Trump selecciona a  Brett Kavanaugh como juez vitalicio del Tribunal Supremo

El mandatario busca asegurar una mayoría conservadora en el poder judicial
Trump selecciona a  Brett Kavanaugh como juez vitalicio del Tribunal Supremo
Brett Kavanaugh es el nominado de Trump. MANDEL NGAN/AFP/Getty Images
Foto: Getty Images

WASHINGTON– El presidente Donald Trump anunció este lunes el nombramiento del juez federal Brett Kavanaugh como juez vitalicio para el Tribunal Supremo, abriendo un nuevo frente de guerra con la minoría demócrata en el Senado, que advirtió sobre un giro hacia la derecha en la máxima corte.

Al hacer el anuncio desde el Salón Este de la Casa Blanca, Trump calificó a Kavanaugh como un “juez de jueces” y elogió sus “impecables credenciales” a lo largo de su carrera jurídica, aunque sus detractores lo consideran un “ideólogo de derecha”.

“Lo que importa no son las opiniones personales de un juez sino si puede separarlas para hacer lo que tanto la ley como la Constitución requieren. Me complace decir que he encontrado, sin duda, a esa persona”, dijo Trump, en víspera de una gira por Europa.

Se trata de la segunda vez que Trump selecciona a un juez al Tribunal Supremo en 18 meses, tras la confirmación de otro juez conservador, Neil Gorsuch, en una maniobra que fue posible porque sus aliados republicanos en el Senado bloquearon al juez Merrick Garland, seleccionado por el entonces presidente Barack Obama en marzo de 2016.

Trump nombró a Kavanaugh, de 53 años, de entre cuatro jueces finalistas de una lista de 25, doce días después de que el juez Anthony Kennedy anunciara su jubilación para fines de este mes.  Los otros finalistas, todos con incuestionable historial de conservadurismo, fueron Thomas Hardiman, Amy Coney Barrett, y Raymond Kethledge.

Kennedy fue designado al puesto vitalicio en 1987 por el entonces presidente Ronald Reagan y ha sido considerado el voto “bisagra” en la máxima corte del país en asuntos como inmigración, los matrimonios homosexuales, o el voto de las minorías, aunque sus posturas han sido de corte moderado.

En la actualidad, la máxima corte del país, que tiene la última palabra sobre la constitucionalidad de todos los asuntos en la vida nacional, está dividida sobre líneas ideológicas entre cinco jueces conservadores y cuatro de corte progresista.

De ser confirmado en el cargo, Kavanaugh girará el Tribunal Supremo más hacia la derecha, sumándose al presidente de la máxima corte, John Roberts, y los otros conservadores Clarence Thomas, Samuel Alito, y Gorsuch.

¿Quién es Brett Kavanaugh?

Graduado de la Facultad de Leyes de la Universidad de Yale, Kavanaugh fue designado en 2006 por el presidente George W. Bush a la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia, sede de la capital estadounidense, desde donde emitió, según la Casa Blanca, más de 300 opiniones, once de las cuales han sido avaladas por el Tribunal Supremo.

Entre los dictámenes de Kavanaugh que más escrutinio generaron en los últimos días figura uno de 2011 en el que el juez reafirmó la constitucionalidad de varias cláusulas de “Obamacare”.  En otro caso más reciente, Kavanaugh se opuso a que una joven indocumentada pudiese obtener un aborto inmediato, abogando en vez por una demora

A finales de la década de 1990, Kavanaugh fue el “arquitecto” del marco legal que permitió el juicio político contra el entonces presidente Bill Clinton tras varios escándalos de su Administración, incluyendo su amorío con la becaria Monica Lewinsky.

Sin embargo, Kavanaugh también argumentó que un presidente en funciones no debe afrontar investigaciones criminales o demandas civiles, algo que ha sentado bien entre quienes se oponen a la investigación de la “trama rusa” y la campaña presidencial de Trump en 2016.

Trump instó al Senado, bajo control republicano, a que confirme a Kavanaugh en el cargo, a la vez que elogió las décadas de servicio del juez Kennedy.

Los republicanos totalizan 51 en el Senado, contra 49 demócratas, y aún con la prolongada ausencia del senador John McCain es casi nula posibilidad de que la minoría pueda bloquear su confirmación, a menos que otros republicanos se unan a su rebelión contra Kavanaugh.

El año pasado, los republicanos cambiaron una regla parlamentaria de tal manera que ahora la confirmación de un nombramiento judicial solo requiera 51 votos, en vez de 60.

Acompañado de su esposa y dos hijas, Kavanaugh, por su parte, dijo creer en la independencia jurídica y prometió que si logra la confirmación del Senado, mantendrá una “mentalidad abierta en cada caso” y luchará por preservar la Constitución y el imperio de la ley estadounidense.

Kavanaugh prevé sostener reuniones con líderes del Senado a partir de mañana. Los republicanos quieren someter su nombramiento a confirmación a más tardar en octubre próximo, antes de los comicios legislativos del próximo 6 de noviembre.

El “jonrón” de los conservadores

El anuncio fue celebrado como “un jonrón” por líderes y grupos conservadores en todo el país, entre éstos Tom Fitton, presidente del grupo “Judicial Watch”, y organizaciones opuestas al aborto, como “Susan B. Anthony List”,  que llevan décadas rogando por un juez conservador en el Tribunal Supremo.

Trump se anotó “un jonrón con su nombramiento” porque Kavanaugh “ha demostrado un historial de aplicar las leyes y no legislar desde el estrado”, y se ceñirá a la interpretación leal de la Constitución y no su politización, vaticinó Fitton.

Mientras, el grupo ultraconservador  “Judicial Crisis Network”, ya afila su estrategia y prepara el lanzamiento de una millonaria campaña publicitaria en canales de cable e internet, similar a la que realizó con Gorsuch, para lograr la confirmación de Kavanaugh.

Férrea oposición de progresistas 

Líderes demócratas, grupos progresistas y sindicatos condenaron esta noche el nombramiento de Kavanaugh, a quien describieron como un “reaccionario” y juez de “extrema derecha” que, según advirtieron, podría continuar replegando los derechos de las mujeres y las minorías.

El presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC), Tom Pérez, recordó que el Tribunal Supremo ya avaló en su reciente sesión ataques a los derechos laborales, la “veda musulmana” y la supresión del voto en Ohio, por lo que con Kavanaugh continuaría el asedio contra el cuidado de salud, los sindicatos y los derechos civiles.

A los grupos progresistas les preocupa en particular que con Kavanaugh el Tribunal Supremo pueda debilitar aún más las medidas ambientales y laborales, además de revertir el histórico dictamen “Roe v. Wade” que legalizó el aborto en EEUU en 1973,  por lo que preparan una campaña de presión dirigida a los senadores republicanos de corte moderado.

En las redes sociales, grupos a favor y en contra de Kavanaugh también dejaron en claro sus posiciones, reflejando la creciente polarización política en el país, y su nombramiento con seguridad será arma electoral de ambos partidos en los comicios del próximo 6 de noviembre.

Trump se decantó finalmente por Kavanaugh pese a los vínculos de éste con la Administración Bush, donde trabajó como uno de sus principales asesores en la Casa Blanca.

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, afirmó que se opondrá a Kavanaugh “porque hay demasiado en juego”, e instó a la opinión pública a luchar en su contra “hasta el final de esta batalla”.