Católicos mexicanos hacen gran procesión como parte de la “Visita de las siete casas”

Miles de personas recorren el centro de Guadalajara como parte de esta celebración de Semana Santa

Católicos mexicanos hacen gran procesión como parte de la “Visita de las siete casas”
Es una tradición de más de 400 años en la ciudad también llamada “La perla tapatía”.
Foto: EFE

Miles de personas acudieron a la visita de los siete templos, una tradición de más de 400 años en la ciudad de Guadalajara, en el occidente de México, en la que fieles católicos recuerdan los lugares en los que estuvo Jesús desde la última cena hasta la crucifixión.

Los feligreses recorren algunas de las 18 iglesias concentradas en el centro histórico de la ciudad en lo que también es conocido como la “Visita de las siete casas” para orar y conmemorar las últimas horas de Jesucristo, un ejercicio que también sirve para ganar una indulgencia plenaria, explica el sacerdote Tomás Hijar, cronista de la Arquidiócesis católica de Guadalajara.

Añade que la costumbre data de mediados del siglo XVI cuando esta ciudad era capital de la Nueva Galicia, y revive una tradición que se originó en Tierra Santa en la que el obispo de Jerusalén hacía un recorrido por los principales templos “para recordar la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús”.

En 1540 la tradición llegó a Hispanoamérica y fue adaptada para recordar “los últimos pasos” de Jesús plasmados en ciertos pasajes bíblicos, como la oración en el huerto de Getsemaní, su traslado al palacio de Herodes, los azotes y la coronación de espinas en la casa de Pilato y la marcha hacia el Monte Calvario para su crucifixión, entre otros.

A más de cuatro siglos, esta tradición sigue vigente entre los fieles católicos. Desde temprano las calles del centro parecen ríos de personas que acuden a los templos para hacer el recorrido acompañadas de los pequeños folletos de guía que son ofrecidos por vendedores ambulantes.

Familias completas abarrotan los santuarios a media luz. Hincados o de pie en los pasillos y puertas, los fieles repiten con fervor las letanías y meditaciones. El murmullo de las oraciones prevalece durante todo el día, a veces acompañado por música de órgano.