Sin productos femeninos no hay escuela ni trabajo

En el Mes de la Mujer el Food Bank de NYC pone en marcha una campaña para recoger productos de higiene femenina cuya falta es un grave problema para las mujeres más pobres
Sin productos femeninos no hay escuela ni trabajo
Katie Lee, la presentadora de Food Network está patrocinando esta ronda de donaciones con el Food Bank./A. B. N.

Hay niñas y adolescentes que una vez al mes tienen problemas para acudir a clases. Y esto no sucede en un país remoto sino en Nueva York.

En la misma ciudad en la que se venden apartamentos por más de ochenta millones y se pagan $5 por un café en un vaso de papel, hay personas cuyas necesidades más existenciales tienen que ser cubiertas, y a duras penas, por las despensas de comida del Food Bank y los cupones de alimentos (SNAP). Pero hay algo que solo se puede conseguir en la despensa caritativa excepcionalmente y no se puede comprar con unos cupones cuyo cuantía puede ser recortada en el futuro cercano por el Gobierno: productos de higiene femenina.

Toallas sanitarias y tampones no están cubiertos por el programa SNAP y se quedan fuera del alcance del bolsillo de quienes tienen que acudir a las despensas de comida.

“Casi un millón de mujeres y niñas en Nueva York se ven forzadas a tener que elegir entre comprar productos esenciales de higiene femenina, pagar por el alquiler o por la comida. Es una elección imposible”, explicaba Katie Lee el jueves.

Esta presentadora de Food Network y miembro del consejo del Food Bank de NYC explicaba que cuando se enteró que hay muchas adolescentes que no van a las clases por no disponer de estos productos de primera necesidad, se le partió el corazón. Ahora, y coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer y el mes dedicado a las féminas, el Food Bank de Nueva York City ha lanzado una campaña no solo para que se conozca este problema tan íntimo sino para que además se recojan donaciones de estos productos y que puedan llegar a las mujeres que los necesiten.

Margarette Purvis, presidenta del Food Bank decía que en este momento “no hay una fuente segura de donación regular de toallas sanitarias o tampones ni tampoco de otros como jabón, pasta de dientes, pañales, etc”.

 

Margarette Purvis, presidenta del Food Bank de NYC./ A. B. N.

“Cuando, excepcionalmente, tenemos toallas sanitarias o tampones que han sido donados es porque se ha abierto accidentalmente un paquete o algo así por lo que no tenemos cantidades para todas. En la despensas los ofrecemos por unidades. Hay veces que una mujer se puede llevar dos o tres tampones, cuando los hay, pero eso es insuficiente para algo que ocurre mensualmente”, lamenta.

El hambre es un drama que se presenta en la vida de las mujeres de muchas maneras por las elecciones a las que obliga.

Como media, las mujeres entre 12 y 54 años usan 250 productos de higiene femenina al año lo que supone una carga financiera para familias que ya tienen problemas para conseguir qué comer. Y en estos casos, las despensas de comida la segunda línea de defensa contra el hambre ofrecen un alivio muy insuficiente. El 73% de las de Nueva York necesita más productos de higiene femenina para cubrir las necesidades.

En 25 escuelas de la ciudad hay despensas del Food Bank que gracias a la acción de Melissa Mark Viverito cuando era presidenta del concejo, ofrecen estos productos. “De esta manera las estudiantes pueden centrarse en sus estudios”, dicen en el banco de alimentos.

Pero no es suficiente. Por eso cuando Lee entró en el consejo de este banco y pidió una misión a Purvis esta no lo dudó: “¡tampones!”.

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El primer paso es hacer ver a la población y los donantes del banco de comida que esto es una necesidad.  En el marco de esta campaña, este fin de semana todos los supermercados de Whole Foods de la ciudad aceptarán donaciones de productos de higiene femenina y otros que sean esenciales pero además se puede ayudar con una donación virtual o ayudando a empacar productos en el almacén de El Bronx.

Pero se va a necesitar mucha ayuda. “Hay mucha necesidad de una iniciativa como esta”, explicaba ayer la doctora Melony Samuels de Bed-Stuy Campaign Against Hunger, uno de los miembros del Food Bank. “Muchas mujeres nos han dicho una y otra vez que no han podido ir a su trabajo o a la escuela, les ha sido imposible hacerse cargo de sus tareas”, cuenta Samuels. “He oído de una mujer que ha perdido su empleo por ello cuando hay mucha gente a la que no se le ocurre que esto sea un problema. Es una necesidad que damos por sentado que se puede cubrir”.

Además de Bed-Stuy en Brooklyn, esta organización sirve a personas de bajos ingresos en El Bronx entre otros barrios. Son unas 30,000 personas, de ellas un 17% latinas que sufren de este mismo problema de igual manera que las afroamericanas. La doctora Samuels dice que hay muchas mujeres que se enfrentan a su periodo con apenas un par de toallas sanitarias y y tienen que apañarse con “soluciones poco ortodoxas”. Alguna de estas soluciones pasa por limitar su uso, usar uno o dos productos sanitarios por día.

“Racionar estos productos no es bueno”, afirma. “Y aún tienen que recoger a sus hijos del colegio, hacer recados, atender su hogar, ir a trabajar”, enumera.

“Es una conversación que avergüenza a muchas mujeres y mucho menos se quiere hablar de esto con hombres”, explica la doctora Samuels antes de decir que esto es algo tan de primera necesidad que debería estar presupuestado. “Para nosotros, con la crisis de hambre que hay en la ciudad nos resulta imposible atender a esta importante necesidad”, explica.

“Cuando hablo con la gente y les digo lo que estoy haciendo se sorprenden, no saben que este problema existe”, dice Lee. “Por eso la primera parte de la campaña es dar a conocer esta necesidad y eliminar la vergüenza de hablar del periodo. “Nadie tiene que avergonzarse de necesitar un tampón, es algo serio”, afirma. “Cuanto más hablemos de ello, mejor”.

Pero sabe que las cosas no cambiarán de la noche a la mañana. Aunque tanto Purvis como Lee mostraron ayer una fuerte energía y humor, Lee torció el gesto cuando se le preguntó por objetivos. “Creo que vamos a tener que hacer esta campaña durante muchos años. Estamos empezando”.