Vecinos de Washington Heights preocupados por centros de inyección de drogas

Algunos residentes creen que la propuesta de la Ciudad de instalar estos centros aumentará la inseguridad y el comercio de drogas en la zona
Vecinos de Washington Heights preocupados por centros de inyección de drogas
Roberta, residente en Washington Heights desde hace 30 años, manifiesta preocupación por posibles instalación de centros de inyección de drogas supervisada.

Roberta, una inmigrante mexicana que vive desde hace 30 años en Washington Heights, y que prefiere no compartir su apellido, aún no sale de su asombro luego de enterarse que el alcalde Bill de Blasio propuso a principios de mayo abrir centros de inyección de drogas supervisadas en varias zonas de la ciudad, incluyendo uno en el Alto Manhattan.

“No entiendo cómo el gobierno quiere invertir dinero en eso”, dijo Roberta, quien es dueña de un negocio de comidas rápidas en la calle 182 y la avenida St Nicholas. “Este problema de drogas se soluciona es con más centros de rehabilitación, no con sitios para drogarse”, enfatizó.

La inmigrante hace parte de un grupo creciente de residentes que ven con preocupación la propuesta presentada por De Blasio, en la que se pretende abrir centros para que adictos a opioides y heroína puedan acudir e inyectarse drogas bajo supervision, con el fin de evitar que sufran una sobredosis mortal en la calle.

“Ya tenenos suficiente con los abergues y la gente drogándose por toda esta zona, ahora imagínese con un centro así por aquí”, reclamó Roberta. “La inseguridad será terrible”.

Según la mexicana, esto es una cura temporal a un problema que necesita ser abarcado a gran escala: “Estos son pañitos de agua tibia que pueden resultar con mayores problemas para nuestra zona”.

Sin embargo, a pocas calles del negocio de Roberta, William Pierchi, un puertoriqueño que tiene gran parte de su vida viviendo en Nueva York, advirtió que estos centros podrían quedarse vacíos.

William Pierchi, residente de Washington Heights.

“No importa cuántos centros abran, ellos (adictos) probablemente no vayan por miedo a ser arrestados por la Policía”, indicó Pierchi, quien fue adicto a varias drogas por casi 25 años. “Te lo digo por experiencia propia. Dejar las drogas es una decisión personal”.

“Hay que escuchar a los vecinos”

Entre tanto, el concejal Ydanis Rodríguez, representante del Alto Manhattan, señaló que su prioridad será escuchar las opiniones de los residentes y proteger su calidad de vida.

“En este proceso tenemos que considerar si la ubicación de un centro de sobredosis en nuestra comunidad sería apropiado”, apuntó Rodríguez. “El aumento en el uso y abuso de opioides es una epidemia nacional que, lamentablemente, está afectando a nuestras comunidades”, destacó el concejal.

Rodríguez aseguró que la decisión debe ser beneficiosa tanto para quienes reciban el servicio como para los residentes del área, “particularmente dada nuestra experiencia con lugares similares ya existentes en nuestro distrito”.

Y es que la inyección de drogas supervisadas ya se viene realizando en lugares como el “Washington Heights CORNER Project” (WHCP), un centro de salud comunitario que trabaja con personas adictas a drogas como fentanyl y heroína, además de proporcionar recursos educativos sobre los riesgos del consumo de drogas.

Realizarán audiencias públicas

De igual forma, teniendo en cuenta la preocupación de la comunidad, el alcalde Bill De Blasio, afirmó que se tendrá un esfuerzo policial muy concentrado a las afueras de estos centros, para garantizar la seguridad.

“No toleraremos los abusos de calidad de vida, no toleraremos el tráfico de drogas en ningún lugar cerca de esos centros, y no toleraremos nada que haga que el vecindario sea inaceptable para los ciudadanos de los alrededores”, apuntó el Alcalde.

De Blasio agregó que la comunicación con las comunidades es vital para el proyecto y “es por eso que tenemos un proceso público para cada uno de estos lugares, un proceso de seis a 12 meses para hacerlo bien”, especificó.

Finalmente, el Alcalde recordó que aún necesita la aprobación del Departamento de Salud del Estado, así como de los Fiscales de Distrito de Manhattan, el Bronx y Brooklyn, los miembros del Concejo que representan los distritos donde se encuentran las instalaciones y una junta asesora de la comunidad que se creará para obtener comentarios.

Dónde estarían los centros

Bajo un programa piloto de un año se establecerían dichos centros en cuatro puntos de la ciudad:

  • Gowanus (Brooklyn).
  • Midtown West (Manhattan).
  • Washington Heights (Manhattan).
  • Longwood (Bronx).

Cómo funcionarían los centros

En los llamados “Centros de Prevención de Sobredosis” (Overdose Prevention Center),  los adictos puedan acudir a inyectarse esas drogas de forma segura y supervisada. Allí se les ofrecería la parafernalia para preparar dosis de heroína, así como agujas limpias para inyectarse. Sin embargo, para evitar que sufran una sobresosis fatal, los usuarios serían monitoreados por personal entrenado del centro que tomarían el tiempo y si la persona sufre una sobredosis le administrarían una dosis del antídoto Naloxona.

Cuál es el objetivo principal

La idea de esta medida es reducir el alto número de muertes por sobredosis con opioides en la ciudad que en el 2017 superaron las 1,441, un incremento en comparación con las 1,374 de 2016. Esto, según el Departamento de Salud de la Ciudad, representa más fallecimientos que los ocurridos por accidentes de tránsito, homicidios y suicidios combinados.

Además de prevenir muertes, la medida busca desalentar a los adictos para que no usen drogas en lugares públicos. De acuerdo al DOHMH, cerca de dos tercios de los usuarios de drogas en la Gran Manzana acuden a edificios abandonados, autos y baños públicos para inyectarse drogas.