“No pude llorar la muerte de mi abuela porque tenía la menstruación”

Aunque el tema de la menstruación sigue siendo un asunto delicado en muchas familias indias, nunca había sido un tabú en la mía... hasta una emotiva reunión familiar que reveló una división generacional
“No pude llorar la muerte de mi abuela porque tenía la menstruación”
Megha Mohan no pudo participar de los últimos rituales para su querida abuela.
Foto: BBC Mundo

Aunque el tema de la menstruación sigue siendo un asunto delicado en muchas familias indias, nunca había sido un tabú en la mía… hasta que una emotiva reunión familiar reveló una división generacional.

“¿Alguien tiene un tampón?”, pregunté mientras salía del baño.

Varios miembros de mi familia, que había estado charlando bulliciosamente mientras bebían té, se quedaron abruptamente en silencio.

Todos nos estábamos quedando en una modesta habitación de hotel en Rameswaram, una isla del estado Tamil Nadu, en el Sur de India.

Fue un momento de silencio contra natura para una familia que está repartida por tres continentes, que chatea sin parar a diario por WhatsApp, y que se reúne en persona en contadas ocasiones.

El motivo de esa reunión era honrar la muerte de mi querida abuela, que había fallecido un año atrás, y que era el nexo de unión transcontinental para la familia.

Mi tía se levantó para alcanzar su bolso y me pasó una compresa.

“Esto te puede valer hasta que paremos en una farmacia”, dijo. Y mirándome con tristeza añadió: “Sabes lo que esto significa, ¿no?“.

No lo sabía.

“No podrás venir al templo”

En la cultura hindú hay muchas tradiciones distintas en torno a la muerte, dependiendo de qué parte de la India seas.

Mi familia sigue los rituales hindúes del sur para la muerte de alguien cercano.

Hace un año, cuando falleció mi abuela, envolvimos su cuerpo en algodón blanco sobre una gran hoja de banana y rezamos juntos antes de llevarla para ser cremada.

No comimos carne durante los 15 días posteriores a su muerte e hicimos una ceremonia especial a los 90 días.

Después nos separamos en el aeropuerto prometiendo vernos de nuevo para la siguiente fase de los rituales, que es el capítulo final de nuestro luto.

Y para eso estábamos ahora, un año después, en Rameswaram, un conocido lugar de peregrinación, famoso por su templo histórico encaramado en la Bahía de Bengal.

Para llegar allí me había tomado tres aviones y había hecho un largo viaje en carro.

Por eso cuando mi tía me dijo “no podrás venir al templo” me puse a la defensiva.

“¿Estás diciendo que no puedo ir al templo porque tengo la regla?”, pregunté con sequedad.

No me lo podía creer.

“No me digas que vine hasta aquí y no puedo entrar con ustedes al templo”.

“No es que yo lo diga”, dijo. “Es que es así”.

“¿Quién lo dice?”, presioné.

“Es así. Es algo muy importante”.

La frase fue categórica, y le indicaba a los demás en la habitación que no sería inteligente defenderme. Nadie lo hizo. La decisión estaba tomada.

Me quedaría esperando fuera del templo con el conductor.

¿De dónde viene el tabú?

Otra tía me dijo que que es una tradición que viene de los tiempos en los que las mujeres no tenían acceso a los modernos materiales que absorben el flujo menstrual.

Mi madre me dijo que las mujeres no van al templo cuando tienen la regla porque están exentas de hacer cualquier tarea, incluidas las domésticas, solo tienen que descansar.

Y hablando recientemente con estudiosos hindúes, me encontré con razones contradictorias sobre por qué exactamente las mujeres están excluidas de las celebraciones religiosas cuando tienen el periodo.

Uno me habló de una práctica hindú denominada Chaupadi, que considera que las mujeres que menstrúan son impuras y dan mala suerte. Otro me dijo lo contrario, que cuando las mujeres menstrúan están en el momento más puro de su ciclo y que exponerse a otros sería ensuciarse, hasta en un templo.

Arvind Sharma, profesor de religión de la universidad McGill de Montreal, que se especializa en el rol de las mujeres en el hinduismo, explicó esa contradicción y dijo que la restricción tiene que ver con distintos conceptos de lo que es puro y de lo que es impuro.

De acuerdo a las formas del Hinduismo Smarta, basado en textos antiguos llamados Smritis, “hay ciertos momentos en los que los seres humanos se consideran impuros a efectos de un ritual, como cuando tienen contacto con un cadáver o con las excreciones, entre otras cosas. Las mujeres se consideran impuras durante el periodo”, dijo.

“Es difícil responder exactamente por qué ya que los textos religiosos no dan los motivos”, añadió.

“Pero en el Hinduismo Shakta (que celebra lo femenino, a las diosas), la menstruación se considera algo purificador en lugar de algo contaminante”.

Rompiendo el tabú

El tema de la menstruación ha sido objeto de debate en India en años recientes.

Las activistas de los derechos de la mujer han iniciado proyectos para llevar compresas a las mujeres en zonas rurales del país.

Y muchas mujeres han desafiado el tabú en torno a la menstruación compartiendo en redes sociales hashtags provocadores como #felizdesangrar.

Una película de Bollywood también exploró el tema por primera vez recientemente.

Por mi cabeza pasaban todas estas cosas mientras esperaba, a las puertas del templo, a que saliera mi familia.

En ese momento me puse a chatear por WhatsApp con una prima que no había podido viajar para el ritual.

Ella me entendía y al cabo de una pausa me escribió: “No deberías haberles dicho que tenías el periodo. No lo habrían sabido“.

“¿Has estado en un templo con la regla?, le pregunté.

“La mayoría de las mujeres de nuestra edad lo ha hecho”, comentó casualmente, contradiciendo la frase categórica que mi tía me había dado apenas media hora antes.

“Si nadie lo sabe no es algo tan importante”.


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