Más de 200 activistas protestan por la crisis en Puerto Rico que dejó huracán

Advierten a FEMA de que la nueva temporada de huracanes agravará la crisis humanitaria
Más de 200 activistas protestan por la crisis en Puerto Rico que dejó huracán
Seis meses después de "María", miles de damnificados aún necesitan ayuda de EEUU. Foto: María Peña/Impremedia

WASHINGTON — Cubriéndose de una intensa lluvia fría, Daiza Aponte llora cuando describe su situación de “nómada” en hoteles de Nueva York, donde se refugia desde diciembre pasado tras perder su casa en Puerto Rico, pero este martes se sumó a una protesta en Washington para que el Congreso dé más ayuda a los damnificados.

Aponte vino a Washington con sus dos pequeñas para participar en una jornada de protestas que la llevó, junto a más de 250 activistas, desde la sede de la Administración Federal de Gestión de Emergencias (FEMA), hasta los corredores del Congreso. Una veintena de activistas fueron arrestados en uno de los edificios del Senado, como parte de la jornada de protesta organizada por la coalición “Power 4 Puerto Rico”.

Fue exactamente hoy, hace seis meses, que el huracán “María” devastó la isla, dejando una estela de daños de al menos $94,000 millones, incluyendo el pequeño apartamento de Aponte, y los activistas, muchos de Nueva York, viajaron a Washington para pedir que los legisladores aceleren la ayuda.

El lento proceso de reconstrucción ha puesto a decenas de miles de puertorriqueños al borde de la desesperación y la desesperanza.

“Necesito vivienda para mis niñas, porque ellas la necesitan. Ellas necesitan un lugar estable, no estar de hotel en hotel”, dijo a este diario Aponte, de 29 años y quien ha pasado en hoteles de Brooklyn y Nueva York desde el pasado 29 de diciembre.

Daiza Aponte es una de más de 135,000 damnificados que se han instalado en EEUU. Vive con sus hijas en un hotel de Nueva York a la espera de vivienda permanente. Foto: María Peña/Impremedia

“Lo perdí todo, por las condiciones médicas de mis niñas me vine para acá… dejé a mi mamá y hermana para dejarle mejor vida a mis hijas, pero mi mamá me hace mucha falta”, dijo Aponte, cuyas lágrimas se mezclaban con la intensa lluvia.

Originaria de Carolina, Aponte no piensa regresar a Puerto Rico porque allí no hay trabajo, sumándose a los más de 135,000 puertorriqueños desplazados por “María” y que se han establecido en Estados Unidos.

Halando el cochecito en el que dormía su hija menor, Aponte marchó junto a los activistas, que se escudaban de la lluvia con inmensas carpas azules que les servían de techo, en alusión a las que aún usan miles de damnificados en la isla.

Los activistas visitaron las oficinas de varios congresistas y, durante un acto de desobediencia civil en el edificio Russell del Senado,  una veintena de activistas fueron arrestados, mientras otros los apoyaban gritando consignas como “Congreso, escucha, estamos en la lucha”, y ” se ve, se siente, Puerto Rico está presente”.

Julio López, director de las campañas de la diáspora puertorriqueña del “Centro para la Democracia Popular”,  dijo que la Administración y el Congreso deberían sentir “vergüenza” ante la crisis humanitaria que sigue consumiendo a la isla, donde muchos “pasan hambre, y no tienen luz, agua, techo o medicina”.

Durante el mitin frente a la sede de FEMA, varios líderes demócratas entre éstos el congresista Adriano Espaillat, y los de origen boricua, José Serrano, Nydia Velázquez y Luis Gutiérrez, se hicieron eco de las exigencias de los activistas para que el Congreso apruebe más ayuda para los damnificados.

Espaillat destacó que FEMA ha denegado las solicitudes de ayuda de muchos puertorriqueños, mientras otros han agotado sus subsidios.

Más de 120,000 personas carecen de luz eléctrica, y quienes tienen suerte de tener luz de todas maneras enfrentan apagones, según “Power 4 Puerto Rico”, uno de los organizadores de la protesta.

El senador republicano por Florida, Marco Rubio, no participó en la protesta de hoy frente a FEMA pero envió una carta al presidente Donald Trump en la que lo instó a que siga canalizando recursos para la estabilidad de Puerto Rico a largo plazo.

Aunque se ha disminuido la cobertura mediática de la devastación causada por el huracán “María”, muchos estadounidenses en Puerto Rico perdieron sus viviendas y sustento, “muchos luchan por reconstruir sus vidas”, y la mayor de la isla “aún afronta retos significativos para su recuperación”, dijo Rubio.

Rubio elogió los esfuerzos hasta ahora emprendidos por FEMA, incluyendo el programa de vivienda transitoria para los damnificados, así como la respuesta del Congreso para financiar obras de reconstrucción.

Sin embargo, describió las condiciones precarias que aún afrontan decenas de miles dentro y fuera de la isla, especialmente aquellos que han agotado su ayuda de vivienda, o están a punto de perderla.

Muchos, como Aponte, llevan meses viviendo en hoteles y moteles, pero otros corren el riesgo de quedar indigentes, según los activistas.

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La oficina de prensa de FEMA destacó que la agencia federal sigue distribuyendo alimentos y agua potable en las zonas afectadas por el huracán. La ayuda de EEUU supera los $23,000 millones.

Pero el presidente del  Comité Nacional Demócrata, Tom Pérez, dijo en un comunicado que la respuesta de la Administración Trump ha sido “desastrosa”, mientras miles de negocios aún no se levantan y miles de puertorriqueños afrontan dificultades para acceder a cuidado médico, y agua potable. 

“Nuestros hermanos puertorriqueños merecen más que esto. El gobierno federal debe trabajar más duro para asegurar que la isla reconstruya su economía y sus residentes puedan recuperarse completamente de esta tragedia. Ya es hora de que Trump y los republicanos se unan a los demócratas en dar a Puerto Rico la atención y los recursos que merecen”, enfatizó Pérez.

Los activistas recordaron que la nueva temporada de huracanes, en junio próximo, sólo agudizará aún más la crisis en la isla, y esperan que tanto el Congreso como la Administración Trump respondan de forma contundente.