahu con el periódico más importante de Israel para que el diario le diera buena cobertura a su función como jefe de gobierno.

De acuerdo con la acusación, el primer ministro le prometió a Arnon Mozes, el editor del Yediot Aharonot, que lo ayudaría a controlar a una publicación rival a cambio de artículos positivos sobre el gobierno.

La segunda acusación se centra en un reclamo de que Netanyahu, primer ministro israelí desde 2009, recibió regalos por un valor de al menos $283,000 del magnate de Hollywood Arnon Milchan y otros partidarios.

Según el diario Jerusalem Post, los regalos incluían champán y cigarros, y fueron entregados a cambio de ayuda para obtener una visa de Estados Unidos.

La policía consideró que tanto el editor de Yediot Aharonot, como Milchan, productor de películas como “Fight Club”, “Gone Girl” y “The Revenant”, deberían enfrentar cargos de soborno.

La declaración policial sostiene que Netanyahu, después de recibir los obsequios, presionó para la aprobación de la Ley Milchan, que buscaba que los israelíes que vuelven a vivir a su país de origen después de residir en el extranjero estuvieran exentos de pagar impuestos durante 10 años.

Pese a las presiones del primer ministro, la propuesta fue finalmente bloqueada por el Ministerio de Finanzas.

La policía considera que Netanyahu también es sospechoso de fraude y abuso de confianza en un caso que involucra al multimillonario australiano James Packer.

El Canal 10 de Israel informó en diciembre pasado que Packer le confesó a los investigadores que les había dado regalos al primer ministro y a su esposa.

Pero no es la primera acusación que recibe el mandatario.

De hecho, según medios israelíes, Netanyahu ha sido interrogado por los investigadores al menos siete veces.

¿Qué pasará ahora?

La decisión final sobre si el primer ministro debe enfrentar un proceso judicial la debe tomar el fiscal general, aunque el veredicto puede tomar meses.

De acuerdo con el corresponsal de la BBC en Jerusalén James Reynolds, la decisión puede conllevar profundas consecuencias políticas.

“La oposición israelí ya ha pedido a Netanyahu que renuncie. Pero no hay ninguna razón legal, en esta etapa, para que lo haga. Por ahora el primer ministro sigue siendo la figura política dominante en Israel. Y conserva el apoyo de su partido y de su coalición gobernante”, indica.

La ministra de Justicia, Ayelet Shaked, consideró también que la acusación a Netanyahu no debería ser motivo para que este se viera obligado a renunciar.

Las próximas elecciones legislativas en Israel están programadas para noviembre de 2019.

¿Cómo ha respondido Netanyahu?

Durante su discurso, el primer ministro trató de descalificar las acusaciones y las comparó con otras que ha recibido durante su gestión.

“A lo largo de los años, he sido objeto de al menos 15 investigaciones. Todos esos intentos no dieron resultado y esta vez volverán a la nada”, afirmó.

El primer ministro se encuentra en su segundo mandato y ha estado un total de 12 años en el poder de Israel.

Después de su primer mandato, la policía recomendó que tanto él como su esposa enfrentaran cargos por recibir regalos oficiales que deberían haber sido entregados al Estado.

No obstante, los cargos fueron retirados más tarde.

En julio de 2015, la pareja fue acusada de nuevo de cobrarle al gobierno por los servicios de un contratista que hizo trabajo privado para ellos, aunque nuevamente los cargos fueron se anularon.

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